pies de manu

SIN DORMIR NO SE PUEDE PENSAR BIEN

Sin pegar ojo y con la preocupación de cuál será nuestro siguiente destino.

Ninguno hemos dormido mucho esta noche.

No sólo porque nos hayan acribillado los mosquitos, ni porque las almohadas estén rellenas de cemento, ni porque hiciese un calor infernal, ni por el ruido de fuera…

No hemos dormido sobre todo, porque no podemos quitarnos de la cabeza la mejor manera de salir de aquí. 

En lugar de coger la mochila y buscar alojamiento, como ayer, lo hacemos al revés que igual es más práctico.

Nos levantamos temprano y visitamos algunos sitios que aún no habíamos visto.

Entramos en un callejón de los que da a la playa, por el que ya estamos hartos de pasar.

Uno de los señores que estos días de atrás nos había ofrecido habitación, nos la vuelve a ofrecer.

Me llevo una sorpresa cuando Manu, que nunca quiere ver las cosas que nos ofrecen sino las que buscamos por nosotros mismos, accede a verla.

Cuando vemos la habitación y nos dicen el precio, Manu lo pregunta varias veces pensando que no ha oído bien.

La habitación está bastante cerca de la playa, tiene una cama enorme con sábanas limpias, un baño muy decente, una pequeña terracita y unos dueños que nos recuerdan a Indi y Videhé.

¡400 rupias!

Lo mejor que hemos visto en todos estos días en relación calidad-precio.

Comprobamos que el wifi tampoco es para tirar cohetes pero tenemos el router justo encima de nuestra terraza. Eso tiene que ayudar.

No podemos dejar pasar la oportunidad. 

Es nuestro cuarto día en Varkala y es la tercera habitación a la que nos mudamos. Creo que hemos visto unos dos millones de hostales…

Muy contentos con nuestro logro, nos vamos a celebrarlo con un buen desayuno, antes de mudarnos.

 

Con la barrigota llena, llegamos a nuestro nuevo hogar y nos encontramos con nuestras nuevas vecinas.

Ellas vienen de Goa, que era donde queríamos ir nosotros ahora. Pero nos reafirman en nuestra idea de marcharnos de India cuando nos advierten de que por allí los turistas se están largando, porque tampoco pueden sacar dinero de los cajeros.

Nos pasamos unas horas mirando por Internet qué podemos hacer. ¿Dónde podemos ir??

Para refrescar nuestras ideas nos vamos un rato a la playa.

En la playa de Varkala siempre hay bandera roja.

Normalmente los blanquitos estamos en un lado y los morenitos en otro.

Por alli vigilando, dos señores con pantalón corto y camisa azul, más un silbato al cuello.

Estos señores tienen dos misiones:

  1. Silbar cuando algún turista se mete a más de 10 metros de la orilla.
  2. Silbar cuando los jóvenes indios ataviados con su pareo se acercan a la zona de los turistas.

Entiendo el punto 1, el mar parece que está en calma pero de repente se forman olas importantes y te van chupando mar adentro, sin que te des cuenta.

El punto 2 tiene varios flecos sueltos…

¿Dónde van estos señores de barrigas pronunciadas con el pareo y los calzoncillos debajo? Sobre todo cuando los calzoncillos son negros y el pareo blanco. ¡Un espectáculo para los sentidos!

Y por otro lado, ¿por qué les pitan si se acercan mucho a la zona de turistas? ¿Por llevar calzoncillos o por combinarlos con el pareo?

No sé…tendré que preguntar…

Al ratito volvemos a casa, hacemos algo de ejercicio para no perder la costumbre y nos vamos a cenar ¡al Abba!?

¡¡¡¡Bravoooooo!!!!

En este restaurante da igual lo que pidas, todo está terriblemente bueno.

De regreso a «casa» para seguir con nuestra misión de huir de India, nos topamos con un concierto acústico en directo.

En el recinto, un muchacho con una guitarra y un micrófono y dos espectadores. ¡Dos! Ni uno más ni uno menos.

