el teléfono de Gila

VUELTA A CHIANGMAI, A RECIBIR AL 2017

Ya, ayer no escribí nada, fue un día ajetreado. Pero ahora mismo os lo cuento todo.

El último día en Pai fue tranquilo y de resistencia, no queríamos marcharnos.

Antes de venir a este pueblo ya nos lo advirtieron.

El caso es que al llegar tampoco nos cautivó pero, después de pasar unos cuantos días, la cosa cambió.

Pai es un sitio donde te sientes a gusto, muy a gusto.

 

A pesar de los gallos, a pesar de las motos, a pesar de la cantidad de turistas…

No sé qué tiene, ¡pero engancha!

Lo peor es que no nos ha dado tiempo a probar todos los tipos de comida del mercadillo nocturno. Eso ha sido lo peor.

¿Por qué nos marchamos entonces?

La razón principal es que con motivo del año nuevo todos los alojamientos están carísimos.

Sabiendo que en Chiangmai tenemos una habitación súper barata esperando, nos da rabia pagar 5 ó 6 veces más para estar tan sólo un par de días.

Así que nada, recibiremos el año nuevo en Chiangmai, que tampoco está nada mal.

Una de las mejores cosas del día fue que el gallo maléfico que canta a todas horas, me dejó fotografiarle.

Llevaba varios días intentando hacerlo y no había manera.

¡Me he sentido toda una paparazzi, persiguiendo a un famoso!

 

Aquí tenéis al culpable de mis desvelos y a la única cosa que no echaremos de menos de Pai.

Pero sin duda lo mejor del último día en Pai fueron ¡los 300 bats que nos encontramos por la calle!

Al cambio no son ni 10€, pero con ese dinero tenemos para pegarnos una buena comilona y que nos sobre.

Además, como Manu no acaba de recuperarse del todo de la barriga, eso me da a mí para comer durante 3 días.

 

Nos dijeron que no hacía falta reservar el bus para la vuelta porque salen cada hora. 

Sin embargo, cuando nos presentamos a las 10:30 de la mañana en la estación, no les quedan billetes hasta las 4 de la tarde.

Así que nada, lo compramos y nos vamos a dar vueltas cuando…

¡Manu se da cuenta de que no le han dado la vuelta al pagar los billetes!

¡700 bats ni más ni menos!

Como es un hombre que pierde cosas habitualmente, le pido que busque por todos sus bolsillos, pero ni rastro del dinero.

¡Dios nos regaló ayer 300 bats y hoy nos quita 700!

Este señor era de letras, como yo, y las cuentas las lleva regular.

Nos volvemos a acercar al mostrador de la estación y, sin mediar palabra alguna, la chica extiende la mano y saca los billetes.

Puso una cara que le faltó sacarnos un ojo. ¡Encima que se quería quedar con nuestro dinero nos asesina con la mirada!

Contentos por la recuperación del dinero perdido, nos pasamos el día de bar en bar esperando al momento de la salida de nuestro bus.

Estábamos tomando una infusión cuando le sugiero a Manu que llame al hostal para asegurarnos de que nos están guardando la habitación.

Vamos a llegar a Chiangmai de noche y no va a ser momento de ponerse a buscar nada.

Llamamos y nos dice que lo que antes eran 250 bats ahora son 1000.

Manu cuelga corriendo pensando que se ha equivocado de número, ¡pero no!

Nos pasaremos por allí directamente, en cuanto lleguemos, que seguro que ha habido un error.

Cuando llegamos al hostal, la supuesta habitación que nos estaban guardando está ocupada y nos quieren meter en otro sitio donde la cama es un colchón en el suelo.

¡Tú estás flipando!

¡Qué falta de aptitudes empresariales!

Estás perdiendo a unos clientes que te querían reservar la habitación durante 2 semanas.

¡Inepto!

Como era una cosa que ya nos esperábamos, resignados, volvemos a nuestro ritual de patear calles para buscar habitación.

