¿Y SI TE SALIESES DEL CAMINO ESTABLECIDO?

Salirse del camino establecido es casi un arte, pero un arte que te acojona.

Tienes miedo a hacer todo aquello que se sale de la norma. Te han educado muy bien para pensar y actuar sin dar mucho la nota. Te marcaron el camino establecido y no te explicaron que hay muchos otros caminos.

Así que te mantienes en él, segura, conforme, resignada.

Además, casi todas las personas que conoces transitan el mismo camino que tú. No será tan malo…Pero, entonces, ¿por qué no te sientes bien con tu camino?

Quizás estás empezando a vislumbrar que otra forma de vivir es posible. En algún sitio has leído historias sobre gente que se salió del camino con gran éxito.

Pero eso no es lo normal claro, esa gente ha tenido mucha suerte, ¿no?

 

La mayoría de las personas que conoces siguen el camino a rajatabla, como tú. Asqueadas, amargadas, sin ganas de vivir. Pero ahí siguen, como si la vida no tuviese más que ofrecerles.

Los días pasan, iguales unos a otros.

Cuando te reúnes con esa gente, os contáis las penas. Habláis de lo cansadas que estáis de que cada día sea igual, de no tener alicientes, como en una competición para ver quién es más desgraciada.

Dicen que somos el resultado de las 5 personas con las que más nos relacionamos. A su vez, solemos relacionarlos con las personas más afines a nosotros, buscamos gente con los mismos ideales, los mismos gustos y los mismos modos de vida.

Pero si tu vida no te gusta, no tiene mucho sentido que te relaciones con las personas que tienen la misma vida que tú. Será mucho más fructífero que te rodees de aquellas personas a las que te gustaría parecerte y, en función de eso, aprendieses a hacer cambios y a adoptar otros patrones de comportamiento.

 

Si te relaciones con personas que se adecúan a lo que tú consideras ser una persona exitosa, te ayudarán a convertirte en una persona exitosa a ti también. Si, por el contrario, te relaciones con personas a las que no te gustaría parecerte ni en mil años, sentirás frustración y bloqueo. Pensarás que es normal sentirse frustrada, a disgusto con tu vida, resignada o, incluso, asentada en la queja constante que no conduce a nada.

Cuando eres una persona insegura, tiendes a relacionarte con gente frente a la que te consideras superior. De esa manera, tus logros se magnifican y tus miedos parecen más pequeños.

Esas personas están mucho peor que tú, ¿para qué vas a hacer nada por cambiar?

Pero un día, te topas con alguien que vive de otra manera, una persona que ha creado su vida como ha querido, una persona de esas que han decidido explorar otros caminos, por si aquel que les habían marcado no es el único posible.

 

Esas personas han fracasado muchas veces pero han visto los fracasos como oportunidades para mejorar. Han aprendido de cada fracaso y se han hecho más fuertes.

Cuando conoces su historia, las admiras en silencio por haberse salido del camino establecido, de las reglas marcadas, de la vida que tú tienes. Pero en lugar de impulsarte a hacer algo parecido, te generan envidia y son foco de tus críticas.

 

No permites que tu forma de vivir sea cuestionada, ni por mi ni por nadie. Es muy doloroso aceptar que tienes una vida que en realidad no quieres, prefieres resignarte, es más fácil.

Gestionar la incertidumbre nunca se te ha dado bien y salirte del camino establecido implicaría lidiar con ella.

¡A mí tampoco se me daba bien!

Y aquí estoy, viajando sin rumbo fijo, sin saber dónde dormiré hoy, ni cuánto dinero me quedará a la vuelta.

Movida única y exclusivamente por el deseo de aprender, de disfrutar de lo desconocido, de enriquecerme.

 

A mí también me dijeron qué camino tenía que seguir pero no hice mucho caso.

El camino establecido ya lo conocía, tenía muchos ejemplos y ninguno me gustaba, tuve que buscar mi propio camino para sentirme mejor conmigo misma. Quería un camino del que me pudiese sentir orgullosa. ¡Mi propio camino decidido por mi!

Sabía que iba a estar más segura por el camino marcado, eso estaba claro, pero no podría aprender nada que no estuviese aprendido ya.

