Tania y Alberto en Colombo

FINDE EN COLOMBO: VOLVER A LA CIVILIZACIÓN

Con el subidón de energía del maravilloso día de playa, nos levantamos temprano para coger un bus a la capital, Colombo.

El motivo principal es encontrarme con un amigo al que llevo años sin ver. Alberto, madrileño que vivía en Bristol, conoció a una guapa srilankesa, y decidió dejarlo todo por amor…

¿De qué me suena a mí eso?…No sé, sigamos.

Llegamos a la estación de bus y localizamos el nuestro. Nada más entrar, las cinco barritas de incienso colocadas al principio te dejan sin conocimiento. Si había algún olor o algún espíritu maligno, ambos han sido aniquilados. Y de paso, los pasajeros nos sumergimos en una especie de sopor que nos deja ko todo el viaje…¡mis ganas!

Cuando detrás de la humarea consigues ver algo, observas que toda la parte del conductor está forrada de un pelo azul muy chic.

Por las paredes, encajes y adornos varios, todo en el mismo azul del pelo antes mencionado.

Los asientos, plastificados claro, tienen en el cabecero una cenefa dorada muy molona que da a entender que no estás en cualquier autobús.

Cuando eliges el asiento SIN aire acondicionado (ósea el de la ventanilla rota) eres consciente de que puedes morir allí. Pero nada te importa porque acabas de darte cuenta de que hay tele y podrás ver muchas pelis en las 8 horas que dura el viajecito.

Pones el culete en el asiento y te preguntas…

“Si mi culo no coge aquí…¿dónde meterán su culo los demás?”

Pero los demás realmente tampoco te importan, vas en un bus molongui y has conseguido asiento. Nos veíamos como el otro día todo el trayecto de pie y nos daban ganas de ir andando.

Cuando aquello se pone en marcha te das cuenta de que en la parte delantera pone: “semiluxury” (semilujo) ?  Me parto y me mondo.

Calla que empieza la primera peli…

Sale en la tele un niño de pelo raro cantando lo que parece pop srilankés, me doy cuenta que es un videoclip y, a falta de peli, me engancho a la historia.

Después de ese videoclip vienen otros 5. Y cuando acaban esos 5…

¡Te los vuelven a poner! 

¿Os he dicho ya que el viaje era de 8 horas?

No voy a proferir insultos ni a hacer más comentarios, será mejor que intervengan las naciones unidas porque esto puede considerarse tortura, seguro.

Olvidamos la tele, que la tenemos a 1 metro y está a mil decibelios, y decidimos disfrutar del paisaje.

Esas carreteras secundarias donde hay dos carriles pero cogen al mismo tiempo 3 coches, 1 tuktuk y 4 motocicletas, mientras se pasean las vacas, los perros se tumban y la gente cruza tranquilamente.  Que sales de una curva a 80 invadiendo el carril contrario y viene otro bus de frente pero ¡no pasa nada!

Así que elige,  o miras la tele y mueres de angustia o miras por la ventana y mueres de ataque al corazón.  Eso si no nos estrellamos antes claro.

Son las 14:30 del medio día, el bus salió a las 8:50 y no ha parado ni una sola vez. 

Cuando llega a cada parada reduce la velocidad para que unos salten parriba y otros salten pabajo. Si estás avispado y vendes fritanga o whatever, en una de esas te cuelas y haces el agosto, porque llevamos más hambre que los pavos de manolo.

¿Nadie se ha preguntado cómo he podido estar tantas horas sin hacer pipí? Lorenzo se lo ha preguntado seguro ?

Mi cuerpo se está acostumbrando a soltar líquido por el resto de poros de mi piel. Primero lo reabsorbe y luego lo expulsa tó de golpe y me deja como recién salida de clase de spinning.

Cuando casi llegando a las 3 de la tarde al conductor le da hambre, para 5 minutos en un bar de carretera que estaba petado de gente a que compremos algo de fritanga para el body.

Yo que necesito ir al baño, ya más por costumbre que por ganas, bajo del bus en estado de minusvalía por contractura importante del glúteo derecho fruto de llevar 6 horas sentada, y casi caigo al vacío en una zona fangosa.

Consigo restablecer la bipedestación propia de mi especie y me dirijo al baño del que sale un lagarto verde muy gracioso. Cojo aire y padentro.

Cuando estoy orinando en ese agujero en el suelo rodeada de un charco y rezando para que ningún mosquito me pique en zonas complicadas, tengo una revelación.

