SENTIRSE PERDIDA EN LA VIDA: MI MAYOR CRISIS EXISTENCIAL

“Sentirse perdida en la vida” era una sensación totalmente ajena a mi…Ha llegado por sorpresa y quiero contarte cómo ha sido el proceso.

¿Has tenido la sensación alguna vez de no saber quién eres?

¿Has tenido la sensación en algún momento de tu vida de haber perdido el rumbo?

¿Te has sentido perdida sin saber hacia dónde tirar?

¿Has sentido que has cambiado tanto que no te reconoces?

 

Sentirse perdida en la vida es una sensación más común de lo que piensas.

Conozco mucha gente que en algún momento de su vida han pasado por alguna crisis existencial que ha derribado los cimientos de todo aquello en lo que creían hasta ese momento.

Crisis existencial como tal, no tengo sensación de haber vivido muchas. De hecho, creo que sólo he tenido una y está en plena ebullición.

Darme cuenta de la cantidad de complejos que tenía me ha ayudado mucho.

Si tú ya has pasado por alguna, sabes que una situación de estas características hace que te lo cuestiones todo. Sentirse perdida en la vida no es una sensación que le guste a nadie.

En mi caso, puede que el problema venga de esa necesidad mía, casi patológica, de ir al revés del mundo. Voy a intentar explicarme…

Mientras la gente se pasa la vida haciendo las cosas con el orden “lógico”, a mí me pasa que tengo tendencia a ir a contracorriente. No por dar por saco ni por sentirme especial, es una virtud que he debido heredar desde mi nacimiento, o quizá antes, y que no puedo evitar.

Los órdenes establecidos, las cosas lógicas y cualquier tipo de moda, me han producido urticaria de toda la vida. Siempre y cuando estemos hablando de cosas importantes.

En otras cosas menos trascendentes soy de lo más lógica, ordenada y metódica. Siguiendo mi método y mi lógica, claro. Como a alguien se le ocurra imponerme ritmos o formas intransigentes de hacer las cosas, no obtendrán resultados de mi.

Por lo general, tengo que reconocer que tengo dos formas de hacer las cosas:

–         Antes de tiempo

–         O cuando ya hace mucho que pasó el momento

¿Qué le voy a hacer?

En este artículo me gustaría contarte cómo he llegado a experimentar la gran crisis existencial de mi vida, que aún no he superado y que no sé ni dónde me llevará, y qué estoy haciendo para no dejarme abatir por ella, por si te sirve a ti.

Sentirse perdida en la vida no es el fin del mundo, al contrario, se puede aprender mucho de ello, ¡ya verás!

 

 

 

 ¿QUÉ SIGNIFICA SENTIRSE PERDIDA EN LA VIDA?

 

A esta sensación puedes llamarla crisis existencial, depresión existencial o simplemente “sensación de no saber quién soy”…

En todos los casos el patrón es muy parecido:

  • Sientes que has perdido el rumbo.
  • No tienes ni idea de lo que quieres.
  • Te cuestionas incluso lo que eres.
  • No te reconoces.
  • Estas sensaciones te provocan sufrimiento.

Y justo todas esas sensaciones que tú habrás experimentado en algún momento, las estoy viviendo yo ahora mismo.

 

 

CADA CUAL TIENE SU CRISIS EXISTENCIAL CUANDO LE DA LA GANA

 

Y yo he decidido tenerla ahora, ¿qué pasa?

Ahora, a mis 34 años recién cumplidos y después de volver de un viaje mochilero por Asia.

La mayoría de las personas que conozco que han pasado por algún tipo de crisis existencial, la han tenido a raíz de cuestionarse su situación actual y hacia dónde querían encaminar el resto de sus vidas.

Es curioso también, que estas personas de las que te hablo hayan optado por hacer un gran viaje para tomar perspectiva y encontrarse a sí mismas, a raíz de dicha crisis existencial.

El relato de Cintia es revelador en este sentido.

Sin embargo, a mi me ha pasado justo al revés. Tenía una vida magnífica pero algo más grande que yo me empujó al vacío, dejé todo para hacer un gran viaje cuando en realidad tenía una vida con la que estaba bastante conforme, y a la vuelta del viaje…

¡Ostión! Otra vez vas al revés del mundo bonita…

“¿Crisis existencial ahora? ¿Y no la podías haber tenido antes del viaje como todo el mundo?”…

 

 

MI VIDA ANTES DE MI GRAN VIAJE

 

La sensación de sentirse perdida en la vida no es cómoda, ni mucho menos. De hecho, muy pocas veces me he sentido así. Llevo esforzándome por evitar la sensación de no saber quién soy desde que tengo uso de razón.

Me voy a remontar unos pocos años atrás, aunque ahora con la perspectiva del tiempo intuyo que todo viene de mucho antes (del día de mi nacimiento por lo menos 😉 ).

–         En 2010 cambié toda mi vida para irme a vivir a otra ciudad con el “hombre de mis sueños”. Cuento un poquito de esta locura en este artículo, pero te prometo que seguiré con ella más adelante porque ahí hay mucha tela que cortar.

–         Ese mismo año monto mi propio negocio en la nueva ciudad a la que me había mudado para estar con el “hombre de mis sueños”.

–         En 2011 me caso. Mi relación y mi negocio van viento en popa.

–         En 2013, un poquito antes de mi segundo aniversario de boda, mi marido me deja y yo me agarro a mi negocio para salir a flote; ya lo único que iba viento en popa era el negocio. Sin embargo, ni en ese momento me sentí tan perdida. ¿Sentirse perdida en la vida Tania Carrasco? No hombre, no.

–         Superado el batacazo, conozco a otro “hombre de mis sueños” (mientras no se demuestre lo contrario), y sigo trabajando en mi maravilloso negocio con la misma ilusión de siempre.

–         En 2015, cinco años después de haber puesto mi vida patas arriba, de haber abierto mi propio negocio y de haber protagonizado una historia de amor de esas de las pelis de Antena3 los sábados por la tarde, me da por volverme loca de remate y tomo la decisión de dejarlo todo (bueno, casi todo…).

Ósea que no me vuelvo loca con el drama del divorcio y justo cuando estoy más tranquilita que en toda mi vida ¡se me va la olla por completo!

Así “semos”…

 

 

UNA DE LAS MAYORES DECISIONES DE TODA MI VIDA

 

Como te decía…

Estaba yo tan a gustito, tipo José Ortega Cano con dos copas de vino:

–         Con mi propio negocio,

–         mis 4 días laborables a la semana,

–         mi sueldazo,

–         mi novio estupendo,

–         mi coche nuevo,

–         mi piso de alquiler en pleno centro,

–         en una ciudad comodísima

–         súper cerca de mi familia cuando…

sospecho que debido al exceso de comodidad, ¡pierdo la cabeza sin remedio!

Nada oye, que me levanto un día y me digo: “¿y para qué quieres vivir tú tan a gusto cuando te está esperando ahí fuera la mayor crisis existencial de toda tu vida?”.

