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CÓMO SANAR LA RELACIÓN CON TUS PADRES Y LIBERARTE DE TUS TRAUMAS INFANTILES

 

Todo el mundo tiene traumas infantiles, situaciones que han marcado sus vidas. Así como todo el mundo tiene encontronazos y disputas con sus padres. El problema viene cuando esos traumas y encontronazos te frenan en la vida adulta.

Cuando esos problemas te separan de la felicidad, cuando este tipo de situaciones no te permiten tener una vida satisfactoria, es cuando realmente deberías plantearte solucionarlos. 

Siempre vas a encontrar mil defectos en el comportamiento de tus padres, son un blanco muy fácil. Pero cuando te vas haciendo mayor, va perdiendo sentido.

Ya te has convertido en una persona con una vida propia. Te puede gustar más o menos, pero tienes una vida propia, tuya, relativamente independiente.

Sin embargo, la relación con tus padres te sigue martirizando.

niño asustado-traumas infantiles

No acabas de entender los comportamientos de tu madre y tu padre no está, de la forma que te gustaría que estuviese.

Todo esto te produce una ira y una sensación de soledad que provoca bloqueos en otra áreas de tu vida.

Te estás dando cuenta de que los problemas que piensas que te han causado tus padres, te arrastran a un pozo de insatisfacción personal del que no sabes salir.

En la base de lo que eres en este momento, están ellos, mamá y papá. Los dos. Estén presentes físicamente o no. Y hasta que no dejes de echarles la culpa de todos tus traumas, la relación con ellos será profundamente tóxica y tú estarás atada a esos traumas. Justo hasta que decidas tomar las riendas.

Sanar la relación con tus padres no es una tarea fácil. Es un camino muy duro y muy doloroso. Pero es un camino posible y necesario.

Toda tu vida cambia cuando consigues supera los traumas infantiles.

Quiero explicarte cómo lo conseguí yo misma.

 

DE DÓNDE VIENE TUS TRAUMAS INFANTILES

Hasta donde tú recuerdas, tus padres nunca se han llevado bien. Creciste entre gritos y riñas, discusiones constantes, malas palabras.

Los problemas que tenían entre ellos, te hacían sentir muy sola. Empleaban más tiempo en tirarse los trastos a la cabeza que en ocuparse de ti.

Debido a esto, no podías contar con ellos. Tenías que hacerlo todo por ti misma, nadie te echaba una mano. Tampoco nadie te decía si lo habías hecho bien, aunque tú buscases continuamente la aprobación de tus papis.

Todo lo que hacías respondía a la necesidad de complacerles a ellos. Pero por más que te esforzabas, no lo conseguías.

Normalmente, más que alabanzas, recibías críticas. Sentías que todo lo hacías mal, y aún así te seguías esforzando. Buscabas el cariño y el amor de tus padres en cada logro que alcanzabas.

No tenías apoyo, no tenías suficiente cariño, no tenías protección. Nadie se fijaba en ti, prácticamente no existías. Te sentías abandonada a tu suerte.

 

¿QUIÉN ES EL MALO, PAPÁ O MAMÁ?

La relación con tu madre, aunque no del todo mala, te dejaba un sabor agridulce. No tenías una madre igual que la de tus amigas. Tu madre iba a su bola, hacía su vida a su manera y no se preocupaba por ti de la forma que tú necesitabas.

Por tu padre sentías adoración, era tu hombre, tu protección, tu soporte. Como nunca estaba, era la persona a la que echabas de menos.

Es verdad que no era muy cariñoso, tenía una forma “especial” de demostrar las cosas. Sin embargo, tampoco acababas de encontrar en él el apoyo que querías.

Por los problemas que tenían entre ellos, tu madre se hacía la víctima y tu padre se quitaba del medio. Con lo que tu sensación de soledad aumentaba. No había nadie ocupando su puesto para ti.

El dinero que entraba en casa, salía. Tu padre lo gastaba en sus evasiones mientras tu madre no hacía nada para evitarlo.

Y tú cada vez más sola.

Cuando había alguna discusión, te pedían que te posicionases, o estabas a un lado o estabas a otro. Cuando una hija no debería tener que posicionarse nunca.

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EL MALO ES MAMÁ

Desde luego, si tenías que posicionarte, lo tenías claro.

Tu madre era la culpable de todo. Veías normal que con la que se liaba en casa, a tu padre le diese por desaparecer. Tú harías lo mismo si pudieses.

Pero no podías, preferías aislarte en tu mundo y alejarte de aquella situación. Encerrarte en tu cuarto era la mejor manera de olvidarte de todo.

Aunque para ti, tu madre era la que tenía la culpa, sentías que tenías que cuidarla. Ella sola no sabía cuidar de sí misma, ni de nadie, lo habías comprobado en tus propias carnes. Siempre enferma, siempre quejándose, siempre pensando en ella.