Os cuento…

Llevo ya varios días orinando en sitios como este: agujero en el suelo y al lado un grifo y un cubito de plástico.

Como desde hace unos días he cogido la nueva costumbre de llevar siempre papel higiénico encima, cuando acabo mis cositas, a falta de cisterna, echo el paeplito en el cubito. ¡Pues no!

Ese cubito está ahí para que después de tirar el papelito al agujerito, llenes el cubito de agüita de ese grifito y hagas tú de cisterna viviente. Dilema resuelto.

Manué compra algo de comer que no lleva arroz y volvemos al bus que casi se va sin nosotros.

Ya no queda mucho para llegar a Colombo.

De repente empezamos a ver que la carretera tiene 3 carriles en un sentido y tres en el otro. Vemos también un cartel de pizza Hut, tiendas de marcas conocidas, gente vestida normal y nos sube por el cuerpo un “no sé qué que qué sé yo” que parecemos Paco Martínez Soria la primera vez que pisó Madrid.

El autobús nos deja a 2 horas caminando del albergue que habíamos reservado para dormir por primera vez en habitación compartida de 10 personas. Toda una aventura para nosotros.

Manué aboga por coger un tuk tuk pero después de ir 8 horas en el bus lo que me pide el cuerpo es andar, con la mochila y todo.  Que también es una forma de conocer la ciudad oye.

Al cabo de media hora ya se me han pasado las ganas de andar, pero por no darle la razón a Manué que dice que voy cansada, me empeño en terminar el trayecto caminando.

Cuando llegamos al albergue llevamos a las espaldas 8 horas en un bus de “semileches” y 2 horas de caminata al sol con las mochilas.

Habitación con 10 personas y baño compartido…????????

“Hola mira, tenemos reserva en habitación compartida, ¿te queda alguna doble con baño.”. 

Estos días nos hemos duchado en cada sitio que cuando vemos ese baño con su ducha y su mampara casi nos echamos a llorar. Luego el agua se salía igual que si no tuviera mampara, pero oye, allí estaba la tía.

Después de darnos una súper ducha, buscamos sitio para cenar algo que no lleve arroz ni sea frito y nos topamos con otro de los platos típicos de Sri Lanka: el kottu.

Lo probamos con miedo…nos miramos…¡qué delicia! Realmente rico si tenemos en cuenta lo que hemos estado comiendo hasta ahora claro.

Nos acostamos satisfechos y nos levantamos descansados.

Hemos quedado con mi amigo para pasar el día. Nosotros con nuestras pintas de mochileros y ellos con sus pintas normales, de gente que tiene ropa normal,  come en sitios normales y se ducha en duchas con mampara.

Tania y Alberto en Colombo

El día transcurre tranquilo, incluso asistimos a una clase de salsa dada por un asiático que no lo hacía nada mal.

Y aunque ha estado divertido, nos hemos salido del presupuesto así que hoy, sí que sí, toca habitación compartida. 

Os escribo desde mi litera, mientras Manué y las otras 3 personas que hay por aquí ya duermen.

La habitación no está nada mal, el baño bastante pasable y ninguno de los compis ronca, así que voy a intentar dormir yo también, si los que están de cubatas en el patio me dejan.

Mañana hace una semana que llegamos y hemos dormido ya en 4 sitios diferentes. 

Temprano cogeremos oro bus hacia Kandy y ya serán 5.

Volvemos a hablar pronto.

Si os gustan mis relatos y creéis que pueden gustarle a alguien más podéis compartirlos por redes sociales o recomendar a la gente que entre al blog.

Besos, abrazos y todo lo mejor

 

 

 

 

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Acerca de la autora

Tania Carrasco Cesteros

Ayudo a las mujeres con síndrome de Superwoman a recuperar su energía y su peso ideal para tener el cuerpo poderoso que les permita hacer frente a todos sus retos, sin estrés y desde el amor por sí mismas.

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Comentarios

  1. Francisca dice

    Me da algo con la descripción del autobusillo de luxury…???????….alma de Dios,cómo TÚ aguantarás todas esas fucking bloody hours sin visitar un cuarto de baño como Dios manda…y lo del cubito…es igual que en todos los sitios de ese tipo,así que…acostúmbrate…T echo de menillos,pero así parece que te veo cadi a diario?????

  2. Maria Luisa DG dice

    Estoy muy pero que muy sorprendida!!! No me puedo creer que nuestra Tania aguante tantas horas sin «pipiiiiiii!!!!!» y….que duerma en una habitación con MUCHA más gente??? Voy a leer la siguiente entrada….

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