A esa voz absurda, mi “yo prepotente” le responde: “¡qué crisis ni qué crisis! ¡Anda y vete por ahí a ver si te da el aire! Una crisis existencial…¿tú? ¡Venga ya! Vete de viaje unos meses que seguro que a la vuelta te está esperando otro negocio mucho mejor, ya montadito, para que no tengas que hacer nada y sigas pensando que tienes una flor en el culo. Sentirse perdida en la vida no es algo que te vaya a afectar a ti”.

Así que nada, decido dejarlo todo menos al churri, cogerme la mochila e irme a recorrer Asia. ¡Muy típico de personas con crisis existenciales!, ya, ya lo sé. ¡Pero yo estaba bien! O eso pensaba…

Tomar la decisión de dejarlo todo y marcharme no fue difícil, en tomar decisiones de ese estilo suelo tardar unos…¿5 minutos? Eso sí, no me invites al cine y me hagas escoger la película porque ahí entonces igual cambian la cartelera y aún no me he decidido.

Lo difícil fue convencer a mi “voifren” y comunicárselo a todo el mundo.

A pesar de que la idea ya me rondaba en 2015, tardé más de un año en materializarla, esta vez quería hacer las cosas bien, despacio.

Lo normal en mi hubiese sido tomar la decisión y ejecutarla de forma inmediata, pero quería intentar hacerlo mejor que de costumbre y meditar bien cuáles iban a ser los siguientes pasos.

Ya sabes:

Si quieres resultados distintos no hagas siempre lo mismo.

A finales de 2015 parece que la decisión es definitiva y hay que empezar con los preparativos. Además, quisimos hacerlo en secreto y comunicar lo que hubiese que comunicar cuando ya no hubiese marcha atrás.

Así nos ahorrábamos que nadie nos calentase la cabeza (como dice mi amiga Puri).

Lo teníamos más que decidido y no queríamos dejarnos influenciar por ninguna opinión.

 

Lo que más me costó fue decirlo en el trabajo. Ese trabajo que había sido toda mi vida durante 6 años y del que ahora quería desprenderme para siempre.

Pero la decisión estaba tomada y había que ponerse en marcha.

Sinceramente te digo que en ese momento no sentía estar huyendo de nada, no sabía lo que era sentirse perdida en la vida, de verdad. Simplemente sentía que necesitaba salir de mi zona de…

¿De qué?

¡Eso es! ¡Mi zona de confort! Que vamos a gastar la palabrita de tanto usarla.

Pues eso, que necesitaba salir de mi zona de confort, vivir nuevas experiencias, ponerme a prueba, cambiar de aires, conocer otras culturas, experimentar con otros trabajos, aprender y arriesgar.

Sí, soy de las que arriesga, aunque no siempre me salga como me gustaría.

“He aprendido a derrapar y a chocar con la pared”, como diría Fito, y hasta le he cogido el gustillo.

 

 

 Y UNA DE LAS MEJORES DECISIONES DE TODA MI VIDA

 

Así que nada:

-Dijimos adiós a nuestros trabajos,

– cogimos las mochilas,

– las llenamos con lo justo y necesario

– y empezamos por Sri Lanka un viaje que duraría 7 meses

– y en el que hubo que ir haciendo los planes sobre la marcha.

¡¿Improvisando yo?! ¡Incrédibol!

Recorrer Asia con mi pareja durante 7 meses ha sido una de las mayores y mejores decisiones de toda mi vida, por muchos motivos:

–         He hecho el viaje que jamás pensé que sería capaz de hacer

–         He conocido países alucinantes

–         He comprobado que puedo ser mochilera cuando me dé la gana

–         He reforzado mi relación de pareja

–         He conocido gente maravillosa

–         He vivido experiencias alucinantes…

Pero efectivamente, volví del viaje con la sensación de que eso mismo que yo había vivido lo puede vivir cualquiera.

Sentía que, mientras Manu (mi “voifren”) había cambiado un montón, yo volvía prácticamente igual que me fui.

¡Qué equivocada estaba!

Y, como todo lo que empieza tiene que acabar, había que volver en algún momento.

 

Quizá si no fuese porque tengo un sobrino que me ha robado el corazón y porque una de mis mejores amigas se casaba, no habría experimentado esto de sentirse perdida en la vida porque no habría vuelto tan pronto 😉

 

Justo en el mejor momento del viaje, cuando estábamos más que hechos al tipo de vida nómada al que jamás hubiésemos pensado que nos acostumbraríamos,  ¡zas!, ¡pa´ casa!

 

 

LA VUELTA A LA REALIDAD

 

Lo que más mola, por no decir lo único, de volver a casa son los reencuentros con los seres queridos.

Si tenemos en cuenta que hemos vuelto del viaje con un poco de autismo (no llevamos muy bien lo de estar con mucha gente al mismo tiempo), con  unos achuchones y unos saluditos hemos tenido más que de sobra.

Pero claro, ¡no tenemos casa propia a la que volver!

Después de 7 meses a nuestra bola en países lejanos y de 17 años viviendo independiente, ahora había que volver a casa de los papis hasta volver a reconducir nuestras vidas.

¡Chungo que te cagas!

Por no añadir a lo de volver a casa de tus padres, lo de volver sin trabajo a la vista, sin sueldo a la vista y con un mar de incertidumbre a tu alrededor.

¡Y voluntariamente! ¡Que es lo más gracioso!

Si dijeses: “bueno, tengo una mala situación, no aguanto más, lo mando todo a tomar por saco, me voy de viaje y a la vuelta ya veremos”…

Pero no, ese no era mi caso desde luego.

Tengo que reconocer que la vuelta a casa ha sido dura por todos esos motivos:

–         Por no tener casa propia

–         Por no tener trabajo

–         Por tener que asumir que si no tengo nada de eso ha sido porque así lo he querido

–         Por estar rodeada de incertidumbre mire para donde mire…

Ahí me di cuenta de que sí, en efecto, estaba atravesando la mayor crisis existencial de toda mi vida. Empecé a entender lo que significa perder el sentido de la vida…La sensación de sentirse perdida en la vida había venido para quedarse, un tiempo.

 

 

CÓMO ME DI CUENTA DE QUE ESTABA EN PLENA DEPRESIÓN EXISTENCIAL

 

Como te comentaba antes, cuando tomé la decisión de dejarlo todo para marcarme un gran viaje, mi intención a la vuelta era clara:

–         Asentarme en una ciudad bonita,

–         montar otro negocio por lo menos igual de floreciente que el anterior,

–         y estarme quietecita hasta mi próximo cruce de cables.

Esos eran mis planes porque, yo, era de esas personas que siempre hacen planes. Era de esas personas que lo apuntan todo en una agenda para ser más eficientes. También era de esas personas que intentan tenerlo todo controlado y, si los planes no salen según lo establecido, las lía pardas.

¡Así era yo!

