el síndrome de la superwoman

EL SÍNDROME DE SUPERWOMAN SE CONVIERTE EN UN TRASTORNO REAL

Llega la nueva epidemia del siglo XXI, y es solo para nosotras las mujeres: el síndrome de la Superwoman.

Si nunca habías escuchado hablar de tal cosa, ya te adelanto que no tiene nada que ver con los cómics, que no es una película de Spielberg y que tampoco es una invención de estas «locas feministas».

Atenta si sufres alguno de estos síntomas:

  • Altos niveles de estrés
  • Insomnio
  • Dificultades para relajarte cuando no tienes nada que hacer (si es que hay algún momento en el que no tengas nada que hacer)
  • Objetivos exigentes
  • Necesidad de estar disponible para todo el mundo en todo momento
  • Ansiedad por crecer profesionalmente…

Si cumples alguno de esto requisitos quédate, necesitas este artículo.

 

 

 

 

 

QUÉ ES ESTO DE: «EL SÍNDROME DE LA SUPERWOMAN»

El síndrome de la Superwoman es un trastorno que ya está empezando a ser diagnosticado como pasó en su día con el estrés o los trastornos alimenticios.

En casos como los del estrés, la anorexia o la bulimia, costó bastantes años ponerles nombre y remedio a procesos tan difíciles y que estaban afectando a tantísima gente.

Al final, cuando se les empezó a hacer caso a las personas que tenían estos problemas, parecía que se había convertido casi en una moda.

Y, por suerte o por desgracia, vivimos en una sociedad donde las modas son muy importantes. Cuando algo, aunque sea una enfermedad, pasa a ser considerada una moda, empiezan a surgir los remedios y las investigaciones por todos lados.

Así que recemos para que el síndrome de la Superwoman se convierta en una «moda», porque sino no nos hará caso ni dios.

En apariencia, resulta hasta gracioso imaginarte como una Superwoman, porque inmediatamente te imaginas a una mujer que puede con todo y salva vidas allá donde va.

Te imaginas a una mujer:

  • Fuerte
  • Segura
  • Invencible
  • Luchadora
  • Salva vidas

Yo me imagino las salas de espera de las consultas de psiquiatría de los próximos años, llenas de mujeres con traje de super heroína y un arma grande y potente que tienen que apoyar en el suelo porque ya no pueden sostenerla.

Una heroína que se ha quedado sin gasolina.

 

 

CÓMO IDENTIFICAR A UNA SUPERWOMAN

Si estás pensando que tú misma podrías padecer el síndrome de la Superwoman, vamos a ahondar un poco más en el tema.

Porque, si te soy honesta, a mí el hecho de ponerme etiqueta de Superwoman me gusta bastante. Si la cuestión es ponerse etiquetas, qué mejor que una etiqueta tan potente.

Superwoman suena a:

  • Mujer exitosa
  • Mujer que consigue todo lo que se propone
  • Mujer con una vida abundante
  • Mujer que es capaz de ayudar a todo el mundo
  • Mujer admirable

Pero padecer el síndrome de la Superwoman es, precisamente, parecer todo eso pero olvidándote por completo de tus propias necesidades.

Ahí está el problema.

Una cosa es ser una mujer segura, decidida y exitosa, y otra cosa es serlo olvidándote completamente de ti misma para adaptarte a los patrones que quieren otras personas.

 

 

QUÉ PASA CUANDO ESTE SÍNDROME TE GENERA RECHAZO

Aunque te identifiques bastante con lo que te estoy contando, estoy segura de que aún surgen mil excusas y resistencias para no encasillarte como Superwoman.

A ninguna Superwoman le gusta reconocer que todo eso que hace no lo hace para ella misma.

Una Superwoman se tiene que mantener firme en sus posiciones, orgullosa, incluso algo pre-potente. Tienes que darte cuenta de que lo que ocurre cuando padeces síndrome de Superwoman es que estás tratando, en la mayoría de los casos de forma inconsciente, de ocultar tus debilidades.

A las mujeres con este tipo de perfil, que yo misma he tenido, no nos gusta darle peso a la idea de que lo que estamos haciendo con tanta actividad es llenar vacíos que no somos capaces de llenar por nosotras mismas.

Estas mujeres suelen ser mujeres que se han sentido heridas y poco reconocidas en su infancia y que, por tanto, han tenido que ponerse la máscara de super heroína para no sufrir demasiado.

