SEGUIR LAS SEÑALES DE LA VIDA, PARTE 3: CONOCIÉNDOME Y ENAMORÁNDOME

Cuando la vida te da limones:

  • O te los comes sin pelar y te atragantas
  • O haces limonada

Pero los limones que te da la vida no se pueden devolver. Son tuyos. Ahí se quedan. ¡Tú verás lo que haces con ellos!

Mi vida siguió porque el suicidio no es algo que haya contemplado nunca, ¡y mucho menos por un hombre! 😉

¡Por favor!

Pero no te puedo decir que lo pasé bien porque no lo pasé nada bien.

Hacía justo 3 años que había dejado toda mi vida para perseguir el amor.

Hacía menos de dos años que me había casado con el que creía que era el hombre de mi vida.

Y en tan poco tiempo mi cuento de hadas se había ido a tomar por culo.

¿Qué había pasado?

Mi marido me estaba dejando, pidiéndome el divorcio y la nulidad automáticamente, cuando ni siquiera me había dado tiempo a digerirlo.

Y ahí estaba yo, bloqueada, firmando papeles y buscando piso nuevo. Totalmente en trance y aún enamorada.

 

 

 

 

Un mes crucial

Pasó un mes desde que me tuve que ir de “nuestra” casa, y vagabundear por casas de amigas mientras buscaba piso.

Mi madre, que enseguida se vino conmigo para apoyarme, vagabundeando conmigo.

¡Qué habría hecho sin Juani y sin Vanesa en esos momentos…! Gracias amigas.

Por fin, una de mis alumnas, que inmediatamente se convirtió en amiga también, me encontró piso y fuimos a verlo.

Ya había visto unos cuantos, a cuál más horrible, y estaba deseando encontrar algo en condiciones para poder empezar mi nueva vida.

Fuimos a ver el piso de noche y la única luz que pudimos utilizar fue la del móvil, pero a mí me encantó.

¡Tenía tantas ganas de encontrar un sitio para instalarme y poder empezar de cero…!

Varios días después, cuando mi madre y mi hermana fueron a verlo mientras yo estaba en el trabajo, la cosa cambió.

“Hija mía, tú has visto bien el piso, ¿estás segura de que te quieres meter a vivir aquí ya?”

Con la luz del día el piso era otra cosa: estaba terriblemente sucio, con las paredes llenas de agujeros y los baños hechos un desastre.

Lo normal en un piso donde no vive nadie.

Así que nada, ese mismo fin de semana, allí tenías a mi padre, a todos mis tíos y tías además del pintor, junto con mi madre que siempre me acompaña, para arreglar el piso cuanto antes.

¡Eso sí que es una familia! ¡Qué orgullosa me sentí de tenerlos a todos allí a mi ladito!

El casero también se portó muy bien y se dio bastante prisa para amueblarlo.

¡En pocos días tendría mi piso listo para entrar a vivir!

Aún así, seguía muy bloqueada, fría, ausente. Fui a trabajar todos los días pero mi bloqueo se alternaba con momentos de gran ansiedad.

Lo normal, supongo.

 

La gota que colma el vaso

Cuando mi familia consiguió dejarme el piso totalmente arreglado para vivir, se marcharon.

Mi madre quería quedarse un poco más pero insistí para que se fuese. ¡Te quiero mami!

Pero yo sentía que hasta que no me dejasen sola no iba a poder superarlo. 

Comía mal, dormía mal…

Sin embargo, mi ritmo de trabajo era el mismo de siempre.

Un par de días después de marcharse mi familia, el día que justo hacía un mes de mi divorcio, me levanté para ir a trabajar como cada mañana.

Estoy en otra cama, en otra habitación, en otro piso, pero mi alma no está allí.

Voy a la cocina y hago el mismo ritual que llevaba haciendo todo el mes: café y cigarro antes de ir a trabajar, sin más.

A los pocos minutos, despierto en el suelo de la cocina. 

Me había desmayado y necesitaba ayuda.

Como el teléfono estaba ahí a mi lado porque debía llevarlo encima, llamé a mi gran amiga Puri, que es enfermera, y en un momento vinieron a recogerme para llevarme al hospital.

Ese día, mientras Puri, Juani y toda la persona que se acercaba, intentaban animarme, se me acabaron las fuerzas del todo. Rompí a llorar y me saqué de dentro un poquito de ese dolor que venía arrastrando desde hacía un mes.

Ese día cambió todo.

Ese día me dije a mí misma: “¡Ya está bien!”.

Y ese fue el único día que tuve que cerrar el negocio para descansar un poco. Pero a partir de aquel día, nada sería igual.

 

 

Solo hay un camino y es hacia delante

A las pocas horas de salir del hospital, mis padres ya estaban en la puerta de mi piso de nuevo.

Los pobres, que se acababan de ir, tuvieron que volver otra vez, muy preocupados.

