los estereotipos femeninos

LOS ESTEREOTIPOS FEMENINOS Y LA OBLIGACIÓN DE SER GUAPA

Los estereotipos femeninos dominan tu vida, por eso estamos aquí compartiendo este espacio. Lo que pasa es que muchos de ellos son tan sutiles, y están tan arraigados, que hasta tú los has dado por válidos aunque te perjudiquen.

Dichos estereotipos son un conjunto de ideas pre-concebidas utilizadas para explicar el comportamiento de las personas. Pero de dónde vienen estas ideas, cuáles son y por qué afectan tanto a tu modo de vivir?

Como, en este caso, te voy a hablar de los estereotipos femeninos, tienes que saber que mi objetivo es acompañarte en la comprensión de lo que eres y lo que no, porque solo trascendiendo estos estereotipos es como podrás sentirte más libre como mujer.

Ya sabes, me importa muchísimo que las mujeres podamos ser libres y que tú en concreto puedas ser lo que te dé la gana de ser sin sentir esa culpa y ese rechazo cuando te sales de lo establecido.

Vamos a romper los patrones, me acompañas?

LOS ESTEREOTIPOS FEMENINOS: QUÉ SON Y DE DÓNDE NACEN

El estereotipo es «una idea generalizada basada en suposiciones de cómo es o debe de ser una persona a partir de características como su sexo biológico, su orientación sexual o su identidad o expresión de género».

Como puedes leer aquí, los estereotipos femeninos se construyen en función de la cultura y el proceso de socialización de cada lugar, sin una explicación racional.

En castellano: que una mujer tenga que ser y comportarse de la manera que se espera de ella no tiene una base científica ni demostrable, aunque hayan intentado demostrarlo haciendo un uso cuestionable de la biología.

Por ello, desde la educación, la cultura y el imaginario colectivo, se nos «lava el cerebro» para que nos ajustemos a patrones prácticamente inventados.

Por tanto, los estereotipos femeninos son irracionales y pueden afectar negativamente a las mujeres, dando pie a la discriminación y a la desigualdad.

«Ah pero que aún existe la desigualdad entre géneros?»…

Me gustaría contestarte que no, pero aunque haya personas que se resisten a reconocerlo, ahí están y lo vas a ver inmediatamente.

DÓNDE SURGEN LOS ESTEREOTIPOS

Tantos los estereotipos femeninos como masculinos tiene su origen en:

  • La familia y el entorno familiar.
  • La sociedad y cultura donde vives.
  • Los medios de comunicación.

Pero, antes de llegar a la familia, a la sociedad y a ser consumidora de medios de comunicación, quién o cómo se llegó a las conclusiones que hacen pensar lo que somos y cómo debemos comportarnos las mujeres?

Este estudio hace un análisis bastante interesante.

Nos invita a reconocer que los estereotipos son construcciones sociales que aunque pueden esconder «cierta verdad», ha sido tergiversada y manipulada para convertirse en generalidad y manipular con ella.

Se suele generalizar teniendo en cuenta los rasgos considerados más negativos de cada grupo:

  • Todos los hombres son unos insensibles.
  • Todas las mujeres son ñoñas y frágiles.

El patriarcado, construyendo durante siglos el imaginario colectivo que hace que la sociedad se divida en mujeres y hombres con estereotipos muy marcados, ha seguido alimentando estas ideas que lo van haciendo más y más fuerte.

«Ya estás con el patriarcado»…» qué es eso en realidad?».

Pues el patriarcado, amiga, lo es y lo engloba todo: la sociedad, la economía, la educación, la política, absolutamente todo. Allá donde mires, está el patriarcado en su forma de construir la sociedad y lo que somos por dentro incluido.

CUÁLES SON LOS ESTEREOTIPOS FEMENINOS MÁS ARRAIGADOS

Lo peligroso de los estereotipos femeninos es que se acaban considerando como reales y, por tanto, se aceptan como algo natural contra lo que no se puede hacer nada.

Sí, vale, también hay estereotipos masculinos, y también afectan negativamente a todos los hombres, pero ni punto de comparación con la forma en la que afectan a las mujeres en relación a la discriminación.

Por eso, es interesante que hablamos de los estereotipos más comunes con los que se te relaciona como mujer.

