Tania, Manu e Indi

TORTILLA DE PATATAS, "TYPICAL ISPANIS"

Tortilla de patatas, mosquitos como elefantes y fanta de color granate.

Aunque ayer «Videhé», que es como creemos que se llama el señor marido de Indi al que llamamos cariñosamente «Chen», nos dijo que ellos compraban todo lo necesario para hacer la tortilla, hoy nos dice que compremos nosotros el aceite.

Y es que claro, nos ha costado el medio litro más de 6€.

No pasa nada, lo entendemos perfectamente y cogemos el bus para ir al supermercado que está en el pueblo de al lado.

Lo que sea por no tener que hacer la tortilla con aceite de coco.

Como ya sabéis, montarse en el bus es todo un reto, incluso más peligroso que ir en moto.

Aunque el trayecto es corto, te mareas o te mareas.

Al mismo tiempo que compramos el aceite en ese supermercado donde la única marca de dicho producto es italiana, compramos también huevos por si esta gente no compra los suficientes.

Volvemos a casa con el aceite, los huevos y montones de galletas. Vaya a ser que haya un holocausto nuclear y no tengamos nada para echarle al arroz.

Hoy no pensábamos hacer mucho más que quedarnos en «casa» de tranqui, contando las horas para que llegue la cena.

Como «Videhé» lo sabía, nos dice que se marcha con Indi a la ciudad, que si no nos importa, atendamos a los posibles huéspedes que puedan venir, les enseñemos las habitaciones y negociemos el precio nosotros mismos, como bien consideremos ?

Como véis, el grado de confianza ya llega a niveles extremos.

Así que pasamos el día en el patio, vigilando nuestra nueva finca y viendo caer una lluvia de las buenas (que nos visita un rato todos los días).

Durante nuestro período como anfitriones, de repente, aparece un muchacho en una bici, nos mira y se va…

Al rato, vuelve a aparecer, esta vez andando y con un paraguas, sale de la nada (porque por la puerta no lo vimos entrar), nos vuelve a mirar, se pone un rato a chapotear en los charcos y se marcha de nuevo…

Nos quedamos un poco agilipollados, pensando que quizá era algún vecino que venía a cotillear aprovechando que no estaban los dueños.

El caso es que no pudimos ejercer de jefes porque no vino nadie a pedir alojamiento. ¡JO!?

Cuando vuelven Indi y Videhé, vamos corriendo a la cocina a preparar la cena, impacientes por poder volver a comer algo decente y conocido.

¡Que empiece la fiesta!?

Ayudo a Manu a cortar cebollas y patatas como mi única contribución a la causa, ya sabéis lo bien que se me da la cocina.

Mientras nosotros luchamos con los cuchillos de juguete, lloramos por la muerte de las cebollas y buscamos la manera de batir los huevos, Videhé nos cuenta cosas sobre su estancia en Italia.

Ambos estuvieron trabajando allí bastantes años, así que entre el inglés, el italiano, el español y el cingalés, nos vamos apañando. 

Estaba yo intentando hacerme con el cuchillo de cortar las patatas cuando…pude experimentar por primera vez lo que es que un mosquito con pinta de elefante y trompa de elefante, te pique 3 veces ¡sobre el pantalón! y te haga pupitas del tamaño de un cojón de ovispo.

Corro a echarme repelente por encima, por debajo y por los alrededores, y vuelvo como si nada a seguir con mi labor, disimulando los picores de la muerte.

Por cierto, advertimos a la parejita de la visita extraña que hemos tenido en su ausencia y llegamos a la conclusión de que es un vecino con algún tipo de retraso que viene a ayudarles de vez en cuando.

Lo confirmamos poco después porque vuelve a aparecer.

Tardamos bastante rato en terminar con la tortilla.

Primero nos parecían pocas patatas y muchos huevos, luego nos parecían muchas patatas y pocos huevos, luego que casi nos quedamos sin aceite, ahora que si sale una tortilla de 3 pisos y cómo le damos la vuelta, ahora que se pega, ahora que se apaga el gas…

Pero Videhé, dándole a la lengua como si no hubiese mañana e Indi mirando a Manu con cara de «¿por qué tardas tanto que estoy por hacerme arroz?».

Cuando se dan cuenta que la cosa ya está casi acabada, preparan la mesa y por fin colocamos la tortilla, orgullosos.

la fiesta de la tortilla de patatas

Ellos, que quieren contribuir con algún producto típico también, han decidido que la mejor forma de acompañar una tortilla de patatas es con ¡¡¡¡arroz blanco a palo seco!!!!

¡No me lo puedo creer!

Claro, como saben que aún no lo hemos probado…¡qué simpaticotes!

La verdad es que la tortilla salió enorme y deliciosa, y el arroz pues…blanco y con sabor a arroz blanco.

Si por lo menos le hubiesen echado «cosas»…

Para no hacerles el feo, me pongo un poco de arroz junto a la tortilla, pero no puedo resistirme y pido salsa de tomate a ver si puede ser que me sepa a algo aquello.

Allí estamos los cuatro, comiendo arroz con tortilla y charlando de todo un poco.

Una de las cosas más interesantes que comentamos, fue el motivo porque el que tiene un perro cebra.

«Gus» es un perrete muy majo que tenemos aquí, de color marrón pero con unas rayas anchas y negras a un lado.

Preocupados por si era alguna enfermedad e intrigados por si era un perro especial, preguntamos por el motivo.

Resulta que nuestro amigo Videhé le hace mechas a su perro.

¡Lo que hace el aburrimiento!

Terminada la cena, Jesús dió a sus discípulos…?

¡Uy que no era por aquí!

Terminada la cena, Indi nos pregunta si queremos «Potelo».

¿Pote qué?

Como se da cuenta que no sabemos a qué se refiere, nos saca la botella.

Potello es un tipo de fanta, de uva y mora, que no habíamos visto en la vida. La probamos y nos gusta, así que en lugar de chupito de hierbas, o crema de orujo, estamos bebiendo Fanta granate.

Se nos acaban los temas de conversación e Indi parece cansada, así que cada mochuelo a su olivo y ya tenemos comida para mañana ¡que ha sobrado tortilla!

Nos vamos a la cama muy contentos. Hemos estado muy a gusto y nos sentimos muy cómodos aquí. ?

Seguramente mañana cojamos la moto de nuevo y visitemos «Galle», pero lo decidiremos mañana, nada de planificar demasiado.

HASTA MAÑANA TESORETES?

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Acerca de la autora

Tania Carrasco Cesteros

Ayudo a las mujeres a superar sus complejos, a quererse como son y a mejorar la autoestima porque para mí es la base de la verdadera felicidad. Si necesitas adornarte para sentirte segura es que algo no marcha bien. Es el momento de empezar a amarte y construir la vida de tus sueños.

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Comments

    • Tania Carrasco Cesteros says

      jajajajajajaajjaa «vuestra» es mucho decirr…igual cuando volvamos hacemos tortilla todos los días…aunque me parece que vamos a llegar con más ganas de que las haga una cocinera experta como tú o mi madresita. MUUUUUA

    • Tania Carrasco Cesteros says

      Jajajajajaajaj, cierto! Pero mío, lo que se dice mío…Ya le diré a Manué que os tiene que hacer una tortilla a la vuelta. Que yo lo puedo intentar pero entonces acabaremos en El Rincón de Mateo…

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