La idea de haber hechos tantos cambios en mi vida de forma voluntaria, de haber viajado con una persona que había cambiado tanto, y de preocuparme de no tener planes fijos para la vuelta, me hizo pensar que yo no había cambiado nada durante el viaje.

Esto no significa que todo el que se va de viaje tenga que cambiar pero, en mi caso, que lo había hecho con las ansias de alguien que quiere seguir aprendiendo y evolucionando, pensar que no había conseguido mis objetivos me frustraba un poco, la verdad.

Y de repente, yo que:

–         siempre había sabido lo que quería,

–         siempre lo había tenido todo controlado,

–         siempre me había mostrado segura y optimista,

–         siempre había sido consecuente con mis decisiones,

–         siempre me había ganado la vida por mí misma,

–         siempre tenía un rumbo fijo hacia el que mirar…

¡Había desaparecido!

¡Esa persona con la que llevaba conviviendo 34 años, había desaparecido!

Claro que había cambiado ¡y mucho! Sólo que no me había dado cuenta…

Era una sensación rara…no sé bien cómo explicártelo, pero dejé de reconocerme.

Me empezaban a pasar cosas raras:

  • Me sentía perdida
  • Había días que estaba triste
  • Me sentía muy cansada
  • No tenía nada claro
  • No conseguía elegir un rumbo fijo
  • No era capaz de entender qué narices hacía yo en esa situación
  • Me miraba en el espejo y no me reconocía
  • La gente me decía que me notaba diferente
  • Y yo no sabía si tomármelo a bien o a mal…

¡Nunca en mi vida me había sentido de esa manera! ¡Tan perdida! ¡Tan confusa! Tan…tan…otra persona.

Lo peor de todo: la incertidumbre.

No era sólo que yo me sintieses perdida y sin rumbo, era la sensación de no saber quién soy, de que todo estaba en el aire. Toda mi vida estaba en el aire y parecía que no había nada que yo pudieses hacer para controlarlo.

¡Había perdido el control de mi vida!

¡Horror!

 

 

CÓMO GESTIONAR LA INCERTIDUMBRE SIN MORIR EN EL INTENTO

 

Aprender a gestionar la incertidumbre no es nada fácil. De hecho, pensé que nunca en la vida podría entenderme con ella.

Si me cuentan hace unos años que iba a pasar por esta situación y que la iba a llevar tan bien, ¡no me lo creo!

Lo de gestionar la incertidumbre ha sido muy natural.

Siento que no he tenido que hacer demasiado esfuerzo para entenderme con ella, a pesar de tener clarísimo que me costaría la misma vida poder convivir con una sensación tan confusa.

Lo único que he tenido que hacer es ¡ACEPTARLA!

Aceptar la situación que yo misma he elegido y que la vida me ha concedido.

Porque si yo misma he elegido esta situación y encima la vida está de acuerdo, es porque algo importante quiere enseñarme.

¿Yo no quería aprender cosas nuevas, experimentar y evolucionar?

Pues el universo ha dicho: “¡Claro mujer! Tú pide por esa boquita verás qué bien nos lo vamos a pasar…”

Y aquí estoy, más perdida que Peppa Pig en una manifestación del PP.

 

 

LO QUE YA HE APRENDIDO DE ESTA CRISIS EXISTENCIAL

 

Aunque pasé unos días jodidos, no sé cuántos, he tardado poco en reconducir la situación y sacarle el lado positivo.

Cuando la sensación de sentirse perdida en la vida te atrapa, no te queda otra que aprender y salir reforzada.

¡Y eso pienso hacer yo!

Me sigo sintiendo igual de perdida que antes, o más, la diferencia entre antes y ahora es que:

¡Ya no lucho contra ello!

Esto acaba de empezar y ya he aprendido muchísimo:

–         He entendido que las etiquetas nos las ponemos nosotras, pero que podemos ser lo que queramos.

–         Me siento más libre que nunca.

–         Ahora sé lo que significa “zona de confort” y lo enriquecedor que es salir de ella.

–         Soy más tolerante conmigo misma y, de rebote, con los demás.

–         Mi lista de prioridades ha cambiado muchísimo.

–         Me amo como nunca lo había hecho.

–         Reflexiono, de vez en cuando, en lugar de tomar decisiones por impulso.

–         He aprendido a gestionar la incertidumbre, como te he contando antes.

–         He aprendido a poner los pies en la tierra.

–         He aprendido a esforzarme cuando tengo que hacer algo que no me gusta mucho, pero es necesario que haga.

–         He aprendido a fluir.

–         Me siento tranquila.

–         Estoy aprendiendo a dejar salir mis emociones en lugar de reprimirlas.

–         He entendido que soy fuerte pero no de hierro, y que tampoco quiero intentar serlo…

 

Pero uno de los mayores aprendizajes ha sido experimentar lo que significa sentirse perdida en la vida, como una experiencia más en el proceso de mi evolución personal. 

 

 

CÓMO PUEDES APROVECHAR UNA CRISIS EXISTENCIAL

 

Sentirse perdida en la vida es una putada monumental, tanto si tienes las herramientas para sobrellevarla con éxito como si te hundes en el fango. No es fácil, se mire por donde se mire.

¿Por qué es tan difícil luchar contra la sensación de sentirse perdida en la vida y qué puedes hacer tú para soportar las crisis existenciales?

 

1. Pon el foco en el lado positivo.

Si la sensación de sentirse perdida en la vida te parece una catástrofe es porque prestas más atención a la parte negativa del asunto que a lo verdaderamente importante.

Cuando cambias el pensamiento sobre algo que te parecía negativo y empiezas a mirarlo en positivo, cambia tela.

Por ejemplo:

  • En lugar de pensar en lo plasta que es tu madre, piensa en la suerte que tienes de tener una madre que se preocupa por ti.
  • Si en lugar de pensar que tu piso es demasiado pequeño, piensa que es la mejor forma de perder menos tiempo limpiando y de acumular menos trastos.
  • Si tener celulitis te parece algo negativo, piensa que es la señal perfecta para que introduzcas algún hábito saludable (como salir a caminar cada día o dejar de ponerte esa ropa tan ajustada).
  • Si sentirse perdida en la vida te parece horrible, piensa que podría haber sido peor si no te hubieses dado cuenta y estuvieses viviendo tu vida por inercia, como tanta gente hace.

Siempre hay dos formas de ver las cosas (o más), que no se te olvide y una crisis existencial es el momento perfecto para hacer todos esos cambios que tienes en la cabeza desde hace tanto tiempo y que pueden hacerte mucho más feliz.

 

2. Aprovecha para experimentar.

Sentirse perdida en la vida es la mayor oportunidad para probarlo todo. Puesto que no sabes lo que quieres, tienes todo un mundo de posibilidades que se abre ante tus ojos.

Si tuvieses clarísimo que quieres vivir en Murcia no te molestarías en investigar otras ciudades. Sin embargo, si te quieres mudar pero no sabes dónde, eso te servirá para visitar y conocer un montón de sitios que te llaman la atención hasta que des con el que quieres.