Y, si me permites, voy a hacer mi propio análisis sencillo al respecto de cada uno de ellos, a ver si te resuenan. Ya sabes que me encanta simplificar y quitarle paja a todos estos temas con el fin de ir a lo esencial y aportar claridad.

Los estereotipos más frecuentes son:

  1. Inestabilidad emocional: al parecer, cambiamos de estado emocional muy fácilmente, casi siempre para mal. No sé a ti pero a mí esto no me pasa…
  2. Intuición: tenemos super poderes para saber qué necesita cada persona en cada momento. Esto del sexto sentido femenino me ha hecho siempre mucha gracia porque jamás entendí a qué se refería…Y mira que lo busqué dentro de mí pero, oye, nada, que no lo he encontrado…Si sabes dónde está te agradezco me lo comuniques.
  3. Falta de control: somos unas histéricas. Puedo perder el control, claro que sí, pero exactamente igual que todo el mundo.
  4. Afectividad muy desarrollada: hemos nacido para cuidar a otras personas. Pues no, no has nacido para esto, has nacido para lo que te dé la gana.
  5. Pasividad: preferimos que ellos tomen las decisiones por nosotras. JAJAJAJAJAJAJAJ Carcajada grupal. Tanto tú como yo sabemos tomar nuestras propias decisiones perfectamente, otra cosa es que queramos tomarlas.
  6. Frivolidad: estamos más preocupadas de nuestro aspecto exterior que de cualquier otra cosa. Pues claro que sí!!!! Claro que estamos más preocupadas por nuestro aspecto exterior que por otras cosas, porque es la manera en la que nos han dicho que somos más valiosas. Te has creído esa idea, la has integrado y te comportas como si fuera una verdad absoluta. Pero deja a un lado la culpa, es normal que te lo hayas creído! Te tienen bien enganchada a esa idea para que, aunque haya momentos y actitudes que te hacen parecer libre, siempre esté presente esa sensación de que aún no eres suficientes. Es un «run run» del que cuesta mucho liberarse. Recuerda este punto porque volveremos a él después.
  7. Ternura: somos dulces y amorosas. Pregúntale a mi pareja verás…Te dirá que sí, que efectivamente: «soy dulce como un pepinillo».
  8. Sumisión: nos sometemos a ellos porque no tenemos capacidad para imponernos. Aquí otra carcajada grupal por favor.
  9. Miedo: en fin…miedo a qué? Tienes miedos, como todo el mundo, solo que cada cual en función de sus roles de género los manifiesta de una manera. Por ejemplo, tienes un miedo brutal a envejecer porque la sociedad te demuestra cada día que una mujer con cierta edad está fuera del mercado: del mercado sexual, del mercado laboral, etc. Como para no tener miedo…
  10. Dependencia: mi madre me enseño desde muy pequeña que tenía que aprender a valerme por mí misma para no depender nunca de un hombre. Me lo tomé tan en serio que casi siempre he sido yo la que ha ganado más dinero y ha tenido más responsabilidades dentro de la pareja. Quizá esto de la dependencia se refiera a la dependencia emocional, así que volvemos en bucle sobre lo mismo de antes. Según lo que te han dicho que eres como mujer, sientes esa dependencia emocional hacia las personas que muestran algo de cariño o amor por ti. Si hablamos de pareja se ve claramente: necesitamos la aprobación constante para sentirnos válidas. Te lo han metido con calzador querida, es normal que te sientas así, lo han hecho muy bien con nosotras.
  11. Debilidad: esto no lo puedo analizar porque no lo entiendo. Debilidad de qué? No conozco a ninguna mujer débil, solo conozco mujeres infinitamente poderosas, aunque algunas no se hayan dado cuenta aún.
  12. Aptitud para las letras: esta sí que sí yo me la he tragado entera…Cuántas veces no habré dicho: «A mí déjame de números que yo soy más de letras…». Cuántas horas de clases particulares de matemáticas para que mis notas fueran acordes con mi auto exigencia, y la de mi padre…Pero es otra falacia, tenemos las mismas aptitudes para las ciencias que para las letras.
  13. Aptitudes manuales: aquí tampoco han acertado…

CÓMO AFECTAN A TU VIDA LOS ESTEREOTIPOS FEMENINOS

Los estereotipos femeninos no te afectan porque los hombres se los hayan creído y te controlen con ellos, consciente e inconscientemente.