Cuando pasa algo que para ti suponga un trauma, como puede ser un divorcio, venirse abajo es lo más normal del mundo.

Igual de normal que las personas que te quieren intenten estar a tu lado. ¡Deja que estén a tu lado!

Mis padres actuaron con tanto amor que solo su cariño ya me hacía sentir mejor.

En aquellos momentos, la coraza que me puse fue tan grande que no me permití sacar a flote mis sentimientos.

¡Por eso acabé en el hospital!

Es sano llorar, dejar salir la tristeza, incluso tomarse unos días de descanso.

Aunque definitivamente para mí, el trabajo fue la mejor de las terapias.

Pero por muy sano que sea dejar salir las emociones y permanecer un tiempo en ese estado de sufrimiento, si permaneces en cualquier emoción demasiado tiempo te puede hacer daño.

 

Sobre todo si hablamos de las emociones que consideramos “negativas” como el miedo, la tristeza, la angustia, la ira…

Justo todo eso que se siente cuando alguien te deja y tú sigues enamorada.

Yo me comí las emociones y seguí hacia delante, hasta ese día que acabé en el hospital y tuve que replantearme la situación.

Yo preferí no ahondar en mis emociones, antes que permanecer demasiado tiempo en ellas.

Pero lo que recomiendo sin duda es el término medio.

No se trata tampoco de tragárselo todo porque al final saldrá de la forma en que menos te guste.

¡Yo acabé en el hospital!

Se trata de aceptar la situación, aceptar las emociones, aceptar el cambio e ir superándolo poco a poco sin que te cueste la salud.

Lo de ser una super woman ya no va conmigo.

 

 

¿Y dónde están aquí las señales?

Pues si te soy sincera, no recuerdo más señal que la ostia que debí pegarme contra el suelo el día que me desmayé.

¿No te parece señal suficiente? 😉

Otra señal que recuerdo es que los muebles de la cocina de mi piso, que eran los únicos muebles que había cuando fuimos a verlo sin luz, eran naranjas.

El naranja es uno de mis colores favoritos, fetiche, me encanta. ¡Eso tenía que significar algo! 😉

¿Cuántas cocinas naranjas has visto en tu vida? Yo hasta ese momento ninguna.

Las señales no fueron demasiado evidentes, pero a partir del día del hospital mi actitud cambió muchísimo.

  • Empecé a tomarme más en serio mi alimentación
  • Entendí que tenía que descansar más
  • Empecé a llorar y a desahogarme cuando me apetecía
  • Empecé a decir lo que pensaba y a expresar lo que sentía

¡Qué mejor señal que mi propia actitud!

También empecé a salir con amigos a bailar, a divertirme, a hacer todas las cosas que tanto me gustaba hacer antes.

Ahora sí que era una super woman:

  • Viviendo sola en un piso precioso
  • Con mi negocio propio
  • Ganando bastante dinero
  • Y cada día más tranquila y feliz conmigo misma

 

Conociéndome y enamorándome de mí misma

Cuando te vas a vivir sola después de un duelo como este, empiezas a descubrir cosas que no sabías sobre ti misma.

Me di cuenta de que mi autoestima estaba tan dañada que había suplicado para que mi matrimonio no se rompiese.

Incluso había accedido a comportarme de una forma que yo no era, para contentar a mi ex marido.

Ahora, la Tania que resurgía de las cenizas, iba a cambiar muchas cosas.

Quería conocerme más, aprender a manifestar mis emociones mucho mejor, enamorarme de lo que ya era, aceptarme en todas mis facetas. 

Poco a poco iría aprendiendo herramientas nuevas, pero ahora mismo lo que necesitaba era mimarme más que nunca.

Seguí haciendo terapia y poco a poco iba viendo más y más luz. 

Cada día me sentía más fuerte, más capaz, más agradecida.

¡Para eso tenía que quedarme allí!

Porque la etapa que empezaba a continuación sería una de las épocas más felices de mi vida. 

Ahora entendía por qué la vida me había puesto en esa situación.

¿Por qué me había hecho dejarlo todo para perseguir un amor que no triunfaría?

Por muchos motivos:

  • Había podido cumplir el sueño de tener mi propio negocio
  • Había aguantado el chaparrón en lugar de salir huyendo
  • Había conseguido salir adelante muy reforzada

¡Estaba aprendiendo muchísimas cosas que no podría haber aprendido de otra manera!

Por eso siempre digo que todo lo que pasa en la vida sucede por algo, todo nos lleva a un lugar mejor, de todo se aprende y estamos donde tenemos que estar en cada momento en favor de nuestra evolución.

 

 

Una super woman diferente

Sí, el traje de super woman me ayudó en muchos momentos y tengo que estarle muy agradecida. Pero hasta que no te quitas ese traje no disfrutas plenamente de la vida. 