  • Haz cosas que siempre has querido hacer y nunca has hecho.
  • Intenta conocer personas nuevas.
  • Dedica tiempo para estar en soledad contigo misma, necesitas escucharte.
  • Prueba caminos diferentes para ir a los lugares de siempre.
  • Transita los mismos caminos pero obsérvalos bien que seguro que se te ha pasado algo.

 

3. Aprende a gestionar la incertidumbre.

Tanto tú como yo, este punto es algo que no llevamos bien. El caso es que hasta que no me he visto envuelta en un mar de dudas e incertidumbre tampoco he sido consciente de que no es para tanto.

Le tienes miedo a la incertidumbre, a no tener la seguridad que te sostenía hasta ahora, pero te garantizo por propia experiencia que no es tan grave como te crees.

Y como cuando estamos hablando del sentimiento de sentirse perdida en la vida, la sensación de incertidumbre va a estar ahí lo mires por donde lo mires, lo mejor y más práctico es aprender a gestionarla.

Bien, no sabes qué quieres, hacia dónde vas, qué pasará mañana (aunque realmente esto no lo has sabido nunca), pero si te resistes será peor.

Para gestionar la incertidumbre, como te decía antes, lo primero que tienes que hacer es aceptarla, hacerla tu amiga y no dejar que te derrote.

 

4. Date permiso para estar perdida.

Eres humana, tienes momentos de todos como todo el mundo. Deja de huir del sufrimiento, de buscar la perfección, de esconder tus emociones. La sensación de sentirse perdida en la vida no te va a matar, nadie te meterá a la cárcel por ello y no es motivo para arruines tu presente con lamentaciones.

Te sientes mal, te sientes perdida, ¡no pasa nada!

  • No te avergüences.
  • No lo enmascares.
  • Trátate con compasión y amor.

 

5. Sin prisa pero sin pausa.

Igual que te digo que no te preocupes, que estés tranquila, que esto no es el fin del mundo, también te digo que para hacer los cambios que necesitas o para encontrar una salida: hay que mover el culo.

Está bien que te des permiso a sentirte así pero sin convertirte en una víctima de tus circunstancias.

Cada persona tiene su camino y yo aún estoy buscando el mío. Y no hay caminos mejores ni peores, así que elijas lo que elijas, si es que has de elegir algo, te llevará siempre a un aprendizaje que necesitabas para seguir evolucionando.

 

Es importante que tengas en cuenta que:

Dudar también es una opción.

 

 

 

 

CONCLUSIONES

 

Una crisis existencial es un motivo de peso para poner orden en tu vida.

Aunque me siento muy diferente a como era antes de irme de viaje, creo que el viaje lo único que ha hecho ha sido darme la libertad necesaria para sacar a la luz todo lo que llevo aprendiendo durante tantos años de terapias, formaciones y búsquedas incesantes.

La persona en la que me estoy convirtiendo estaba en la puerta, esperando que yo mismo la abriese y le diese permiso para ser, para mostrarse, para liberarse de una vez.

Sentirse perdida en la vida es una manera estupenda para pararte a buscar un camino mejor.

Cuando hables conmigo tienes que tener en cuenta que casi siempre veo más lo positivo que lo negativo así que, es muy probable, que esté peor de lo que creo y aún lo esté enmascarando con tanta psicología positiva.

No te digo yo que no…

Lo que está claro es que reprimir las emociones ya no me ayuda y para llegar a entender quién eres viene genial dejar salir toda emoción.

Al mismo tiempo, quiero empezar a ser un poco más realista, no para convertirme en la mujer que a los demás les gustaría que fuese, sino para asumir los malos momentos, dejar salir mis emociones de verdad y ser cada día más y más libre.

Crisis existencial: ¡Bienvenida!

Espero que aprendamos mucho juntas.

Te dejo un vídeo cortito donde hablo un poquito más de esto.

Ya no tengo miedo de no saber quien soy.

¿Y tú?

 

¿Te has sentido así alguna vez?

¿Qué has hecho para superar tus crisis existenciales?

¡Me encantaría conocer tu historia en los comentarios!

 

UN GRAN ABRAZO

 

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Ayudo a las mujeres a superar sus complejos, a quererse como son y a mejorar la autoestima porque para mí es la base de la verdadera felicidad. Si necesitas adornarte para sentirte segura es que algo no marcha bien. Es el momento de empezar a amarte y construir la vida de tus sueños.

28 comentarios en “SENTIRSE PERDIDA EN LA VIDA: MI MAYOR CRISIS EXISTENCIAL

  1. Salir del espacio de confort es algo complejo y que en ocasiones da vértigo o incluso pereza. El tema es que la gente adoramos el confort y no queremos salir de ese espacio… Pero que ocurre si en vez de salir del espacio de confort lo ampliamos??? Qué ocurre si cambiamos nuestro paradigma de vida con nuevos hábitos, con nuevas rutinas? A la gente nos aterra la incertidumbre… Pero yo lo he hecho… He dejado dos trabajos… He recorrido siete países de Asia y he podido ponerme a prueba… Conocerme mejor y poder alcanzar metas que veía lejanas. Ponerme de ejemplo no nace desde el ego, en todo caso desde la humildad… De alguien que sin tener demasiadas expectativas en la vida ha conseguido revertir su vida y encontrar infinitas oportunidades en el mundo. Con este comentario solo quiero animar a quien sabe que su vida está por construir a que empiece a re inventarse hoy mismo… Porque nadie se arrepintió de hacerlo todavía…

    • Muchísimas gracias Jose!

      Tienes toda la razón del mundo. Nos gusta demasiado la zona de confort y eso nos impide evolucionar. Salirnos del camino recto siempre trae consigo grandes aprendizajes, aunque las personas que se dejan llevar por el miedo piensen que estamos locos!

      Y…”no estamos locos, que sabemos lo que queremos…” (si no conoces la canción la broma esta sobra, jejej)

      Y es exactamente eso que dices de que “nadie se arrepintió de hacerlo todavía…” lo que mueve muchas de las grandes decisiones que he tomado en mi vida. Yo no voy a tener que arrepentirme nunca de algo que no hice. Me encanta este planteamiento…¡qué le vamos a hacer!

      Un abrazo grande

  2. Creo que también me encuentro en una crisis existencial. Me he dado cuenta que no soy feliz en mi zona de confort y aún así sigo en ella porque me resulta muy duro tomar la decisión de cambiar de trabajo, ya que no se a donde ir si llevo toda mi vida en el mismo sitio y de alguna manera siento que me rindo, que dejo de luchar pero que estoy luchando por una cosa que no decidí yo.
    He perdido el rumbo y no quiero dejar el barco ni sé hacia dónde quiero ir.
    El año pasado ya tuve una crisis así, cuando pensé que perdía a quién me aportaba equilibrio y bienestar fue lo que termino rompiéndome sin saber exactamente por qué, me habían pasado cosas peores antes y no me sentía tan perdida. Ahora me doy cuenta que fue ahí cuando empezó mi crisis existencial.
    Y decidí seguir luchando, pero al final la idea de que este no es mi sitio cada vez late con más fuerza y la incertidumbre de no tener nada cada vez da menos miedo. Pero las cargas económicas no me dejan tomar la decisión de dejarlo todo por un futuro sin rumbo.