Los estereotipos femeninos te afectan porque tú te los has creído y actúas en función de ellos.

Y aquí es donde quiero tocar el punto 6 del apartado anterior.

LA OBLIGACIÓN DE SER Y MOSTRARTE GUAPA

Los estereotipos femeninos hacen que sientas que si no te muestras guapa no vales nada.

Muchas de las ideas que te voy a presentar te rechinan, lo sé…están demasiado arraigadas.

Una gran parte de los hábitos de las mujeres van orientados precisamente a esta imposición de mostrarnos guapas:

  • A las mujeres les encanta ir de compras (no será a mí).
  • Las mujeres no pueden vivir sin ir a la peluquería (otra norma que me he saltado a la torera pero de la que me ha costado años desprenderme).
  • Las mujeres con cierta edad pasan a ser invisibles, por lo que hay que intentar que te mantengas joven el máximo tiempo posible.
  • Las mujeres tienen que llevar las uñas cuidadas.
  • Las mujeres se tienen que maquillar.
  • Las mujeres tienen que ir hiper-arregladas a las bodas.
  • Las mujeres tienen que mostrarse bonitas incluso dentro de casa para que el marido las siga deseando…

Sin embargo, ellos se pueden poner ciegos de cervezas y convertirse en Homer Simpson sin importarles si te vas a ir con un joven macizo. Saben que estás demasiado ocupada intentando ser cada vez más guapa y más joven, aunque sea imposible, como para perder tiempo en ir conquistando a otro por ahí.

Todo se convierte en una competición para conseguir lucir bien, todo el tiempo, para los demás.

Te han hecho creer que si no te muestras guapa no vales nada.

Un ejemplo personal:

Como puedes ver aquí, hace poco que me rapé la cabeza.

Pues a la gente, en general, le cuesta trabajo entender que lo haya hecho por comodidad, dejando a un lado la estética.

Es como que no entra en la cabeza de nadie que una mujer, sabiendo que el rapado no es el corte de pelo que más le favorece (que no soy ciega ni gilipollas y lo sé), decida voluntariamente llevar el pelo tan corto.

Estamos totalmente idiotas!

CONCLUSIONES

Te meten en la cabeza la necesidad de mostrarte guapa y joven que implica:

  • Ir a la peluquería constantemente a esconder tu canas.
  • Echarte medio millón de potingues para evitar las arrugas.
  • Comprar ropa de forma compulsiva para ir siempre a la moda.
  • Convertirte en una drogadicta del ejercicio físico para tener el culo en su sitio.
  • Plantearte, según van pasando los años, si te operas de algún sitio o no.
  • Emplear gran parte de tu día a día en arreglarte para salir de casa.
  • Gastando dinero en empresas que están muy lejos de preocuparse por tu salud, tu libertad y lo que de verdad necesitas que es quererte, y que te quieran, tal y como eres. Dejándote sin dinero para emplear en tu verdadero bienestar.

Y mientras, el mundo gira y avanza pero nosotras seguimos siendo presas de estas imposiciones que no cuestionamos porque es mejor tirar tiempo y dinero a la basura con tal de mostrarse guapa, que caminar con la cabeza alta en busca de tu libertad aunque seas más fea que el «bú».

Cuando nosotras dejemos de puntuarnos en función de la belleza que tenemos, el resto del mundo no tendrá más remedio que hacer lo mismo:

  • Nadie podrá manipularnos,
  • ni decirnos qué comprar,
  • ni hacernos chantaje emocional con cremas anti arrugas,
  • ni explicarnos cómo tiene que ser una mujer.

Una mujer lo único que tiene que ser es libre! Y para ser libre hay que dejar atrás la obligación, y necesidad, de mostrarse guapa en todo momento.

Que lo que hagas no sea para ganar belleza sino para ganar libertad.

Seguramente, si hubiera muchas mujeres que lo hicieran, te sentirías más cómoda haciéndolo tú también, verdad?

Y por qué no empiezas tú a liberarte, para ayudar a esas otras mujeres que necesitan un empujón?

Juntas somos invencibles!

El artículo llega a su fin y me daría por satisfecha solo si integrases esta idea: «no estás obligada a mostrarte guapa». No lo estás. La decisión tiene que ser tuya y de nadie más.

Te atreverías a dar algún paso adelante para ayudarte a ti, y a otras mujeres a liberarse de la imposición de mostrarse siempre guapas? Por dónde empezarías?