El traje es bonito, además, a la gente le gusta, pero no te lleva donde quieres estar.

Saltar obstáculos e intentar correr más rápido, te desgasta por completo.

  • Pero si coges el obstáculo,
  • aprendes a trascenderlo,
  • paras un poco el ritmo para descansar antes de seguir
  • y continúas cuando estés preparada a un ritmo en el que estés cómoda

¡La vida se disfruta, se saborea, te ofrece todo su potencial!

Ponerse una venda en los ojos y hacer como que no pasa nada, no es el camino.

Si estás pasando por una situación que te disgusta, lo mejor que puedes hacer por ti es:

  • Aprender a utilizar tu tiempo para encontrarte mejor
  • Conocerte más
  • Y mimarte por encima de todas las cosas

¡Eso es justo lo que hice yo!

Me centré en mí misma:

  • Asistía a todo tipo de cursos y seminarios
  • Conocía gente nueva
  • Pasaba tiempo de calidad conmigo misma

Y todo eso me salvó la vida en aquellos momentos tan difíciles.

 

 

¿Quieres quitarte el traje de super woman de una vez?

Puede que:

  • Hayas pasado por un suceso traumático que te esté haciendo polvo
  • O que simplemente ya no puedas más con la vida que tienes

Si te sientes en alguna de estas dos situaciones y quieres saber:

  • Cómo hacer para tener tiempo para ti
  • Cómo manejar el estrés en tu vida
  • Y cómo conocerte para poder amarte más y tener una vida más plena

¡Tienes que venir al taller presencial que haré en Málaga junto con Inma Torres, de vidaenpositivo.org!

Las suscriptoras de este blog tenéis una gran ventaja…pinchando en el enlace morado lo verás 😉

AQUÍ TIENES TODA LA INFORMACIÓN, pero puedes escribirme con cualquier duda, ¿vale?

 

 

Conclusiones

Hasta que no cogí las riendas de mi vida, dejé salir mis emociones y empecé a hacer cosas para mí misma, no levanté cabeza.

Entendí que la prioridad era yo y que así tendría que ser siempre, si quería estar al 100% para las personas que me rodeaban.

Mi trabajo requería mucha atención, las personas que asistían a mis clases se merecían lo mejor de mí y tenía que sentirme bien para poder ayudarles a ellas.

Mi familia se merecía que me recuperase cuanto antes, porque era la mejor manera de agradecer todo lo que habían hecho por mí.

Las amigas que me acompañaron en todo momento, se merecían mis sonrisas y verme encarrilar mi vida lo antes posible.

Y yo me merecía todo lo mejor, ¡lo sentía muy dentro de mí!

  • Si vives cerca de Málaga
  • Y tú también piensas que te mereces lo mejor

¡Te esperamos en “El mito de la superwoman”!

 

Si a ti no te interesa pero conoces a alguien a quien le pueda interesar, por favor, hazle llegar esta información.

Y ahora puedes contarme lo que quieras, si así lo sientes.

¿Qué haces para superar este tipo de situaciones?

¿Sientes que te superan y que nunca terminarás de afrontarlas?

Estoy al otro lado para lo que necesites.

Un fuerte abrazo

Tania

 

 

 

Tu ayuda es fundamental para mí. Si te ha gustado PUEDES COMPARTIRLO EN TUS REDES SOCIALES. Muchísimas gracias🤗 Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
The following two tabs change content below.
Ayudo a las mujeres a superar sus complejos, a quererse como son y a mejorar la autoestima porque para mí es la base de la verdadera felicidad. Si necesitas adornarte para sentirte segura es que algo no marcha bien. Es el momento de empezar a amarte y construir la vida de tus sueños.

Latest posts by Tania Carrasco Cesteros (see all)

2 comentarios en “SEGUIR LAS SEÑALES DE LA VIDA, PARTE 3: CONOCIÉNDOME Y ENAMORÁNDOME

  1. Eres una de las personas más valientes y fuertes que conozco!!! Por entonces fuiste un precioso Fénix que resurgió de sus cenizas…eres totalmente un ejemplo a seguir.
    Qué dificil es sacar a relucir los sentimientos y “debilidades” que tenemos pero qué necesario es hacerlo siempre, y que los demás piensen lo que quieran, que los que nos quieren, ahí seguirán a nuestro lado.
    Te quiero mucho amiga!

    • Te adoro!!!!

      Últimamente me preguntan mucho si no me importa contar tantas cosas de mi vida…si me resulta fácil…Pero es que para mí, a parte de ser una especie de terapia, me parece fundamental para ayudar a otras personas que estén pasando por lo mismo.

      Sí, ese fue el momento en que nos conocimos…las dos estábamos bien jodidas pero ¡míranos ahora! 😉

      Yo también te quiero amiga, mucho mucho

Deja un comentario