Porche

PLAYAS DEL SUR Y TRIUNFOS VARIOS

Cuando por fin consigues ver los timos a la primera y empiezas a conseguir buenos precios por alojamientos decentes, te sientes como si te hubiese tocado la lotería.

Hoy nos hemos levantado a las 5 de la mañana y hemos cogido un bus bien temprano, rumbo a las playas del sur.

Cuando subes al bus a esas horas y ya no tienes sitio, para un viaje de 6 horas entre codazos y bolsazos, tienes que ser muy optimista o te acabas cargando a alguien.

Pero no sabíamos lo interesante que se iba a poner el viajecito.

Nada más subir, se acerca el revisor a cobrarnos. Cuando vemos que lleva maquinita para expedir los tickets, nos relajamos porque no hay que regatear ni posibilidad de que nos la cuelen.

Después de darnos el ticket con el precio del billete, nos pregunta que si llevamos equipaje, cuando había sido él mismo el que nos había metido los mochilotes en ese maletero, donde mi mochila entra naranja y sale gris marengo.

Le decimos que sí, que llevamos dos mochilas, y nos dice que son 200 rupias con mochila.

Como se nos pone cara de «qué me estás contando», nos dice que 100 rupias por mochila…

Vamos a ver, que te estás equivocando.

Mi Manué, en su inglés estupendo, le explica a este buen hombre, que llevamos ya 3 semanas aquí cogiendo buses y que es el primero que nos quiere cobrar por el equipaje.

El revisor insiste, Manu se cabrea más, así que yo, ya que no estoy capacitada para cagarme en la madre de nadie en otro idioma que no sea el mío, llamo a Manu a la calma.

El pobrecito mío que ha tenido los huevos de oro, se ha mantenido en su sitio y ha recalcado que no le pensaba pagar por el equipaje.

Y oye, mira tú que no hemos tenido que pagarlo. ¡Menudo listo!

Cuando acaba la discusión, te sientes ganador, pero también al borde de un ataque de nervios. Es un poco estresante tener que ir siempre por delante para que no te la den con queso.

Al cabo de un rato, hemos podido sentarnos. Por separado, pero bueno.

A mí me ha tocado al lado de una mamá joven, con el niño en brazos ocupando la mitad de mi asiento, y oliendo a sobaquera que tiraba para atrás.

Me he acordado mucho de mi amiga Susana, que si le llega a tocar al lado de una señora con semajante olor se baja del bus o le suelta cuatro frescas.

He hecho de tripas corazón porque al poco rato ha subido un nene muy perfumado, a perfume femenino por cierto, que ha aplacado un poco el «eau de sobac».

Esta misma señora, que lo mismo atiforraba al niño a chuches que se sacaba una teta y se la enchufaba, tenía el pelo suelto. Como el aire acondicionado de los buses aquí, se traduce en llevar todas las ventanas abiertas, mientras el bebé comía teta yo me comía el pelo de su madre. A la que por cierto, le importaba una mierda.

Manué, que había sacado un paquete de galletas para desayunar, le ofrece una al revisor en señal de paz. El mamonazo ha cogido la galleta y se la ha metido en la boca, pero yo se la hubiese metido por otro sitio.

Pero en realidad, me ha parecido un gesto muy bonito.

En una de las paradas, el bus se ha vuelto a llenar de gente por todos lados. Hasta el punto de que una señora ha decido dejar su bolso encima de mis piernas, en lugar de subirlo al portaequipajes. Me ha mirado para que le diese mi aprobación y tras mi sonrisa, ha seguido para delante buscando un hueco en el pasillo, y dejando su bolso conmigo.

Pero lo mejor ha venido cuando un adolescente se ha puesto a mi lado y ha empezado a acariciarme.

Al principio me he pensado que se le iba la mano en las curvas y buscaba dónde agarrarse para no abrirse la cabeza. Porque el conductor de hoy se creía conductor de fórmula 1 por lo menos.

Pero observando sus movimientos, estaba perfectamente estabilizado, y con una de sus manitas, buscaba mi brazo, y cuando lo tenía cerca, me acariciaba.

Cuando he mirado para arriba por tercera vez, en plan: «niño, te voy a poner la manita yo a ti encima y no te va a gustar», se ha echado un poquito para atrás, y cuando me he querido dar cuenta…¡me estaba acariciando la nuca!