    • Querida Lí!

      Te entiendo tanto…cada día más! Intento aportar con mi experiencia las bases mínimas para que cada persona tome las riendas de su vida, pero ahora, que yo me encuentro de esta manera, entiendo mucho más a las personas que tienen miedo. Es el miedo, siempre es el miedo, el que nos mantiene ancladas en situaciones que no queremos vivir cuando, en realidad, casi cualquier cambio sería para mejor.

      Has empezado un proceso de cambio muy fuerte, y por dentro estás cambiando mucho. Esos cambios internos que estás haciendo acabarán materializándose por fuera tarde o temprano.

      Lo que me llega es que no crees mucho en ti, cuando yo te considero una mujer muy inteligente y muy capaz de conseguir todo lo que se proponga. CREE EN TÍ, la vida pasa y es mejor arrepentirse de lo que has hecho “mal” que de lo que no has hecho nunca.

      Piensa: ¿qué es lo peor que puede pasar si saltas de la zona de confort?

      Las respuestas a esa pregunta no suelen ser tan malas…;-)

      Te abrazo muuuuy fuerte!

  3. Hola Tania! Menuda trayectoria de desarrollo personal llevas, desde luego que aprender, lo que se dice aprender, lo estás haciendo y bien 🙂 Yo soy de las personas que piensan que el motivo de estar en esta vida es aprender, y que si no lo haces tú por tu cuenta, la vida lo hará por ti. Lo que importa es que aprendas y te lleves la lección hecha. A veces lo que hay que aprender es justamente lo contrario, desaprender para poder ser una misma (o uno mismo).
    Yo no me he podido ir de viaje pero no me ha hecho falta (aunque hubiera estado bien, jajajaja). Ánimo con esta experiencia de la vida, en realidad es maravillosa.

    • Hola Alicia!!!

      Jajajajaja, sí, creo que aprendiendo estoy aprendiendo y mucho. Cuando miro atrás no me reconozco y me parece mentira la cantidad de cambios y aprendizajes que ha habido en mi vida. Y ahora me siento justo como dices, desaprendiendo un poco para dejar que mi alma brille más.

      Quitando máscaras, limpiando heridas, aceptando y perdonando, sobre todo en lo que a mí misma se refiere.

      Gracias por pasarte por aquí preciosa!

      Un abrazo

  4. Muy divertido tu relato Tania y genial que te encuentres en este punto!Ya te estarás dando cuenta que para renacer, primero tenemos q morir! Morir a lo viejo, a lo que ya no nos vale, a lo que nos hace felices!y estas sin nada a lo que agarrarte! Nada te distrae ahora de estar contigo misma! De la manera más plena y total que hayas sentido nunca!es maravilloso porque en este momento ya no tienes refugios, has llegado a la comprensión de que tu refugio eres tú, tú hogar estés tú, el amor de tu vida eres tú!y a partir de aquí puedes crear todo lo que quieras…

    • Has descrito a la perfección todo lo que estoy aprendiendo. No hay más refugio que una misma. No soy mi trabajo, ni la ropa que llevo puesta, ni el pasado que pasó, nada de eso define a mi verdadero ser. Son sólo máscaras, trajes que nos ponemos porque nos sirven en determinados momentos, hasta que te das cuenta que desnuda, totalmente desnuda, es el único momento en que eres tú.

      Y sí, es ahora cuando hay que crear, cuando te sientes tan libre, tan nadie y tan todo a la vez, cuando eres capaz de convertirte en lo que te de la gana, si es que hay que convertirse en algo, o dejarte ser, fluir y dar gracias por poder vivirlo.

      ¡Y encima con humor! 🙂

      Un abrazo grande Virginia

  5. Miedos…enormes pilares q t petrifican y t ancla al suelo sin dejarte respirar,exceso de futuro q siempre es incierto…cuánta gente no atravesamos esa situación,intentando que se note lo más mínimo q somos de cristal y q nos fragmentados al siguiente revés…No es fácil lo que tú hiciste,la zona de confort o lo que nos han inculcado en algunos casos con la mejor intención, no es otra cosa que una prisión cuyos muros son de acero…Me gusta leerte,pero más m gusta verte…

    • Paquita mía!

      La intención es siempre buena, cada persona hace las cosas lo mejor que sabe. Así actúo yo, así actúas tú, y los demás, haciendo las cosas de la manera que creemos mejor. El problema es que ese “mejor” habría que preguntarse para quién es.

      No sé nada, cada vez sé menos cosas, de hecho creo que desaprendo con una facilidad pasmosa. No sé si me estoy haciendo grande o pequeña. Sólo sé, y de esto sí que estoy convencida, de que sea lo que sea siempre será lo mejor que podría haberme pasado.

      Antes tenía exceso de futuro, como tú dices, y ahora tengo exceso de incertidumbre. Dicen que los excesos nunca son buenos pero…ya veremos…;-)

      Yo también prefiero verte! Ya queda menos bonita!

      Un abrazo

  6. Toda crisis es una oportunidad para crecer, te aseguro que esta no será la última que sufras a lo largo de tu vida. Tener claros nuestros objetivos y la vida excesivamente “cuadriculada” nos hace sentir una falsa seguridad. Cuando por algún motivo esos apoyos desaparecen, tenemos que empezar el proceso de seguir construyéndonos cada día. El proceso no termina nunca, lo genial es precisamente eso, que no acaba y que nos permite transcender mucho más allá de lo que creemos que somos para encontrarnos con nuestro verdadero “yo”.

    Por si te sirve de ayuda: los grandes místicos también sufrieron crisis profundas. La soledad, el ayuno y la meditación les sacaron de ellas.

    Besos mil, guapa.

    • Tienes toda la razón Mónica! Precisamente esa falsa seguridad es la muerte del alma en muchas ocasiones y sé que esto que siento es fruto de una evolución profunda que me hacía mucha falta para no quedarme estancada.

      No será la última y quizá tampoco ha sido la primera, aunque me lo parezca. Lo más probable es que en anteriores ocasiones no haya tenido la lucidez de saber verlo puesto que siempre había algo muy fuerte en lo que podía sostenerme.

      La soledad que me encanta, un detox que voy a empezar pronto y la meditación que me acompaña cada día, me ayudan desde luego. No seré más mística por eso, pero sí que estoy más en paz desde luego.

      Sabías que mi mejor amiga de la infancia siempre usa la misma expresión que tú?? “Besos mil”. Me produce mucha ternura.