La diferencia es que normalmente lo hacemos durante el día y ahora ¡son ya las 8 de la tarde!

Otra diferencia importante es que estamos en navidad y va a ser muuuuy difícil encontrar algo decente, a la par que barato.

Después de llevar un rato buscando y dándonos cabezados contra la pared, nos recomiendan un hotel muy barato pero con muy buena pinta por dentro…nos dicen.

Cuando entramos en esa habitación…

Mejor os voy a enseñar una foto para que os hagáis una ligera idea.

el teléfono de Gila

¡Ese teléfono! ¡Ese teléfono que usó Gila por última vez, para intentar arreglar una guerra, antes de que yo hubiese hecho la primera comunión!

Esta noche toca sacar la sabanita que cogió prestada Manué en la India porque yo no me echo esa manta por encima ni harta de vino.

Al día siguiente, nos levantamos muy temprano para no pasar más tiempo en ese sitio y volvemos al hostal aquel donde estuvimos unos días (ese que tenía frigo y tele en la habitación). Hostel 9, se llama. 

Después de la cagada del señor que no nos ha guardado la habitación, hemos decidido quedarnos en el Hostel 9, mientras dure el curso de Manu.

Lo malo, que no tenían habitación hasta el día 2. 

Sin embargo, nos pasamos por si acaso. Vaya a ser que alguien les haya cancelado alguna reserva.

Al llegar, la señora nos reconoce rápidamente. Pero, para nuestra desgracia, sólo tiene habitación para el día 29 y 30.

Estamos otra vez como en nochebuena: sin alojamiento y con todos los hostales de los alrededores completos para estas fechas.

Al día siguiente, no nos queda más remedio que alquilar moto y ponernos a buscar alojamiento.

Bien.

Empezamos la búsqueda a las 9 de la mañana y no exajero nada si os digo que vimos ¡más de 30 sitios!

¡Más de 30!

Estaba todo llenísimo.

En algunos hoteles, cuando entrábamos y hacíamos la pregunta:

«Estamos buscando habitación para el día 31 y 1»,

directamente se partían de risa.

A las 4 de la tarde, sin haber comido ni nada parecido, íbamos camino de uno de los últimos sitios que habíamos visto.

Era un hostal con muy buena puntuación en internet donde sólo les quedaba una habitación.

Les quedaba una habitación doble, sin baño (con el baño compartido) y sin ventana por…¡900 bats!

Vale que teníamos desayuno, vale que la muchacha era un encanto, vale que podías beber agua y café gratis todo el día, pero es que donde estamos tenemos el baño dentro, tele y frigo ¡y pagamos 400 bats!

Para amortizar eso tendríamos que estar bebiendo café durante una semana.

Renegados, porque no nos convencía nada de lo poquísimo que habíamos encontrado, aparece de repente un hotel en una calle por la que no habíamos pasado. 

Paramos por parar, sin mucha esperanza, y ¡les queda una habitación!

Cuando nos dicen que la habitación cuesta 800 bats, que está incluído el desayuno tipo buffet y vemos la pedazo de piscina que tienen…¡no nos lo podemos creer!

Lejos de alegrarnos, nos miramos y comentamos:

«¿Dónde está el truco? ¿A ver cómo es la habitación?»…

¡Alguna pega tiene que tener este sitio!

Subimos a ver la habitación y al pasar por otra que estaba abierta, observo que dentro hay 3 mujeres limpiando.

¡3!

Otro punto muy importante.

Cuando el recepcionista mete la llave en la cerradura, yo no quiero ni mirar.

¡Dios! ¡La habitación está bien!

¡Todo muy limpio!

¡Cortina en la ducha!

¡Terraza!

Intentamos disimular la emoción pero nos sale alguna que otra risita nerviosa.

Cuando hacemos la reserva, salimos a la calle a por la moto y nos alejamos unos metros…

¡Aaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhh!

