playa

COMO EN CASA

Este sitio tiene su encanto, sobre todo porque es el primero donde nos sentimos como en casa.

Hoy nos hemos levantado muy temprano y mientras yo me pasaba la mañana escribiendo, Manué se va a buscar algo para desayunar.

Tengo antojo de mangos, que como ya os he explicado en otra ocasión están deliciosos.

El pobre mío llega andando al pueblo de al lado para buscarlos.

Tardó en volver bastante pero, mientras, pudo hacer fotos como esta para que veáis donde estamos.

como en casa

Manué comprando fruta y el dueño de nuestro hogar temporal viene a traernos unos plátanos de su huerto para que desayunemos.

¡Pero qué gente más maja!

Cuando Manué regresó, desayunamos y nos quedamos por aquí marmoteando.

Al poco rato, cuando nos dió hambre, salimos a comer a un sitio muy recomendado en Internet. Comimos tanto arroz que luego no había quien nos moviese.

Después de la panzada de comer y de descubir otra variedad de galletas nada despreciable, decidimos ir a probar la playa por primera vez.

El sol aprieta que da gusto y otra cosa no se puede hacer.

Llevábamos un rato en el agua cuando el cielo empieza a ponerse negro y pensamos que mejor volver a casa.

Manu, que está haciendo muy buenas migas con el señor casero, se va con él por ahí a ver un templo budista cercano y charlan un rato.

Al pasar la tarde y cuando nos disponíamos a salir a cenar, nos cae la tromba del siglo…

¿Y ahora qué hacemos?

Con la panzada de comer que nos habíamos dado, bien podíamos haber pasado sin cenar.

Sin embargo, preguntamos a los caseros y se ofrecen a hacernos la cena ¡gratis!

¿Qué queréis, arroz con lentejas o tostadas con mermelada y mantequilla?

¡Esto es que te meas!

Puesto que habíamos comido arroz, nos decantamos por lo segundo.

La muchacha nos prepara una tetera con 2 litros de té y nos hace un plato lleno de sándwiches con mermelada de mango, súper ricos.

Estamos cenando en nuestro patio, viendo la lluvia caer, un té caliente y unas tostadas que por ser gratis saben mejor…

¡Nos gusta mucho esta gente!

Tenemos un poco de cargo de conciencia, como si estuviésemos abusando, así que mañana vamos a hacerles una tortilla de patatas que van a alucinar.

Lo mismo hay que innovar y hacerla con aceite de coco…

Cuando les llevamos los platos sucios y les proponemos lo de la tortilla, dicen que ellos lo compran todo, que no nos preocupemos.

¡Qué súper majos!

Hoy no os cuento mucho más porque ha sido un día muy tranquilo, pero tenéis una entrada que quizá os pueda gustar en la sección de «Las claves de la felicidad».

MILLONES DE ABRAZOS Y BESOS

 

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Acerca de la autora

Tania Carrasco Cesteros

Ayudo a las mujeres a superar sus complejos, a quererse como son y a mejorar la autoestima porque para mí es la base de la verdadera felicidad. Si necesitas adornarte para sentirte segura es que algo no marcha bien. Es el momento de empezar a amarte y construir la vida de tus sueños.

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