Así que tu padre desaparecía para no aguantar a tu madre, y tu madre desaparecía para no afrontar los problemas con tu padre.

Pero mamá tenía la culpa de todo y papá no podía hacer otra cosa.

Y tú, cada vez más sola.

 

¿Y SI NO HUBIESE CULPABLES?

Para todo lo que te pasa en la vida, encuentras algún culpable. Lo curioso es que nunca eres tú.

Y ahora me dirás: “¡es que yo no tengo la culpa de los traumas infantiles que me han provocado mis padres!”.

No te enfades, sigue leyendo por favor.

Efectivamente, tú no tienes la culpa de cómo sean tus padres, ni de cómo se comportasen durante tu infancia, eso está más que claro. Pero ni tú, ni nadie. Ya sabes que no me gusta la palabra culpabilidad. Cambiémosla por responsabilidad, ¿de acuerdo?

¿Quién tiene la responsabilidad de que tú todavía arrastres esos traumas infantiles?

Tu madre tiene la responsabilidad de su comportamiento y tu padre tiene la responsabilidad del suyo. Así como ahora, ya de adulta, tú tienes la responsabilidad del tuyo propio.

Sé que esto es muy difícil de aceptar, a mí me ha costado muchos años y mucha terapia. Asume con calma todo lo que te estoy diciendo, no te lo tomes mal. Mis palabras van cargadas de amor y empatía. Imagina que te abrazo mientras te cuento todo esto.

 

LA DIFÍCIL TAREA DE SER MADRE/PADRE

Aunque no soy madre, creo que es el rol más difícil al que puede aspirar cualquier persona. Madre o padre, ya me entiendes.

Dejando de un lado los casos extremos, que los hay, los padres siempre quieren lo mejor para los hijos.

Estoy convencida de que ninguna madre quiere que sus hijas tengan traumas infantiles. Si supiesen cómo, se habrían quedado ellas con todos esos traumas para ahorrarle sufrimiento a esas personitas que trajeron al mundo en un acto de amor.

Pero cuando alguien decide ser madre, no le cae del cielo ningún libro titulado “Cómo ser la madre perfecta para siempre”.

Tu madre fue hija antes de ser madre y, probablemente, arrastra sus traumas de hija, igual que te está pasando a ti.

Seguro que tu madre también podría sacarle muchos defectos a tu abuela. De hecho, lo hace. Pero tu abuela, al igual que tu madre, lo hizo lo mejor que sabía.

 

LA DIFÍCIL TAREA DE SER HIJA/HIJO

Cuando eres pequeña, no eres consciente de muchas cosas. No tienes herramientas para enfrentarte a determinadas situaciones. Son tus padres los que deberían proporcionarte esas herramientas, a través de su amor y su apoyo.

Desgraciadamente, no siempre es así. Nadie puede darte algo que no tiene. Si tus padres no pueden proporcionarte esas herramientas, las buscas por otro lado o aprendes a vivir sin ellas.

Por eso ser hija tampoco es tarea fácil.

Es muy duro crecer con resentimiento, sintiéndote abandonada, sola. Es muy duro para una hija pensar que sus padres prefieren discutir entre ellos que centrarse en protegerla.

Sin embargo, así como las madres y padres harían lo posible por evitarle todo sufrimiento a sus hij@s, si supiesen cómo, las hijas no funcionamos igual con nuestros padres.

L@s hij@s somos bastante más egoístas. Hasta de mayores seguimos responsabilizando a nuestros padres de nuestras mierdas, para no tener que asumirlas.

Es mucho más fácil tirar balones fuera y acusarles a ellos.

Cuando eres pequeña, te deberían haber protegido, cuidado y dado todo el amor que les fuese posible, de acuerdo. Pero cuando eres mayor y te das cuenta de que tus traumas infantiles te están perjudicando, tienes que aprender a superarlos para seguir con tu vida.

En el peor de los casos, habiendo tenido los peores padres del mundo, la receta sigue siendo la misma.

Y te lo digo desde mi propia experiencia.

 

EL COMPORTAMIENTO DE TUS PADRES ES UNA COSA Y CÓMO TE SIENTES RESPECTO A ESE COMPORTAMIENTO ES OTRA

Cada persona se toma las cosas de una manera.

Debido a tus traumas infantiles, a ti te dio por encerrarte en tu mundo y a otra persona puede darle por no parar en casa.

Mientras aquellos traumas te convirtieron en alguien antisocial, a otra persona la pueden haber convertido en alguien extremadamente extrovertida, que necesite estar rodeada de gente todo el tiempo.

No todas respondemos igual antes las mismas situaciones.