Se han tenido que proteger a sí mismas porque sentían que nadie más estaba allí para protegerlas.

Da igual si había alguien para protegerlas o no, ellas se han sentido desprotegidas igualmente.

Así que si este síndrome te provoca rechazo o algún tipo de resistencia, es porque probablemente aún no quieras aceptar que esto te puede estar pasando a ti.

A las Superwoman nos cuesta demasiado aceptar nuestras debilidades, y las tapamos tanto que nos acabamos quedando prisioneras de nuestras propias máscaras.

 

 

QUÉ TIPO DE MUJER NO PADECE EL SÍNDROME DE LA SUPERWOMAN

Ya te he contado, más o menos, qué tipo de mujer se identifica con este tipo de síntoma.

Ahora voy a hablarte de qué tipo de mujer no estaría relacionada con el síndrome de la Superwoman.

Las mujeres:

  • Victimistas
  • Que se quejan por todo
  • Conscientemente complacientes
  • Tristonas
  • Que no tienen objetivos claros en la vida
  • Que se ponen las expectativas muy bajas
  • Y que no solo aceptan sus debilidades sino que se regodean en ellas

No podrían considerarse nunca mujeres que padecen este síndrome.

Esto no significa que haya un tipo de mujer mejor que otro, cuidado con esto.

En ningún momento estoy haciendo una crítica o un juicio de valor. Solo intento que comprendas si tú puedes estar padeciendo el síndrome de la Superwoman o no, nada más.

En realidad, padecer el síndrome de la Superwoman no tiene nada de positivo para una mujer.

Padecer síndrome de Superwoman no tiene nada de positivo para una mujer. Clic para tuitear

Porque este tipo de mujeres están tan desconectadas de sus propias necesidades y son tan malas pidiendo ayuda que tardan mucho tiempo en darse cuenta de lo que les está ocurriendo.

Siempre es más fácil ayudar a las personas que son conscientes de sus «debilidades» que a las personas que no aceptan lo que les ocurre y pasan por encima de sus propias emociones.

 

 

CONSECUENCIAS MÁS GRAVES DE TENER EL SÍNDROME DE LA SUPERWOMAN

Al principio del artículo ya te he contado varios de los síntomas más evidentes de una mujer con síndrome de Superwoman:

  • Insomnio
  • Auto exigencia
  • Altos niveles de estrés…

Pero existen muchos más síntomas que aumentarían esta lista hasta el infinito.

Sin embargo, quiero centrarme en lo que me parece más preocupante. Te voy a hablar de mi propia experiencia.

Una mujer que, por diferentes circunstancias, ha tenido que ponerse la máscara de persona segura y fuerte, se siente tan cómoda con esta máscara que tarda mucho tiempo en ser consciente de que más que beneficiarle le perjudica.

Me he pasado la vida intentando dar una imagen de tía fuerte, segura y decidida, que me ha venido genial en ciertas ocasiones. Pero cuando he tenido que manifestar emociones o pedir ayuda, no he tenido las herramientas para hacerlo.

  • Aprendí a defenderme, pero no a pedir ayuda para que me defendiesen
  • Aprendí a tragarme las emociones, pero no a manifestarlas para sanarlas
  • Aprendí a tirar para delante a toda cosa, pero no a quedarme cuando había problemas para intentar solucionarlos y poder cerrar mis heridas

Y cuando vas tirando para delante con todo lo que te pasa en la vida, sin pararte un momento a revisarlo y a afrontarlo, las heridas se quedan abiertas y cada vez se hacen más grandes.

Cuando tiras para delante sin revisar lo que pasa, las heridas se quedan abiertas y cada vez se hacen más grandes Clic para tuitear

Llega un momento, en que ni tú ni nadie sabe quién eres  porque tus máscaras son muy grandes y se te han pegado a la piel.

Puedes tratar de explicarlo con palabras, pero no es lo mismo, puesto que no eres capaz de manifestarlo con emociones.

Sigues pareciendo la tía dura de siempre, así que nadie pensará que necesitas ayuda. Y si todo el mundo piensa que tú puedes sola, nadie vendrá a ayudarte nunca porque les has hecho creer que no lo necesitas.

Y tú necesitas ayuda como todo el mundo.

Es maravilloso tener herramientas para reparar el barco cuando se hunde. Pero a veces salen tantas grietas que es mejor pedir recomendación para cambiar de barco.