      Besos mil para ti también amiga!

  7. Hola Tania!
    Me ha gustado tu publicación y me he sentido identificada en algunas cosas. Me encuentro actualmente muy perdida, volví de erasmus hace 2 meses, y aun no me acostumbro a la realidad. Estuve de erasmus durante 6 meses y estuve muy feliz allí, todo era perfecto, la gente, el ambiente, era libre, también conocí a un chico con el que tenía una relación etc.
    Al volver a España, a la vida que tenía antes, sentí que no encajaba, mi relación con mis amigos ha cambiado, he vuelto a mi “zona de confort” y no me gusta, me siento perdida y triste, también se acabo mi relación con el chico, todo volvió a ser como antes y después de 2 meses sigo sin acostumbrarme, estoy perdida y no se que hacer para salir de esto.

    Un saludo

    • Te entiendo perfectamente!!!

      Supongo que te sientes parecida a como yo me sentí cuando volví de mi viaje de 7 meses por Asia…Es como que hay algo en la zona de confort que no acaba de encajar. Y es que en la zona de confort no hay evolución.

      Quizá tu alma te pide a gritos que sigas experimentando, viviendo cosas nuevas, disfrutando de la vida de otra manera.

      O quizá tan solo se trate de mirar hacia dentro, por si lo que ocurriese es que algún tipo de carencia tuya emocional te estuviese impidiendo “volver a la realidad” porque donde hay algo que no te gusta es en ti misma.

      Todo esto tienes que averiguarlo tú.

      Te recomendaría que hicieses algún tipo de terapia, retiro de meditación, o cualquier cosa que te permita bucear en ti misma para encontrar tus propias respuestas.

      Sentirte perdida es muy incómodo pero también te abre todo un mundo de posibilidades ante ti. ¡Aprovéchalo!

      No tomes decisiones precipitadas y no pienses que este estado durará para siempre, acabará pasando. Intenta disfrutar en la medida de lo posible y observarte mucho para que empieces a entender.

      Otra cosa preciosa que puedes hacer mientras te aclaras un poco es algún tipo de voluntariado.

      Ayudar a las personas siempre nos da perspectiva.

      Quizá tu vida ya es maravillosa tal y como está y solo necesitas darte cuenta. O quizá haya que hacer cambios…no lo sé…

      Pero te ofrezco mi mano y mi apoyo en todo lo que necesites. Ya sabes dónde encontrarme.

      Un abrazo enorme

  8. Hola Tania, me ha encantado leerte. Es la primera vez que participo en este tipo de consultorios, foros, etc.
    Veo que no soy la única persona en el mundo en crisis existencial. Me encuentro en un momento realmente complicado, aunque en realidad siempre he sufrido muchos altibajos emocionales y mi vida ha sido una montaña rusa y me culpo una y otra vez por verme en esta situación porque muchas cosas que me han pasado me las he buscado yo sola. Vivo en un contante sentimiento de culpa que no me deja avanzar. Estuve viviendo mas de un/año en el extranjero pero por motivos de salud tuve que volverme. La idea de irme me costó en un ppio. pero quería dejar atrás mi pasado, intentar conocer gente nueva/ vivir otras ecperiencias, en definitiva ver si daba otro rumbo en mi vida. A día se hoy tengo la sensación de no haber avanzado nada, me siento estancada, sin trabajo con una pareja que no termino de sentirme plena, sin poder olvidar a mi primer gran amor, al que yo misma dejé hace ya más de 10 año y que no consigo olvidar aunque ya tiene su vida, es padre y está felizmente casado. Siento que he echado mi vida a perder y jamás volveré a ser feliz, etc…esto tan solo es un resumen de lo mal que me siento. Gracias de antemano por leerme. Un abrazo

    • Hola Sandra!!!

      Me gustaría explicarte, en principio, que esto no es un foro/consultorio en sí, aunque en ocasiones se le parezca mucho, jejejej. Es un proyecto online de coaching donde intento ayudar a personas que hayan podido pasar por situaciones parecidas a las mías. Encontrarás contenido gratuito como todos los artículos/vídeos que comparto cada semana, y también encontrarás contenido de pago como los cursos, etc.

      Te invito también a que te unas a mi grupo de FB, La Revolución de la Mujer Consciente, porque ahí se tratan también temas muy interesantes y las casi 500 mujeres que lo componen se ayudan mucho unas a otras, también de forma totalmente gratuita y desinteresada.

      Respecto a lo que me cuentas…me suena tantísimo tu historia…Así que te dejo por aquí otro artículo que también puede servirte y que escribí para otro blog:

      https://inteligenciaviajera.com/no-se-que-hacer-con-mi-vida/

      Yo también quise cambiar de vida y dejar atrás la antigua y, me pasó lo mismo, por cuestiones de salud tuve que volver. Por qué? Porque cuando huimos, los problemas van con nosotras allá donde vayamos.

      Quizá es el momento de dejar de huir, aceptar la realidad y darte cuenta de que tú puedes crear la vida tal y como quieres. Pero pasa eso tienes que aceptar tu pasado, aprender de tus decisiones (en lugar de pensar en lo que pudo ser y no fue) y tirar para delante como única opción.

      Aunque tú tengas la sensación de no haber avanzado nada, te garantizo que eso es imposible, avanzamos continuamente. Y mucho más en tu caso que, aunque huyendo, has tomado decisiones y has sido muy valiente.

      No sé la edad que tienes pero ni aunque me dijeses que has pasado los 70 podría estar de acuerdo contigo en que has echado tu vida a perder y no podrás volver a ser feliz. Claro que puedes! Pero tiene que ser una decisión consciente en la que tendrás que trabajar hasta que lo consigas.

      A veces, la mayoría de las veces, se trata solo de un cambio de chip, de darle una vuelta a esos pensamientos que te están limitando y transformarlos en tu beneficio.

      Estoy al otro lado para lo que necesites.

      Un abrazo grande.

      Tania

  9. Woooww Tania!! Me saco el sombrero y te aplaudo de pie!! Que fuerza, valentía, sinceridad, cercanía, empatía.., y un largo etcétera.

    Para que decirte lo identificada que me he sentido. A medida que leía mi mente viajaba a momentos en que viví lo mismo. Y la forma en que lo has asimilado para tomar un nuevo rumbo.

    En mi caso el viajar ha contribuido y, también, comenzar a amarme, conocerme, aceptarme, subir mi autoestima…. encontrarme y establecer una relación conmigo misma. Desde que he cambiado, y he transitado por el miedo y la incertidumbre, es cuando mejor me he sentido (aunque suene contradictorio). Siempre mi “yo” ha estado ahí pero yo no lo veía.

    ¡Has sido mi espejo!

    Deseo de corazón que el camino que te has trazado te traiga mucha abundancia, felicidad, plenitud y amor.

    Un gran abrazo

    • Hola Andrea!

      Mil gracias por un comentario tan hermoso.