Igualmente, por un lado está la realidad y por otro lado está la interpretación que tú haces de la realidad.

Por un lado está lo que hacen los demás y por otro lado está cómo tú respondes ante eso que hacen los demás.

Del mismo modo que cómo tú te sientes ante algo, no tiene porqué significar que la persona que te provocó ese sentimiento quisiera que te sintieses así.

¿Me estoy explicando?

Que sientas que tu madre te tiene abandonada no significa que, cuando se toma una pastilla para calmar la ansiedad y se queda dormida para todo el día, ella lo haga para que tú te sientas abandonada.

Ahora me he explicado mejor, ¿verdad?

 

MIS TRAUMAS INFANTILES

Los traumas infantiles también marcaron mi vida. ¿Y la de quién no?

Yo sentía que mi padre estaba ausente, que mi madre no se responsabilizaba de sus cosas y que yo tenía que hacerlo todo por mi misma, porque no podía contar con nadie.

Primero odié a mi padre porque no estaba y luego odié a mi madre por no haberse comportado como yo lo haría.

Odié a uno, odié a la otra, y crecí con ese resentimiento quemándome por dentro.

Les culpaba de todo y aprovechaba la más mínima cosa para atacarles.

Al mismo tiempo, sentía que tenía que cuidarles porque ellos no sabían cuidarse a sí mismos, y también les culpaba por ello.

Me hice fuerte, resistente y autosuficiente. Me puse una coraza bien gorda que me acabó llevando a terapia.

A pesar de la terapia, seguía culpándoles de muchas cosas: me molestaba lo que comían, lo que decían, lo que no decían. Me molestaba absolutamente todo lo que hacían, y así lo manifestaba. Así que se liaban unas en casa que no te imaginas.

A nadie le gusta que le estén criticando todo el tiempo. Y eso es precisamente lo que yo hacía con ellos.

Pero aunque seas como eres porque te pareces a tus padres, no ganas nada comportándote como ellos. Si es precisamente su comportamiento el que tanto te irrita, no puedes luchar contra eso usando los mismos comportamientos que te están irritando.

 

LA TERAPIA NO DABA FRUTOS

Por mucha terapia que hacía, seguía culpándoles de todo e intentando cambiarles. Al mismo tiempo, sentía una profunda necesidad de cuidarles, de protegerles. Creía que ellos no eran capaces de hacer nada por sí mismos, que sin mi ayuda se destruirían, que no sabían lo que era lo mejor para ellos.

Estaba segura de que yo sabía mucho más que ellos.

En la terapia luchaba contra esos sentimientos. Quería convencer al terapeuta de que yo tenía la razón. Seguía empeñada en responsabilizarles de todo y en salvarles de sí mismos.

Pasé del resentimiento porque yo había sentido que no cuidaban de mi, al resentimiento porque me había impuesto a mi misma la responsabilidad de tener que cuidar de ellos.

Creo que después de esto el terapeuta cambió de curro y se hizo panadero.

 

LO QUE ME HIZO DARLE LA VUELTA A LA TORTILLA

A lo largo de mi vida he hecho terapia con varias personas. De todas he extraído herramientas para ir conformando la persona que soy hoy. Aunque en este punto la terapia no parecía avanzar mucho, me propusieron que hiciese constelaciones familiares.

No te voy a explicar qué son las constelaciones familiares porque a mi me aconsejaron que fuese a hacerlas sin tener ningún tipo de información al respecto.

Me gustaría que te guardases la curiosidad, porque cualquier explicación que leas no se va a parecer en nada a lo que en esas terapias puede pasar.

Por favor, si estás pensando en hacer constelaciones o te está empezando a picar el gusanillo, no busques información al respecto. De verdad, créeme, es lo mejor.

Yo fui sin saber absolutamente nada de lo que iba a pasar allí, sólo porque mi terapeuta me lo había recomendado, y fue un gran consejo. Al no llevar ningún prejuicio al respecto, lo hice desde el corazón y no me quedó ninguna duda de su autenticidad.

La terapia duró un fin de semana y me costó 100€. Fueron los 100 euros mejor invertidos de toda mi vida.

Aunque no te voy a explicar de qué tratan las constelaciones familiares, por si aún no lo sabes, sí que voy a explicarte lo que entendí yo con ellas por si te puede servir.

Con las constelaciones familiares no se tratan sólo traumas infantiles, puedes tratar cualquier problema que te esté afectando en tu vida. En mi caso, propuse un problema que nada tenía que ver con la familia, pero puesto que la familia está en la base de todo, surgió para enseñarme muchas cosas.

Con las constelaciones familiares entendí perfectamente lo que estaba pasando. Fuese debido a mis traumas infantiles o a mi cabezonería, me creía superior a mis padres.