 

 

CONCLUSIONES

Me he pasado un par de años intentando ayudar a mujeres con su falta de confianza y sus miedos, intentando acompañarlas en sus procesos de sanación de la autoestima.

Con el paso de estos años, me he dado cuenta de que me había olvidado de las mujeres que más lo necesitan: aquellas que tienen dificultades para pedir ayuda, como me pasaba a mí.

A mí me costó muchos años, muchísimos, darme cuenta de que necesitaba ayuda.

Cuando llegó ese momento, ya había hecho mucha terapia, pero simplemente perseguía más perfección para poder darle en las narices a los demás con lo sabia que me estaba volviendo.

Porque claro, una de las características principales de las mujeres son síndrome de Superwoman es que hemos tenido que cultivar mucho nuestro orgullo, cargándonos nuestro amor propio por el camino.

Tenemos la barbilla alta y la espalda bien estirada, haciendo juego con una gran sonrisa, pero por dentro estamos rotas y seguimos disimulando porque no queremos caer.

Hasta que caes, por fin, y te liberas de toda esa mierda.

Hasta que caes, por fin, y te liberas de toda la mierda. Clic para tuitear

 

Si te has sentido identificada con alguna de las cosas que te estoy contando, hoy, más que nunca, necesito escuchar tu opinión:

¿Conocías este nuevo síndrome de la Superwoman?

¿Crees que tú misma te comportas como una Superwoman?

¿Te cuesta pedir ayuda cuando la necesitas?

Cuéntamelo todo en los comentarios por favor.

Un gran abrazo

 

 

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Acerca de la autora

Tania Carrasco Cesteros

Ayudo a las mujeres a superar sus complejos, a quererse como son y a mejorar la autoestima porque para mí es la base de la verdadera felicidad. Si necesitas adornarte para sentirte segura es que algo no marcha bien. Es el momento de empezar a amarte y construir la vida de tus sueños.

Interacciones del lector

Comentarios

  1. Hola Tania!
    Qué verdad tan grande!! Cuando «somos» mujeres fuertes, exitosas, con carisma …y sabemos que nos «envidian»…Aquí es dónde me di cuenta que realmente era una máscara. Mientras para todo el mundo yo seguía siendo exitosa y admirada para mí misma era un saco de boxeo, los guantes y el rin o el látigo y fustigarme eran mis actividades rutinarias para conmigo misma. Descubrir este automaltrato fue un choque!!Para mí, era la clave de mi «éxito». Aprender a comprenderme, a relajarme, empatizar conmigo misma, perdonarme no fue un camino fácil y tampoco imposible. Aún hoy, a veces me doy cuenta de cómo me exijo, si desde el amor a crecer sanamente o desde la impresión que produciría en los demás. Tratarme a mí misma como trataría a mi mejor amiga es mi clave. Agradecida infinítamente por haberme dado cuenta y poder ser fuerte, exitosa,con carisma y feliz y que ME LA PELE !!!
    Pedir ayuda es imprescindible, creo que jamás hubiera podido hacer este camino sola, es más, ya no camino sola nunca. Crecer acompañada aporta beneficios que una misma no se puede proporcionar.
    Gracias Tania, por mostrarte espejo de muchas de nosotras.

    • Este artículo es especialmente especial para mí, tú lo sabes.

      Desde el momento en que contactaste conmigo por primera vez se veía claramente la potencia de tu personalidad. Me recordabas, me recuerdas, mucho a mí. Quizá por eso nos entendemos bien.

      Leerte es como leer mis propias palabras…La exigencia llevada a límites insospechados que nadie puede entender si no se ha creído Superwoman.

      Menos mal que está surgiendo una comunidad revolucionaria de mujeres que quieren caminar juntas, con respeto, y nosotras vamos a estar ahí las primeras para contribuir a esa gran misión.

      Feliz de haberte encontrado compañera 😉

      Un abrazo enorme

  2. Hola Tania.
    En mi caso, he padecido este doloroso síndrome durante muchos años. Más de la mitad de mi vida. He sido deportista de alto nivel, y créeme cuando te digo, que en este mundillo todas padecemos este grave síndrome.
    Lo he padecido, hasta que como bien dices, caí estrepitosamente. Siempre me había costado pedir ayuda, pero cuando te ves tan mal, por lo menos en mi caso, no te queda más remedio que pedir ayudar si no quieres quedarte en el hoyo.
    Desde aquí quiero decir que se puede salir del bache, que todas somos mujeres hermosas y fabulosas con nuestros dones y cualidades particulares. Y que si aprendes a quererte mucho mucho mucho, no necesitaras demostrar a nadie que eres una superwoman. Porque ya te sentirás una maravillosa mujer real.
    Un abrazo!!