      Veo que nuestras historias y emociones se parecen mucho. Como tu bien dices, lo fundamental es establecer una bonita relación con una misma porque desde la comprensión y la compasión que nace de esa relación, todo lo que pasa alrededor es un aprendizaje precioso.

      Gestionar el miedo y la incertidumbre no es nada fácil, te felicito por ello!! Seguro que hay mucha gente en la misma situación que hemos vivido nosotras a las que le van a venir genial tus palabras.

      Toda la abundancia del mundo para ti también, en todos los sentidos compañera.

      Un abrazo muy grande

      Tania

  10. Hola Tania!! La verdad que he llegado a este artículo por casualidad! Pero… la verdad que me han servido de mucho tus palabras, en cierta manera me he sentido identificada con tu experiencia.

    En mi caso, hace un año que empecé a sentir algo así! Soy de Alicante pero vivía en Bcn, y decidí volver a “casa” porque había encontrado un trabajo donde podía aprender mucho. Cosas que así fue.
    De hecho, llevaba tiempo buscando un trabajo así, y sobre todo que me diese algo de dinero porque… estaba bastante tocada económicamente. Fue un golpe de suerte en ese sentido.

    Esa decisión, llevó a otras: dejar a mi pareja en Bcn. Pensaba que la distancia no era inconveniente. Bien… Pues… Hace un par de meses empecé a sentir que el trabajo no me llenaba, que me sentía sola sentimentalmente (aunque la relación seguía adelante). Y bueno… Hice cosas que (antes) pensaba que no estaban bien! Así que, decidí dejar a mi pareja, y… digamos que laboralmente acabaron despidiéndome.

    Ahora, estoy en un situación que no sé hacia donde arrancar. Me veo volviendo inminentemente a casa de mis padres, y… Aunque me ofrezcan trabajo, no llenan. Siento como que debo romper con TODO y volver a empezar, pero no sé como hacerlo. De hecho, siento que debo tomar la decisión de marcharme: Voluntariado europeo y dejarlo todo, o Madrid para cambiar de aires y crecer laboralmente. Pero… no sé si son decisiones en las que me precipito, o qué. Digamos que tal y como me siento, tengo cierto miedo a equivocarme en mis decisiones.

    Para acabar… Soy bastante impaciente, me gusta saber un “qué pasará en la siguiente escena” mientras estoy viendo la peli. Así que… como es de esperar, leía tus líneas y me preguntaba si qué había pasado al final. Me refiero… Reflejas tu historia con optimismo, con valentía, y con ganas de echarle valor, pero… ¿cómo te sientes 1 año después?

    Un abrazo!

    • Hola M!

      Me ha encantado tu comentario y la pregunta tan buena que me haces…Que cómo me siento un año después…

      Pues me siento muy orgullosa de la decisión que tomé, muy libre y muy en paz conmigo misma.

      Inevitablemente, echo de menos muchas cosas de mi vida anterior porque la dejé gustándome mucho. Pero como pienso que no hay caminos malos ni buenos y que todo es para mejor, esos pensamientos me ayudan enormemente a mantener alta mi motivación.

      Ya sabes que nunca vas a saber qué pasará en la siguiente escena, imagínate lo rápido que se acabaría la peli.

      Sin embargo, cuando nos gusta la peli, queremos que dure un poquito más, verdad?

      Para que la peli dure y podamos disfrutarla, hay que verla en su orden y pasarla hacia delante y hacia atrás. Hay que ver justo la escena que está teniendo lugar en ese momento, no se puede ver otra.

      En la vida es exactamente igual, solo puedes vivir y disfrutar “esta escena”, así que llénala de aprendizajes y momentos enriquecedores porque entonces, aunque puedas llegar a sentir que te equivocaste, habrán merecido la pena.

      Si ahora mismo no hay nada que te llene de verdad en tu peli, haz un poco de terapia y lárgate por ahí. Es más, ahora con el mundo de las terapias online tan desarrollado puedes hacer terapia mientras viajas.

      No dudes en moverte porque es cuando nos movemos cuando las cosas suceden.

      Pero si el vacío que sientes es existencial, si a pesar de que las cosas cambian alrededor tú te sigues sintiendo vacía, es importantísimo que hagas algo de terapia y trabajes tu autoestima. Muy muy importante, ok?

      Veo muy a menudo a personas que cambian lo de fuera continuamente y se siguen sintiendo igual o peor. En la mayoría de los casos, con un pequeño retoque desde dentro todo cambia muchísimo.

      Un abrazo muy fuerte bonita

      Cuéntame lo que sea que decidas hacer 😉 Puedes escribirme a taniacarrasco@revolucionat.com

  11. Leí hasta la última letra de tú articulo, porque me siento muy identificada con la manera de pensar positiva que tienes y a la vez lo perdida que uno se puede sentir a pesar de eso.
    Yo creía que a las personas con mentalidad positiva no nos pasaban estas cosas, pero me he dado cuenta (por experiencia propia) que si, pero como tú decido sacar lo mejor de esta situación y seguir adelante.

    Yo creo que las personas aparecen en el momento adecuado, creo que encontrar este articulo fue en el momento perfecto.

    • Jajajaajajajajajaaj, qué linda!

      Yo también creía que a las personas positivas y optimistas, que suelen tener las ideas claras, no le pasan estas cosas. Y toma, batacazo!

      Que de vez en cuando viene bien para bajar del mundo de los unicornios y poner pies en tierra, aunque solo sea un rato 😉

      Ser alegre y positiva te garantiza una vida mejor, más coherente contigo misma y más enriquecedora, pero no una vida vacía de baches y momentos duros.

      Hasta las personas iluminadas tienen crisis y vidas llenas de altos y bajos.

      La diferencia entre tú y la persona corriente es precisamente eso que comentas: “decido sacar lo mejor de esta situación y salir adelante”.

      Yo también creo que las personas aparecen en el momento adecuado así que GRACIAS A TI por aparecer por aquí ahora.

      Deseo de corazón que el proceso que estás pasando sea de lo más beneficioso y hermoso para ti.

      Un abrazo muuuuuuy grande

      Tania

  12. Hola.
    Yo hace varios años que me encuentro así, perdidisimo. Diría desde los 22 y ahora tengo 28. Me presiono a mí mismo encima, diciendome por un lado que no todo es malo y siempre hay solución,pero por el otro que vida hay una sola y la estoy dejando ir sin vivirla plenamente.
    Digo plenamente porque si me siento vacío entonces hay una plenitud que no estoy logrando alcanzar y siento como si fuera un contrarreloj, cómo si la arena va cayendo y ya no quedase tanto tiempo a medida que avanza el reloj.
    Estoy preocupado pero al menos sigo con esperanza.
    Logré cumplir metas en la vida: un título universitario, viajar un poco. Siempre tuve algún que otro trabajo.
    Pero la angustia aún continúa, no muy profunda o dolorosa como en otro momento, pero sigue estando y sé que puede empeorar sino encuentro mi camino tarde o temprano.
    Supongo que en mi caso como en el de tantos otros, la raíz de mi desorientación la causó el amor.
    Ahora sigo sin rumbo, con la soledad de amiga positiva y negativa. Jaja.
    Saludos!
    Gracias.