Era incapaz de aceptar que la hija, la que tiene que ser protegida, la que tenía más que aprender, era yo.

Me creía en el derecho de criticar a mis padres porque en algún momento de mi vida me había sentido perjudicada por ellos. Me creía en el derecho de responsabilizarles de todo. Sentía también que podía salvarles la vida desde la crítica y el rencor.

Parecen obviedades, pero son obviedades de las que no somos conscientes la mayoría de las veces.

A ti también te pasa. Criticas a tus padres, luchas contra ellos, les recriminas, intentas cambiarles y, a su vez, sientes la necesidad de cuidarles, aunque sólo sea por tener otra cosa más que tener que echarles en cara.

¿Te das cuenta?

 

QUÉ PUEDES APRENDER DE TUS TRAUMAS INFANTILES

No te voy a pedir que te vayas corriendo a buscar un lugar para hacer constelaciones familiares, que no estaría de más. Sino que voy a contarte todo lo que he aprendido con el paso de los años, antes y después de las constelaciones, y que me ha permitido liberarme de esa carga tan grande.

 

APRENDIZAJES QUE TE HARÁN COMPRENDER

1. TUS PADRES LO HAN HECHO LO MEJOR QUE SABÍAN

Lo habrán hecho como el culo, vale, pero lo mejor que sabían. Y se han roto de dolor cuando se han dado cuenta de que quizá podían haberlo hecho mejor. ¿Pero cómo se mide eso?

Cuando haces las cosas lo mejor que sabes, no deberías sentirte mal por no haberlo hecho mejor. Era imposible.

Nadie puede dar lo que no tiene. Tus padres te han “construido” con las herramientas que tenían. Cuando alguien sólo tiene una pala para construir un rascacielos, está claro que le va a costar mucho esfuerzo y no va a alcanzar el mejor resultado posible.

Pero si quieres construir un rascacielos con una pala y aún así te sale una cosa decente, puedes estar muy orgullosa porque lo has hecho lo mejor que sabías y has obtenido buenos resultados, a pesar de no contar con las herramientas más adecuadas.

 

2. NO SABES MÁS QUE TUS PADRES

Bájate del burro, ellos te dan mil vueltas, lo mires por donde lo mires. Aunque no te parezcan los padres perfectos, aunque creas que lo hacen fatal, aunque tengas miles de recetas para que su comportamiento se adecúe a lo que a ti te parece el mejor comportamiento, te siguen dando mil vueltas.

Sólo por estadística: han vivido más, han superado más traumas, han afrontado más problemas, han tenido que ocuparse de más situaciones difíciles que tú.

 

3. LA REALIDAD ES UNA Y LO QUE TÚ SIENTES ES OTRA

Te has podido sentir muy sola en tu infancia, te has podido sentir muy desprotegida, te has podido sentir incomprendida, utilizada…pero eso no significa que esa haya sido la realidad. Así es como tú te has sentido respecto a una situación, pero no significa que esa situación se haya provocado para que tú te sintieses así.

En ningún caso tus padres han querido perjudicarte a propósito, tenlo muy claro.

 

CÓMO PUEDES MEJORAR LA RELACIÓN CON TUS PADRES

Acéptales como son: sea por lo que sea te ha tocado lidiar con estos padres. La vida los ha puesto en tu camino, como todo lo que te pone delante, para que aprendas cosas de ellos. Acepta que tienen su forma de ser, que tienen su vida propia, que tienen sus gustos y sus deseos, y no intentes cambiarles.

Cambia tú: en lugar de intentar cambiar las cosas que te molestan de ellos, ¿por qué no les dejas tranquilos y cambias tú?. Si en algún punto te estás atascando, llevas años buscando que tu madre se comporte de otra manera, se los dices mil veces y mil veces que discutís.

Ya es suficiente, ¿no? Prueba algo distinto: cambia tú. En lugar de buscar que sean tus padres los que cambien, cambia tú para que esas situaciones que tanto te molestan dejen de afectarte.

Dales todo tu amor: si resulta que de lo que te quejas precisamente es de que tus traumas infantiles vienen por falta de amor, entre otras cosas, no puedes hacer lo mismo. Trata a tus padres con todo tu cariño.

La situación no es tan grave como para que no puedas hacerlo así. Incluso cuando tengas que manifestar algo que no te gusta, hazlo desde el amor. Cuando te hablan con cariño es difícil que de ahí salga una discusión.

Trata tus traumas con un profesional: son temas muy delicados que yo no habría podido superar sin la ayuda necesaria. Hay casos realmente graves de personas que arruinan sus vidas por traumas infatiles. Hay familias que se alejan porque no saben resolver los conflictos de otra manera.

¿No te da pena cuando te cuentan que Fulanita no se habla con sus padres y cosas por el estilo? Porque a mi me da una pena terrible. Que eso no te pase a ti.