No nos hizo falta ponernos de acuerdo porque nos salió natural, al unísono y a voz en grito.

¡Estábamos taaaaaaaan contentos de haber encontrado algo decente por fin!

Caro, sí (21 euros la noche), pero teniendo en cuenta que es la noche de fin de año en la segunda capital del país ¡está muy pero que muy bien!

¡Ahora a comer y a casa a darnos una ducha por favor!

Después de la ducha, ya que tenemos la moto, queremos aprovechar para acercarnos al famoso mercadillo nocturno, del que todo el mundo habla.

Dicen que es gigante y que en él puedes encontrar de todo.

Al llegar a la zona, nos sorprende el tráfico. Hay demasiado.

Aparcamos la moto y entramos, guiados por la música, en una especie de placita.

Unos cuantos puestos de comida y bebida, rodean las mesas en las que cenan montones de turistas.

El sitio es muy chulo y todo lo que tú quieras, pero no nos cuadra con las descripciones que teníamos.

Se suponía que era un mercadillo gigante, con montones de puestos de todo tipo…

Cuando comprobamos que la comida es más cara que en otros sitios, abandonamos el lugar desilusionados.

Al salir a la calle y caminar unos pasos…

¡Se abre ante nosotros otro mundo!

Cantidades abrumadoras de puestecillos abarrotan las aceras, montones de plazas como la anterior, pero el cuádruple de grandes, se esconden tras corredores que aparecen entre el bullicio.

Caminamos y caminamos y aquello no tiene fin.

Allí puedes encontrar de todo lo que te imagines, además de poder sentarte a escuchar música en directo y tomarte una copa.

No vamos a mencionar la cantidad de puestos de marisco con gambas del tamañao de Manué.

 

¡Menos mal que a nosotros no nos gusta el marisco! ?

Dimos un buen paseo y decidimos salir de la aglomeración para buscar un sitio más barato para cenar.

Ya en la moto, según se iba acabando el mercadillo, otra plazoleta repleta de puestos de comida, nos hace parar en seco.

La música no era en directo y estaba muy alta, pero los puestos de comida tenían una pinta que hacía imposible resistirse a su llamada.

Nos damos una vuelta, incapaces de elegir la cena entre tantas opciones.

Finalmente optamos por comprar un sándwich frito como entrante, una especie de empanada de marisco y un pedazo de pescado a la barbacoa, que si estuviese vivo me podía comer él a mí.

Lo del sándwich frito era un capricho que teníamos de hace días, cuando lo vimos por primera vez en Pai.

No lo probamos entonces porque pensamos que un sándwich frito tampoco tenía que ser nada del otro mundo.

Pero eso está…¡para perder el conocimiento!

La empanada de marisco fue lo que menos nos cautivó.

El sándwich nos había bloqueado el sentido del gusto para un buen rato.

Pero el pesacado a la barbacoa estaba exquisito también.

 

Masticábamos al ritmo de los éxitos pop del momento, porque la única mesa que había libre estaba al lado del altavoz.

Una fanta de naranja con sabor a otra cosa y un poquito de agua, remataban el menú.

Cuando acabamos con el sándwich frito, la empanada de marisco y el pesacado gigante…¡fuimos a por otros dos sándwich fritos!

¡Un día es un día!

¡Así me estoy poniendo!

A pesar de los gofres, los crepes, los helados y demás manjares que nos hubiésen ayudado a dar el colofón final a nuestra cena, decidimos que había sido más que suficiente.

Discutimos a ver quién se comía el último trozo de sándwich, porque ya no podíamos más.

¡No, ese trozo para ti! ¡No, para tí!

A Manu le cuesta entender que no podemos comer lo mismo.

Siempre se empeña en repartirlo todo a partes iguales y voy a acabar teniendo que sentarme de lado en la moto.

Creo que van a ser las primeras navidades, en muchos años, en las que voy a coger peso.

Menos mal que aquí lo que se lleva es la ropa hippie y ancha, que tanto favorece a las lorcillas de más.