No sé qué cara le habré puesto, o si ha sido porque me ha visto hablar con Manué, que el muchacho ha desaparecido.

No es que me preocupen los tocamientos en los autobses, porque vamos tan apretados que el «pechito con pechito» y los restregones de cebolleta son más que normales, pero lo de este niño ya rozaba la enfermedad.

El caso es que habremos llegado a Midigama como a la 1 del medio día. A esa hora en la costa sur y con las mochilas, hace un fresquito de los buenos.

Una servidora en plena ovulación y Manué peleándose con el gps, que hace con nosotros lo que quiere.

Nos hemos cansado de dar vueltas y ver habitaciones de mierda por un precio que no estábamos dispuestos a pagar, al borde de coger otro autobus y cambiar de pueblo.

Camino del bus, se nos ha ocurrido pasar a un albergue que no habíamos visto antes y que no aparecía en internet, y ¡nos ha encantado!

Hemos conseguido lo más parecido a una habitación de hotel español, ¡a menos de 9€ la noche!

La muchacha, que nos había pedido 2.000 rupias la noche, al final lo ha dejado en 1.400. ¡Ole!

Súper limpio (siempre en comparación con lo que te encuentras por aquí claro) y con un porchecito con tumbonas desde el que os estoy escribiendo, mientras veo caer la lluvia de la tormenta que se acaba de formar.

Porche Midigama

Orgullosos y satisfechos, no hemos pegado una buena ducha y hemos salido a dar un paseo por la playa.

A cada albergue (guest house que se suele llamar) que nos encontrábamos, pasábamos por comparar. Y podemos decir que relación calidad-precio, estamos en el mejorcito que hay por aquí.

«Dolce Vita!, se llama. Por si a alguno os interesa pasar por allí.

Después de una cena rica, de que acabe de escribir y de otra ducha, probaremos qué tal se duerme en esa cama con mosquitera gigante?

¿Habéis visto las tumbonas esas agarradas a las vigas de madera de la foto anterior?

Pues Manué ha empezado encima y ha acabado en el suelo en este preciso momento ???

Hasta mañana mochiTer@s ?????

 

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Acerca de la autora

Tania Carrasco Cesteros

Ayudo a las mujeres a superar sus complejos, a quererse como son y a mejorar la autoestima porque para mí es la base de la verdadera felicidad. Si necesitas adornarte para sentirte segura es que algo no marcha bien. Es el momento de empezar a amarte y construir la vida de tus sueños.

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Comments

  1. Lydia says

    A Manué le va a salir un club de fans!! Ve pensando donde le pones la estatua, aunque claro siendo der gachi estaba claro que donde fuese iba a triunfar.

  2. Maria Luisa Dg says

    Llevas ventaja Tania, con Manué al lado y el genio que tiene cuando quiere, os vais a ahorrar muuuchas rupias jajajaja.

    Manué que tienes que durar mucho viaje aún y nos conocemos!!! No hagas experimentos!!!

    Os quiero!!

  3. Francisca says

    ?????Pero vamos a ver…así está Tumano de gordete q ni las tumbonas lo aguanta???????Y tú…libelulilla del paraiso…supongo q ya con talla de bebé…Y yo m pregunto…por qué no le cortaste a la de la sobaquera hedionda la melena y la vendiste al peso???Qué tía más frescachona…y al puber…x q no le entregaste la manita hecha smoothie?Y a la del bolso rompiéndote los fémures…???Yo lo habría utilizado a modo escaloncito para mis pies a modo ergonómico…o como la reina de corazones…»que m traigan mi cerdito…»Una cuestión…aquello es normal…o si tú lo haces te mandan a los samurais enfurecidos??????Más besos…

    • Tania Carrasco Cesteros says

      Yo creo que lo de sujetarse los bolsos unos a otros es normal, pero no concuerda nada con la falta de sensibilidad que tienen a la hora de sentarse o moverse por el bus…no sé…muy raro.
      Manué está adelgazando y yo creo que engordando, aunque él me dice que no…Pero yo comía tan bien y ahora como lo que pillo, y en cantidad, por si luego no se puede comer otra vez…jajjjjaajaj
      Como si estuviese en el desierto…

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