Perdona: perdona a tus padres por todo aquello de lo que les haces responsables. Tuviesen o no esa responsabilidad, perdónales. Al perdonarles a ellos te estás perdonando a ti misma.

Cuando perdonas, aceptas que tú también te equivocas y que no vale la pena castigarse por ello. Trabaja tu actitud de perdón porque esa actitud te va a salvar la vida.

 

LOS CASOS EXTREMOS

Tú también conoces casos de familias totalmente desestructuradas y de padres horribles. Pero no es tu caso.

Sin embargo, no quería desaprovechar la oportunidad para hablar también de estos casos extremos.

Hay personas cuyos traumas infantiles son tan gordos que escapan a mi entendimiento. Gente que ha sufrido tanto por culpa de sus padres que son incapaces de consolidar una vida satisfactoria.

Estas personas han tenido problemas tan graves que han marcado todos los aspectos de su vida, en negativo.

Aunque no sea del todo correcto decirlo, el camino para estas personas creo que es el mismo: el camino de la aceptación y del amor.

Las cosas pasaron así porque no podían pasar de otra manera, pero no puedes dejar que el rencor y el resentimiento sigan marcando tu vida. Hay que intentar por todos los medios salir del hoyo y aprender de aquello para que los patrones no se vuelvan a repetir.

Cuando aceptas las cosas que te han pasado, dejas de buscar culpables e intentas aprender de ellas para que tu vida sea un poquito mejor, todo empieza a cambiar.

Familia Adams-traumas infantiles

 

CONCLUSIONES

Después de tantos años de terapia y de hacer las constelaciones familiares, empecé a observar pequeños cambios. No sólo cambios en mi a nivel interno, sino cambios en mi familia.

No sé si fue que yo cambié y empecé a verlo todo de otra manera, o si fue que todos cambiamos un poquito. El caso es que hubo cambios y todos buenos.

Estoy totalmente convencida que cuando tú evolucionas, todo lo que te rodea evoluciona también. Me gusta pensar que todo el esfuerzo siempre sirve para algo y que tomar las decisiones adecuadas me ha llevado hasta aquí.

Mis padres, con sus cosas como todo el mundo, no sólo me han apoyado siempre aunque haya sido a su manera, sino que han sido la base fundamental de mi evolución.

No es que ellos hayan sido buenos o malos padres, es que yo viví las cosas de tal manera que me hicieron comportarme de esa otra.

Tengo que hacer un esfuerzo para recordar malos momentos, sin embargo, con los buenos no tengo ningún problema. Considero que he sido una niña feliz que se ha convertido en una adulta feliz, aunque tuviese momentos en que no lo veía tan claro.

A día de hoy, y desde hace ya muchos años, sólo puedo agradecer a la vida que me haya dado la familia que tengo. Unos padres fabulosos y unas hermanas maravillosas que hacen que me sienta muy orgullosa de mis raíces.

Y claro que no, no lo he tenido que hacer yo todo sola, como pensaba en mi infancia, ellos siempre estaban detrás aunque no les viese.

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AMA A TUS PADRES

HASTA EL ÚLTIMO MOMENTO DE TU VIDA

 

Este artículo está escrito con mucho amor hacia todas las personas que sufren por estos temas. Por favor, si tienes algo que aportar me encantará leerte y saber que te ha servido para algo.

También dejo a tu disposición mis servicios. Siempre viene bien charlar con alguien que ha vivido experiencias parecidas a las tuyas.

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MILLONES DE GRACIAS

 

 

 

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24 comentarios en “CÓMO SANAR LA RELACIÓN CON TUS PADRES Y LIBERARTE DE TUS TRAUMAS INFANTILES

  1. No se puede describir mejor lo que sentía en la infancia. En mi caso simplemente es que no se inmutaban cuando llevaba las notas o hacía cualquier cosa. Con los años, aunque sigo reprochándoles muchas cosas, también es cierto que al hablar con amigos de ellos, siempre me han dicho que no paraban de elogiarme en sus conversaciones… el caso es que siempre he echado de menos un “muy bien nena, sigue así”… En cuanto a la responsabilidad de cuidar de ellos, creo que viene dada por ser la mayor de los hermanos y el haber vivido en casa que siempre la mayor es la que se hace cargo de todo… Gracias por tus palabras Tania, son un bálsamo en estos momentos. Un besaco y sigue así de maravillosa! 😘