    • Hola Iván!

      Buenísimo tu comentario! Muchas gracias por ser tan honesto.

      Te cuento mis impresiones:

      1. Dices que sientes un vacío y la sensación de no estar viviendo plenamente, y la relacionas con algo que pasó a los 22 (creo entender).

      Solo en esta parte habría mucho que decir porque, quizá, aunque relaciones ese vacío con algo que ocurrió, puede que eso que ocurrió solo fuese el detonante para que el vacío que ya estaba se manifestase.

      Todas las personas arrastramos vacíos y dolor que no es nuestro, viene de muy atrás, de nuestros antepasados. Esto te sonará raro pero yo ya lo he comprobado en mis propias carnes. En muchas ocasiones, ocurrió algo en la vida de tus padres, abuel@s, bisabuel@s, que esas personas no supieron sanar y que tú arrastras en tu vida.

      Incluso puede que ese sea el motivo por el que tú mismo viniste al mundo: para liberar a tus antepasados de su dolor.

      Habría que investigar haciendo alguna terapia transgeneracional.

      2. También cuentas que mantienes la esperanza, que unos días te dices cosas positivas y otros días estás más negativo.

      A parte de animarte con ese optimismo que siento en ti, qué haces para sanar ese vacío??? No sirve con decirse cosas positivas los días que te sientes mal. Hay que pasar a la acción. Hay que ahondar en tu autoconocimiento, remangarse y buscar en el fango qué es lo que está ocurriendo, hacer terapia, buscar ayuda, probar cosas nuevas.

      Un “problema” no se puede solucionar en el mismo nivel de conciencia que se originó, hay que trascenderlo. Tienes que trabajar desde la conciencia para encontrar soluciones diferentes a las que hayas probado hasta ahora.

      3. Comentas que sabes que tu situación puede empeorar si no encuentras tu camino…¿A qué te refieres con “tu camino”? ¿Estás hablando de trabajo? Porque si estás hablando de trabajo estás poniendo el foco fuera de ti. Y nada fuera de ti se puede solucionar si no solucionas primero lo que pasa dentro.

      Le damos mucha importancia, excesiva, al entorno laboral. A tener una pasión clara y firme que le dé sentido a nuestra vida. Pero la vida ya tiene sentido en sí misma y abarca muchas más áreas que la laboral.

      Aprendiendo a ser feliz, a pesar de las circunstancias, es como se consigue la auténtica felicidad. Será entonces, independientemente de lo que ocurra en tu vida, cuando te sentirás en paz contigo mismo.

      Recuerda que no hay caminos buenos o malos, que “bueno” y “malo” son términos relativos. Solo hay caminos, y todos ellos te llevan a un lugar mejor si eres capaz de aprender la lección que esos caminos te quieren enseñar.

      4. Al final comentas que tu desorientación la causó el amor.

      Lamento decirte que el amor no causa desorientación, el amor causa paz, tranquilidad, ilusión. Lo que causa desorientación es el miedo. ¿Te has preguntado a qué le tienes miedo? ¿Qué tipo de miedo es el que te ha frenado todos estos años?

      Como puedes comprobar, esta conversación podría alargarse días 😉

      Así que para concluir te diré que mires hacia dentro: que dejes de pensar en la persona que te hirió, en el trabajo que no conseguiste, en la situación que no se resuelve, y vayas hacia dentro de ti.

      Una vez que aceptas tus sombras, con todo tu corazón y te perdones por no saber hacerlo mejor, todo puede cambiar mucho.

      Hay que trabajar esa autoestima, esos miedos, hay que afrontar el dolor (no pasarlo por alto) para trascenderlo.

      El tiempo no se pierde, aunque tengas esa sensación. Pero sí es cierto que cuanto antes aprendas las lecciones que esconde esto que te pasa, antes podrás seguir mejorando tu vida.

      Si no estamos dispuestos a aprender las lecciones, la vida se estanca.

      Espero haberte aportado algo de luz.

      Un abrazo muy muy grande y de nuevo gracias por confiar en mí.

      Tania

  13. Pues tengo 17 años pero mi vida dió un vuelco total hace poco menos de medio año, siempre me caractericé por ser de las primeras alumnas desde niña así que decidí aventurarme para estudiar la U en otra ciudad algo más moderna que mi natal viviendo sola y con el apoyo económico de mis padres, en verdad nunca supe con exactitud mi vocación pero decidí estudiar Ing Civil porque domino números o eso creía pero por cosas de la vida me puse ansiosa y cada día luchaba por entender las materias pero no captaba nada hasta que un día exploté y dije “me regreso a mi ciudad natal” y así lo hice, pero al regresar me dió un dolor en todo en el ego en lo emocional en lo social quizás por la verguenza del qué dirán en mi círculo social o por la emoción con la que me fui a esa ciudad. Pasaron algunas semanas y me di cuenta que todo fue producto de la ansiedad que yo cargo desde niña. Me jugó muy malas pasadas a la vez que me amanecía muy seguido empezando la U y tampoco me alimentaba bien. Ahí me di cuenta de este gravísimo error que nunca supe controlar junto con otro que es solo valorarme por mis conocimientos y no como la persona que soy y a pesar de que considero el peor error de mi vida el haberme regresado también le agradezco mucho porque gracias a él cambié para bien y ahora soy una persona mas serena y confiada mas suelta un poco mas extrovertida. Ya sé mas o menos cual es mi vocación (economía, negocios internacionales o contabilidad) Sin embargo no estoy contenta pero no se por donde volver a empezar, ¿Qué me aconsejáis?

    • Hola Diana!

      Pues lo que yo te recomendaría es que buscases el PARA QUÉ te ha ocurrido esto.

      Qué aprendizaje implícito traía esa situación.

      – No te culpes
      – Ni pienses en lo que podría haber sido y no fue

      Todo pasa por algo y tú, quizá, en ese momento tomaste una decisión fruto de la ansiedad pero se puede convertir en una decisión acertada si sabes hacer algo provechoso con ella.

      Busca alguna disciplina que te ayude a eliminar la ansiedad. Si crees que es por algo de tu infancia, busca una terapia donde se traten esos temas que te mantienen ansiosa.

      Cuando sanamos el pasado, el presente se vuelve tranquilo y mucho más feliz.

      Y no dejes de practicar alguna técnica que, después, te siga permitiendo mantenerte tranquila: Yoga, Meditación, Chikung, es siempre lo que yo recomiendo porque es lo que más me ha servido. Pero tienes otro montón de técnicas, herramientas y disciplinas que te pueden ayudar.

      Busca la tuya, la que te permita conectar contigo misma.

      Un abrazo grande y gracias por contarnos tu experiencia

      Tania

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