Señor Reyes Magos de Oriente:

Ya que estoy en Oriente y este año os tendréis que desplazar menos para traerme los regalos, espero que todo llegue en orden.

Quiero:

  • Unos pantalones cagaos. En India los llaman «de elefante», cosa que no entiendo, y aquí los llaman «pantalones de yoga», que todavía lo entiendo menos. ¿Alguien ha probado a hacer yoga con esos pantalones? ¡Complicado!
  • Una camiseta molona y que no sea de lycra. La lycra se me pega al cuerpo y me marca los sándwiches fritos.
  • Una cinta chuli para el pelo. No me da la gana ir a la peluquería y algo tendré que hacer con esta melena.
  • Pero lo más importante, el regalo más caro y más sencillo a la vez: QUE TODOS MIS SERES QUERIDOS ESTÉN BIEN.

¡Y eso te incluye a ti querid@ mochiTer@!

MILES DE ABRAZOS

 

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Acerca de la autora

Tania Carrasco Cesteros

Ayudo a las mujeres a superar sus complejos, a quererse como son y a mejorar la autoestima porque para mí es la base de la verdadera felicidad. Si necesitas adornarte para sentirte segura es que algo no marcha bien. Es el momento de empezar a amarte y construir la vida de tus sueños.

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Comments

  1. Trinidad says

    Hola guapa aventurera, después de leer lo que has escrito hoy, que siempre es una gozada, os deseo una feliz entrada de año. Un besote

  2. Laura says

    Me encantas Tania!! Siempre os leo todas vuestras aventuras me inscribí a tu página pero no se pq nunca me salta vuestras historias. Os leo mediante Carmina siempre k ko conparte x Facebook. Un beso para los dos y dale Saludos de mi parte a Manu k hemos sido vecinos. Se alegrará de saber de mi mucho. Besos preciosa

    • Tania Carrasco Cesteros says

      Laura!!! Qué alegría! A Manu le ha hecho muchísima ilusión tu comentario, y a mí también!!! MUchísimas gracias por seguirnos! De momento no te van a saltar las historias a ti directamente, aunque estés inscrita en la página, tienes que meterte al blog cuando te apetezca y podrás leerlo todo. Uno de mis propósitos de año nuevo es precisamente arreglar todas estas cosillas del blog que aún están sueltas. Muy pronto os llegará todo por mail a los suscriptores para que no tengáis que estar pendiente de cuándo publico y cuándo no. De nuevo GRACIAS! No dejes de escribirnos de vez en cuando. UN ABRAZO

  3. Carmen says

    Felices fiestas para mi amiga y profe preferida y como no a su manu y tu no tienes morcillas,ahora lo del pelo si es un problema mi Tania sin su laca,ja ja.

    • Tania Carrasco Cesteros says

      Laca, laca…eso qué es???? Menos mal que me he deshecho de ese hábito maligno porque un día de estos moriría intoxicada. Ahora sé que no la necesito. Que ya me lo decía mi prima Bea! jejejje
      UN ABRAZO CARMEN. Y FELICES FIESTAS

  4. Pepa León says

    Acabáis el año lleno de aventuras, que el próximo siga igual, no os puedo desear más, esto que estáis viviendo es mucho. Un abrazo muy fuerte a los dos

    • Tania Carrasco Cesteros says

      Gracias Pepa!!! Todo lo mejor para tí, tu marido y tus dos preciosos soles! En especial para tí y María claro! FELIZ SALIDA Y ENTRADA DE AÑO

  5. Montse says

    Feliz Año… a nuestra maga especial q cómo no,està en Oriente… y para Manué <3 !!!
    Recuerdas lo de como una "Princesa sin tonterías" ? Lo eres,eres lo más… <3 !!! Te siento tan cerquita… te siento aquí al lado… parece q te estoy viendo salir del residencial a paso veloz hacia Círculo Magico… Te quieroooo.

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