    • Hola Laurita! Si, luego pasa eso, que hablas con cualquiera y resulta que tus padres te van poniendo por las nubes, sólo que no te lo dicen a ti para que no se te suba a la cabeza, jajaja. He escuchado eso más de una vez. Y resulta que lo sano sería lo contrario, que nos dijesen lo mucho que valemos y lo orgullosos que están. Pero nadie es perfecto. Lo que es indudable es que tienen una hija maravillosa, y aunque no se lo hayan dicho mucho tiene que darse cuenta. Y si tienen una hija maravillosa es porque algo habrán hecho bien, no? ÁNIMO MI NIÑA

  2. Buenos días Tania, Muy bueno el artículo, de verdad. En mi caso siempre he tenido unos padres que me han querido pero aún queriéndome y “sin ser conscientes” creo que me han hecho diferente. Eso unido claro, a mi personalidad, ahora lo se.
    He hecho constelaciones familiares sin saber que eran en un momento de bajón excesivo y también una constelación sola, pero no he vuelto. No logré el grado de implicación que veía en otras personas. He pensado mucho en ello y no se si será por la coraza, ya estoy un poco liada.
    Ya tengo una edad en la que, aunque me resisto a conformarme, creo que mi tranquilidad pasaría por eso. Pero he sido toda mi vida una persona que ha estado esperando que la vida me diera algo de lo que “yo creía” que me había negado. Hoy, después de leeros veo que todo estaba en mí parece. Soy cobarde y con miedos. Y lo que hago es solo a base de “estar contra las cuerdas”. Un poco complicado, Verdad?
    De todas formas, eres “preciosa” por dentro y por fuera, y una vez mas con mi corazo perdí la oportunidad de aprovecharlo cuando te tuve cerca.
    Un beso, guapa.

    • Trini cariño, el pasado ya no importa, sólo sirve si te ayuda a crecer. Sea por lo que sea, estás donde estás, mira a ver qué te está queriendo decir la vida. Nunca se es mayor para encontrar la felicidad. Todas las personas tenemos mucho miedo, no te sientas mal por eso porque le pasa a todo el mundo. Lo bueno es que, siempre que puedas, no dejes que te domine. Si cuando hiciste constelaciones no te sirvieron, quizá es porque no era tu momento. Por no hablar de que no todas las terapias nos sientan igual a todas las personas. Sólo busca aquello que te hace sentir mejor. Provócate la felicidad. Nadie, ni la vida, te va a dar nada que tú no puedas darte antes a ti misma. Y no me has desaprovechado, estoy más cerca que nunca. UN ABRAZO LARGO

  3. Todo empieza por aceptar que tus padres lo hacen lo mejor que pueden y lo mejor que saben. Mi duda es, si sabiendo más cosas o habiendo trabajado más aspectos, lo podré hacer mejor que ellos.

    • Quién va a juzgar si lo vas a hacer peor o mejor? Creo que a todas las personas que tenéis hijos os pasa lo que le pasaba a mis padres: ellos querían darnos todos lo que no habían tenido, querían solventar los problemas que ellos mismos habían tenido con sus propios padres. Supongo que todos los padres intentáis lo mismo, supir las carencias que vosotros habéis tenido. Pero como todo en la vida, la perfección no existe. Cada persona le dará a sus hijos todo lo mejor que tenga. En una de las terapias que hice se bromeaba con este tema diciendo: “dale a tus hijos las herramientas necesarias para que consigan tener dinero para pagarse la terapia”. No creo que sea posible un modelo de crianza perfecta, tú lo sabes mucho mejor que yo porque yo sólo hablo como hija. Creo que saber educar a los hijos la parte emocional es lo que mejor va a salvarles de sus traumas, pero haberlos, siempre los habrá. Por eso que cuento de que una cosa es la realidad y otra la interpretación que hagamos de ella. Yo recuerdo una noche de despertarme sola en la cuna con todo a oscuras y no poder parar de llorar. A lo mejor mis padres estaban viendo la tele en el salón y no me oían. Y lo que para ellos no fue nada, para mí fue un trauma. Hay cosas que no se pueden evitar, pero cuanto más amor, “más mejor”. Estás cuidando genial de mi Enzo. MUUUUUUUUA

  4. Muy grande Tania, cuanta verdad en tus palabras. La verdad que no se que es más fácil, si ser hija o ser madre…
    Te felicito por el artículo, es estupendo!