Déjame un comentario un poco más abajo y seguimos enriqueciendo el debate 😉

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Acerca de la autora

Tania Carrasco Cesteros

Ayudo a las mujeres a superar sus complejos, a quererse como son y a mejorar la autoestima porque para mí es la base de la verdadera felicidad. Si necesitas adornarte para sentirte segura es que algo no marcha bien. Es el momento de empezar a amarte y construir la vida de tus sueños.

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Comments

  1. Ly says

    Me ha encantado este artículo porque eso de encajar en los estereotipos de belleza nunca ha encajado conmigo y siempre está en mi cabeza rondando lo estipulado por la sociedad de «si cuidarás un poco más tu imagen», «si supieras sacarte más partido»,…
    Pero luego escucho eso de «si estuvieras más delgada serías más guapa», «si te peinases de esta manera estarías mejor», «si te maquillaras de vez en cuando te sacarías más partido»,…
    Normalmente todos estos comentarios vienen de mujeres y son para encajar socialmente, para ser socialmente aceptada o al menos yo lo entiendo así.

    De pequeña tuve varios conflictos en casa porque como mujer tenía que tener el pelo largo y eso suponía peinarse mejor o a diario, desenredarse el pelo y luego para ir con coleta o los pelos en la cara. Así que un día me fui a la peluquería sola, con 13 – 14 años y me lo corté cortito, como lo llevaba pija de las Spice Girl en ese momento. En casa me liaron una bronca tremenda por llevar un corte de pelo poco femenino.
    Cuando fui a la peluquería para volver a cortarme no quiso la peluquera hacerlo porque mis padres le habían dicho que no lo hiciera, que no me lo cortara tan corto.

    Cambié de peluquería y me lo decoloré y tinté de colores.

    Hasta hace unos años mi madre me reconoció que me queda mejor el pelo corto que el pelo largo, pero he tenido que ser una revolucionaria en casa para que se diera cuenta. Incluso después me ha dicho que me echara algún baño de color que le gustaba cuando lo tenía rojo o azul.

    Estoy en proceso de aceptación de que soy gorda, de que estoy rellenita de amor o chocolate como lo quieras ver, y que lo que tengo que hacer para cambiar eso no me motiva lo suficiente y además pienso que si lo hago sería para encajar en la sociedad. Hasta que no sienta de verdad que lo hago por mí no hay nada que me motive a cambiar.

    Parte de tu publicación me ha recordado la canción de Bebe: https://www.youtube.com/watch?v=IhTOKqwXgzQ

    Un abrazo!!!

  2. Beatriz says

    HOLA!!!!! desde Uruguay un gracias grandote!!
    – Imagina, soy maquilladora y cosmetóloga de profesión, (jaja!) y comparto plenamente TODO!!- El enfoque justamente es en la libertad genuina. En aceptarnos, en no crearnos «necesidades» al respecto, Y la revolución justamente parte de de ese convencimiento que somos únicas!! Cada una con un valor esencial. Nunca tan bien sentido lo de RevolucionaT.
    – Gracias!! muchooo para compartir en estos «momentos actuales»-

    • taniacarrasco says

      Beatriz!!!

      Qué alegría tener una maquilladora y cosmetóloga profesional hablando de esto desde un punto de vista tan liberador. Se necesitan más mujeres como tú!

      Las gracias te las doy yo a ti por recordarnos que hay necesidades «inventadas» que no tienen nada que ver con nuestro valor real como mujeres.

      Un abrazo enorme para ti,

      Tania

  3. Mónica says

    Gracias por hacer un artículo así!!! Yo siempre he sido y soy la «graciosa» de mi familia porque guap@s, son los demás, quien mide la belleza?? en base a que criterios??

    • taniacarrasco says

      Eso es Mónica!

      Quién mide esto? En función de qué? Quién tiene el criterio para sentenciar quién es guapa o fea?

      Si es que además sabemos que esto es totalmente subjetivo y que donde tú ves belleza yo puedo ver otra cosa. Pero nada, seguimos machacando al personal con cánones absurdos e imposibles y diciendo a las mujeres que nunca son lo suficiente.

      Pero ya estamos despertando, esto algún día tendrá un fin.

      Gracias a ti por comentar,

      Un abrazo,

      Tania

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