Al principio me da pena el chaval, ahí solito con su guitarra.

Luego me doy cuenta que estamos al lado de casa y que como no se calle pronto no voy a poder dormir, otra vez.

Tenemos que seguir buscando la forma de irnos, así que uno con el móvil y otro con la tablet…

pies de manu

¡Sin wifi!

Tiene que ser una broma.

Si no podemos mirar cómo irnos, ¿cómo cojo «pi pi pi» nos vamos?

Como a las dos horas, parece que pillamos algo de wifi y yo aprovecho para ponerme con el blog.

Me dispongo a pasar las maravillosas fotos que hacemos con la maravillosa cámara regalo de los suegris cuando…

¡Hemos jodido la tarjeta!

¡Hemos perdido todas las fotos desde que llegamos!???

Chachi piruli Juan pelotilla.

Al poco rato, cuando volvemos a perder el wifi, Manu coge su libro electrónico, regalo de su cuñada Nú,  y se pone a leer.

No me preguntéis cómo, en una de estas se sienta encima y parte la pantalla.

Ni wifi, ni fotos, ni libro ¡ni ostias!?

A tomar por saco, ¡nos quedamos en India!

Se nos han agotado las fuerzas para nada más hoy.

Manu se queda durmiendo enseguida, pero yo me meto en la cama más cabreada que una mona y con el concierto a la vuelta de la esquina.

Si el cantante, con sólo dos fans, llevaba 3 horas de concierto…¿qué hubiera sido de mí si llega a tener algo más de público?

Cuando me levanto a buscar los tapones para los oídos, me doy cuenta de que si enciendo el ventilador del techo, el ruido de avión despegando neutraliza el del concierto…

Pongo el ventilador y me vuelvo a meter dentro de la mosquitera.

Cuando estoy dentro, busco el interruptor de la luz y está al otro lado de la habitación.

Vuelvo a salir de la mosquitera, camino hasta el interruptor, lo apago, me meto en la mosquitera, me pongo los tapones…¡aaaaaaaaachús!

Enciendo la linterna del móvil, me quito los tapones, salgo de la mosquitera, paso al baño a por papel higiénico, me sueno la nariz, me meto en la mosquitera, apago la linterna del móvil.

Empiezo a buscar la postura y una luz azul me distrae de mi cometido?

El móvil de Manué se ha quedado cargando y la lucecita azul que te lo recuerda me molesta para dormir.

Enciendo la linterna del móvil, me quito los tapones, me cago en el del concierto mientras salgo de la mosquitera, cojo una camiseta, se la pongo encima al cargador, entro en la mosquitera de nuevo, me pongo los tapones, apago la linterna del móvil y ¡quiero dormir yaaaaaaaaaa!

Qué será de nosotros mañana…

Tenemos que ir a buscar una tarjeta de móvil para poder llevar internet encima, porque está claro que la que hicimos cuando llegamos a India ya no va a funcionar.

No estaría de más preguntar qué puede haberle pasado a la tarjeta de la cámara de fotos.

Deberíamos sacar dinero porque no recuerdo en qué momento hemos decidido seguir en India, como estaba previsto desde un principio.

Aguantaremos un par de días más en Varkala y después iremos subiendo hacia el norte en tren, como sea.

Me da en las narices que no va a ser tan sencillo…

OS SÚPER QUIERO MOCHITER@S

 

 

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Acerca de la autora

Tania Carrasco Cesteros

Ayudo a las mujeres con síndrome de Superwoman a recuperar su energía y su peso ideal para tener el cuerpo poderoso que les permita hacer frente a todos sus retos, sin estrés y desde el amor por sí mismas.

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Comentarios

  1. Nuria dice

    ????el ebook!!! Jajajajaja dile a manué que se ha quedado sin regalos para los restos…jajajajajaja voy un poco atrasada pero esque siempre no me da tiempo!! Menuda panzada a leer me estoy dando!!??? ????

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