    • Gracias Vane! Tú sabes bien que ambas cosas son muy difíciles, no se puede llegar a la perfección en ninguna faceta de la vida, pero en esas dos, menos todavía. GRacias por comentar y por compartir. Espero poder haberte dado algo de luz, si acaso la necesitabas. UN ABRAZO

  5. Pese a que a veces no entendía ciertos comportamientos de mis padres, he discutido muchas veces con ellos, pero siempre intentan hacer y dar lo mejor De ellos e intentan que no suframos.
    Tanto en las cosas buenas como malas son las personas que siempre están ahí, aunque a veces no se sienta así.
    Por cierto Tania, para otro tema : argggggggg

  6. Hola Tania,

    estupendo artículo! El día que comprendí todo lo que tan bien explicas en este post sentí que me había quitado un peso enorme de encima.
    Entendí que mis padres lo hicieron lo mejor que sabían, en sus circunstancias, con sus propios condicionamientos y conocimientos, pero siempre pensando que era lo mejor, aunque muchas veces, a mi parecer, no lo fuera.
    Aceptar, comprender y perdonar son las bases de la felicidad y una de las primeras cosas que hay que sanar es la relación con tus padres como tan bien explicas.
    Un abrazo guapísima y muchos éxitos con tu blog!
    Kiki

    • Gracias compañera! Es verdad que enteder todo esto es muy liberador. Es complicado porque a veces nos quedamos estancados en lo que supuestamente hacen mal los demás, y no sabemos salir de ahí. Creo que los padres son tan importantes en nuestra evolución emocional que sería genial que cada persona pudiese hacer su propio esfuerzo para arreglar estas cosas. Gracias por compartir y comentar! Os estaré siguiendo de cerca! UN ABRAZO

  7. Pues que decir si por lo que parece hemos compartido traumas hermanita…🙊🙊🙊 he de decirte que cuando he empezado a leer el artículo me ha parecido un poco duro ver lo que creía mi infancia así de cruda y descrita por ti! Aunque hemos afrontado nuestros traumas de formas muuuuy diferentes no estábamos tan lejos la una de la otra…lo bueno de todo es que una vez más nos das una lección a todos con tus palabras!! No es la primera parte de este artículo la que tiene el peso verdadero sino la segunda en la que haces entender a la vez que olvidar la primera parte!! Dejas más que claro que ya vale de lamentarse y hay que mirar hacia delante porque cada uno es responsable de sus actos, por más traumas que se crean tener con más o menos justificación. Gracias por este artículo 😘 Te quiero 💕

    • Efectivamente, date un punto en la boca y llámame por mi nombre, jajajajajajaja. En cuanto al artículo, se puede interpretar de diferentes modos, y lo que he querido es hacer una retrato general del problema que tienen muchas personas. No necesariamente nosotras. Si te has sentido identificada y te ha servido para algo, ya está todo dicho. Trabajo conseguido. Has entendido perfectamente el sentido del post: la primera parte se perdona y con lo que has aprendido construyes la segunda. GRACIAS A TI ENANA! Te quiero

  8. Hola Tania, yo también tengo algún trauma que otro de pequeña, creo que todo el mundo en mayor o menor medida tiene alguno… sabes cuando realmente yo me he dado cuenta de el papel tan importante que juegan los padres? Suena típico pero… cuando yo he sido madre. Ahí es cuando se da la vuelta la tortilla y ves lo difícil que es acertar, educar y guiar a un hijo en su camino. Siempre tus padres cuando eres pequeño te dicen: ya serás padre!! Y parece una tontería, pero que verdad más grande. Te quiero “Tania”😉

    • Nadie se escapa a los traumas, ni el Tato, aunque hayas tenido los padres más maravillosos del mundo. Porque nadie es perfecto y todo el mundo se equivoca. Que también suena muy tópico pero es así. Has tenido la suerte de poder comprobarlo ahora en tus carnes con eso de la maternidad. A mi no me ha quedado más remedio que trabajármelo por mi cuenta, a falta de churumbeles. Es una pena que tengamos que pasar por lo mismo que los demás para comprenderles. Pero es genial que de una manera o de otra, consigamos aceptarlo y comprenderlo al fin. TE QUIERO tonta del culo

  9. Un artículo estupendo!!!
    En mi caso yo era esa niña que la frase ” a todo el mundo le dejan y a mi nunca” le viene al pelo! Mi percepción, claro.
    No solo estaban mis padres, si no también mi abuela, que eran super protectores conmigo ( todavía siento como me espachurraban la mano para no soltarme y no cruzar la calle) jeje.
    Así que cuando no me veían, desafiaba en los juegos todas las leyes de la gravedad, y mentía…, Y otra regañina, claro!!
    Esas fueron mis salidas!
    Hasta que comprendes muchos por qués!!! Y en vez de recriminar ahora,( bastante lo hice en su momento), lo que en su día me parecía que era super injusto, no dejas de darles las gracias todos los días!!! Te das cuenta que no sólo me lo dieron todo y más, sino que siguen esforzándose en ello cada día. Te das cuenta de que el comportamiento injusto fue el mío. Porque no existe si lo hicieron bien o mal, existe que siempre lo hicieron creeyendo que era lo mejor para mí, y así, nunca nadie se puede equivocar!
    Cuando creces, eres tú la que decides, la que piensas por tí misma, la que tiene la responsabilidad en sus errores ( pero no nos engañemos, cuando yo era pequeña y mentía, sabía perfectamente, que eso no estaba bien), la que en muchas ocasiones, no se estará de acuerdo con los padres, pero es una forma, de seguir creciendo y aprendiendo juntos, viendo los puntos de vista y dialogando, siempre desde el respeto y el amor. Me siento muy orgullosa de ellos.