Sin embargo, si me salía del camino, podría aportarle al mundo, y a mi misma sobre todo, otras cosas. Podría aportar esperanza, hacer saber, a quien quisiera escucharme, que otro camino es posible. ¡Que los demás caminos también molan! Que se puede ser muy feliz sin seguir el camino establecido.

Que no hace falta continuar haciendo cosas que te hacen sentir mal, por el simple hecho de que te han dicho que es lo que tienes que hacer.

 

  • A mi me dijeron que no podría ganarme la vida bailando. ¡Pero decidí comprobarlo por mi misma y lo conseguí!
  • Me dijeron que estaba loca por montar un negocio en plena crisis, pero lo abrí y lo llené.
  • También me dijeron que con un negocio propio tendría que trabajar muchísimo más, pero decidí ganar algo menos de dinero y acabar mi semana laboral los jueves.
  • Me dijeron que tenía que casarme y ser una mujer de provecho así que mee casé…y me divorcié, porque no quise convertirme en la mujer de provecho que los demás habían decidido que tenía que ser.
  • Me dijeron que tenía que comprarme una casa pero gracias a que no lo hice ahora puedo vivir donde quiera sin preocupaciones.

 

Me dijeron que no podía vivir donde quisiera sin preocupaciones, pero eso ¡también lo conseguiré!

¿Y sabes cuál ha sido una de las cosas que más me ha ayudado a creer que otra vida era posible? ¡Conocer gente que lo ha conseguido!

 

Si quieres explorar nuevos caminos, rodéate de la gente adecuada, el camino se te hará menos incierto.

  • Aléjate de personas que cuestionan todo lo que haces, que te juzgan, que intentan infundirte miedo por sus propias inseguridades.
  • Aléjate de las personas que intentan hacerte más pequeña para sentirse superiores.

Relaciónate con esas otras personas que te acompañan a atravesar la tormenta, que te apoyan en lo que haces aunque no sea lo que ellas harían, que te ofrecen su mano cuando te caes.

Rodéate de personas:

  • que te hacen fluir, sentir lo bueno de la vida, que te reviven con sólo mirarte, que te regalan sus mejores palabras.
  • Positivas a las que no se les pone nada por delante. Esas personas que no tienen miedo a caer de bruces contra el suelo porque saben que se podrán levantar y seguir el camino reforzadas. ¡Esas!
  • Vitales, que saben reconocer lo bueno y aprender de lo menos bueno.
  • Que transmiten aquello que necesitas, porque eso hará que tarde o temprano te acabes pareciendo a ellas.
  • Te contagian su alegría, sus ganas de vivir, su fuerza.
  • No te culpan cuando no estás alegre o te quedas sin ganas.

 

Si quieres conseguir algo diferente a lo que estás haciendo:

Piensa primero qué es lo que quieres,

busca personas que hayan conseguido lo que quieres,

rodéate de ellas

– y sigue su ejemplo.

 

CUÉNTAME…¿te has salido del camino alguna vez?

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MUCHAS GRACIAS 🙂

 

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Ayudo a las mujeres a superar sus complejos, a quererse como son y a mejorar la autoestima porque para mí es la base de la verdadera felicidad. Si necesitas adornarte para sentirte segura es que algo no marcha bien. Es el momento de empezar a amarte y construir la vida de tus sueños.

2 comentarios en “¿Y SI TE SALIESES DEL CAMINO ESTABLECIDO?

  1. Me ha encantado tu artículo Tania. Esta vida sólo la vivimos una vez, que cada cual elija la suya pero no podemos quedarnos en lo sistemático o establecido si ahí no encontramos nuestro sentido.

    • Exacto María!

      Muchas veces, en más ocasiones de las que se debería, nos pasamos la vida siguiendo dictados que no van con nosotras.

      Cuando tu ser empieza a quejarse, te encuentras mal, algo no está bien pero no sabes lo que es. Te preguntas ¿qué me pasa si todo en mi vida está bien?

      Y lo único que pasa es que estás siguiendo un camino que no es el tuyo, un camino marcado que no habías cuestionado y que, en realidad, no es lo que quieres.

      Salirse del camino siempre te abre la mente, te enseña algo importante de ti y de la vida. ¡Hay que salirse del camino más veces!

      Muchas gracias por el comentario María.

      Un abrazo

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