    • Querida Lorena!

      Totalmente de acuerdo contigo.

      La verdad es que no puedo imaginarme lo que tiene que ser vivir en un «mundo» donde todas luchan por ser la más Superwoman…Terriblemente agotador.

      La clave está, como tú dices, en querernos tanto que no haya nada que demostrar ni aparentar. Querernos tanto que, como dice Patricia, nos la pele. Querernos de verdad, honestamente, con todo lo que hay, porque todo lo que hay ya es perfecto.

      Muchas gracias por tu comentario linda.

      Un abrazo grande

      Tania

  3. ¡Touchée Mademoiselle! Excelente artículo.

    Tendré que revisar mi infancia pero tampoco es algo que me preocupa en exceso [jajaja]. Siempre he tenido y tengo la capacidad y la fortaleza de quedarme con lo mejor y reciclar rápidamente los malos momentos de mi vida. Ahora sé con certeza que son simplemente aprendizajes que he venido a trascender.

    En mi caso, he vivido rodeada de hombres que «aparentaban» ser fuertes y en el fondo de ellos mismos, estaban muertos de miedo ¿Por qué? Porque dirigían, y nunca se preocupaban de aprender, crecer y transformar sus miedos desde la humildad. Aparentar y simplemente aparentar. ¡No lo soporto!

    Como sabes mi nicho son hombres [40-55] no porque no quiera brindar mi conocimiento a las mujeres sino porque ELLOS tienen muchísimo más camino que transitar. Están muy perdidos: con sus emociones, con su mundo interior, con su orgullo, sus mentes muy cerradas… y no sigo para no hundir a nadie.

    No se puede generalizar, hay excepciones, pero desde luego en el mundo empresarial que yo he conocido durante 25 años, los hombres lo tienen muy complicado para ser libres, abundantes y felices hoy en día. ¡Ojalá se pongan ya a ello!

    Lo comparto preciosa 🙂 ¡¡ Con mucho gusto!!

    • Cómo me gusta leerte!

      Sí, desde luego los hombres lo tienen complicado para unas cosas pero las mujeres tampoco nos quedamos atrás.

      Y no pretendo hacer una competición de haber quién tiene más problemas, jajajaj, sino de todo lo contrario.

      Si cada persona, independientemente del sexo, en lugar de aparentar (como he hecho yo tantísimos años) se dedicase a buscar dentro lo mejor de sí para sentirse en paz, ni tu trabajo ni el mío tendrían sentido. Sería precioso!!

      Podríamos dedicarnos todes a pastar por el campo, felices.

      Gracias por compartir tu sabiduría con la comunidad de RevolucionaT que, aunque está pensada para mujeres, tiene un 20% de comunidad masculina que no está nada mal. Mis seres valientes con picha a los que adoro!!!

      Casi tanto como adoro a las mujeres como tú, con garra pero sin asfixiar.

      Montones de abrazos

      Tania

  4. Hola. Yo sigo viendome como superwoman y como victimista al mismo tiempo. Según la época y el momento. Así que sí creo que son compatibles.

    Al final para mi todo eso a la vez tiene que ver con excesivo perfeccionismo y con el posterior agotamiento, cansancio por ir de fuerte, depresión y algún intento de pedir ayuda que no lleva a nada y te hace volver a donde estabas.

    Así que yo esas dos caras (superwoman y victimista) las he alternado toda la vida y ambas me definen.

    Un abrazo.

    • Hola Vero!!!

      Qué bien leerte por aquí 😉

      Sí, es posible que esas dos facetas se puedan alternar, el ser humano vive en la dualidad y las mujeres lo hacemos genial eso.

      Igualmente, lo que te define no es la máscara que adoptes en cada momento sino tu capacidad de amarte y dar amor. Así que sigue con esos intentos de pedir ayudar y, sobre todo, de ayudarte, porque dan frutos antes de lo que imaginas.

      A veces hemos hecho tantas cosas y queremos resultados tan inmediatos que no nos damos cuenta de que en realidad ya llevábamos tiempo avanzando. Pero como somos tan perfeccionistas y no valoramos los logros, siempre queremos más.

      Muchas gracias por tu comentario, aportas otro punto de vista que yo no había contemplado.

      Un abrazo muy grande

      Tania

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