    • Hola Ara! Me suena lo que cuentas, ahí estaba yo en alguna de esas mentiras. Que le cambiábamos el reloj a tu abuela para que no se diese cuenta de que llegábamos a las 5 de la mañana. Pero ha sido muy sabia tu reflexión. Sí, éramos pequeñas pero conocíamos perfectamente lo que estaba bien y lo que estaba mal. Nuestros padres se encargaron de darnos esas distinciones con todo su amor. Y con ese mismo amor, hacían todo para protegernos y para que no tuviésemos las carencias que ellos posiblemente habían tenido. “Ahí Araceli…ahí ahí ahí, muy bien, muy bien…” Parece que todavía puedo escuchar a tu madre cuando recuerdo ese momento. UN ABRAZO

  10. Hola! Dan que pensar tus palabras y quizás aciertes porque tú con tus conocimientos has llegado a esa conclusión.
    Pero es difícil perdonar y “dar amor” a quien por sus decisiones ha marcado tu vida.

    • Hola cariño! Nadie ha dicho que sea fácil. Yo te cuento cómo yo conseguí cambiar la relación con mis padres o, más que la relación, los sentimientos que yo tenía hacia ellos. Tú no puedes influir en sus decisiones, ni cambiar el pasado, pero si tu presente. Y de ese modo, hacer las cosas en función de la paz y serenidad que te reporten. Si nos anclamos en el resentimiento las principales perjudicadas somos nosotras. UN ABRAZOOOOOO

  11. Muy grande el artículo…Con carta artículo te superas…Pero este es muy profundo y te da mucho k pensar…
    Sigue así Tania y nos ayudarás a todos!!!Mil besos guapísima!!😍😍😍😇

    • MIL GRACIAS!!!! Este artículo es muy importante para mí y sé que para las personas que me leéis también. ¿Quién no ha sentido algo parecido alguna vez? Y es tan importante la relación con las personas que nos traen al mundo que creo que este artículo es de los imprescindibles. Espero que te haya servido. UN ABRAZAZO

  12. No estoy de acuerdo con algunos puntos que expones, por ejemplo que hay que perdonar a los padres y que nos dan mil vueltas, Me confesaron hace poco que dieron a un hermano mio mayor que yo en adopción y que no me habían querido… tengo 43 años, me han maltratado física y psicológicamente toda la vida, me han educado así y me han enseñado la vida al revés. Sabían más que yo, sí, tenían un gran secreto pero se merecen un sufrimiento igual que el que me han hecho pasar a mi. Y que ahora soy dueña y responsable de mi vida… me parece una broma pesada

    • Querida Isabel, no tienes que estar de acuerdo conmigo y mucho menos si has vivido una situación tan grave como la que comentas.
      Ten en cuenta que estoy hablando desde mi experiencia y las experiencias de gente cercana, que no son casos tan extremos como el tuyo. Si has leído el artículo completo habrás visto que me refiero a los casos extremos como algo a parte porque, por desgracia, me consta que existen padres horribles como quizá hayan podido ser los tuyos. Lo lamento profundamente…
      Es muy difícil decirle a una persona con tus vivencias que tiene que perdonar y bla bla bla…lo sé y comprendo tu malestar con mis palabras.
      Sin embargo, de verdad que pienso realmente lo que te cuento en el artículo. Sea cual sea el caso, sin aceptación ni perdón, será muy difícil superarlo porque vivirás con mucho dolor.
      Por supuesto que tu caso pasa por algo más que leer un artículo de una persona que no tiene ni idea de cómo te sientes, ni de lo mucho que habrás sufrido. Necesitas ayuda profesional y más amor del que yo soy capaz de poner en palabras.
      Perdona si te he hecho sentir mal, creo firmemente en lo que escribo, pero siempre desde lo que yo he vivido.
      Sin embargo, y mil perdones por volver a ofenderte, sigo pensando que las únicas personas que podemos cambiar nuestra situación somos nosotras mismas. Independientemente de lo que nos hayan herido, seguir adelante es nuestra responsabilidad. El pasado no lo puedes cambiar pero el presente es todo tuyo Isabel.
      Ojalá pudiera hacer algo más por ti.
      Te mando muchísimos abrazos, miles de disculpas y toda la fuerza del mundo para que poco a poco vayas reponiéndote de tanto dolor.
      Muchísimas gracias, de corazón, por atreverte a comentar.

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