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LO PEOR DE MI VIAJE Y POR QUÉ NUNCA DEBERÍAS VIAJAR SI QUIERES SEGUIR TENIENDO UNA VIDA CÓMODA

Viajar es un gran aprendizaje, eso es incuestionable, ¿no? Sin embargo, para tener una vida cómoda, mejor no viajes nunca. Te cuento mis porqués…

Hace un año ya que traspasé mi negocio con la intención de hacer un gran viaje y cambiar de vida. No porque mi vida fuese mala ni porque me encontrase en ninguna crisis existencial, sino porque eso era lo que me apetecía.

Cuando tienes la intención de hacer un cambio tan profundo en tu vida, buscas referentes, personas que ya hayan hecho locuras similares, y sólo encuentras historias grandilocuentes de viajes de en sueño, teñidos de palabras mayúsculas sobre lo maravilloso que es coger una mochila y perderte por el mundo.

Las cosas buenas tú también las sabes porque, al igual que yo, te habrás cansado de leerlas por todos lados…

Porque, aunque parezca que esto de cogerse la mochila y perderse por el mundo es una cosa muy poco común, es más habitual de lo que sueles pensar. Al menos yo me he encontrado muchísima gente así por el camino.

La cosa es que nunca sabes hasta qué punto algo es bueno o malo para ti, hasta que lo pruebas. Si no lo pruebas no tienes la capacidad suficiente para opinar y cuestionar a los que ya lo han hecho.

Justo hace unos días, hablaba con una amiga de mis primeros artículos sobre el viaje. Esta amiga me decía que al principio tenía la sensación de que todo lo que contaba era malo, cuando la intención de mis escritos era divertir a quien los leyese desde una perspectiva irónica de la situación. Como yo soy, vamos.

De hecho, lo malo nunca lo conté, sobre todo por no preocupar a la familia, para ya que estoy de vuelta puedo hablar abiertamente de todo. No tengo intención de engañar a nadie ni de maquillar las cosas que he vivido. Ha habido días buenos y días menos buenos, como en la vida de cualquier persona.

Cuando dejas una vida cómoda y feliz para adentrarte en un mundo de incertidumbre, aunque sea viajando por el mundo con tu pareja, nada de lo que pasa a continuación es tarea fácil.

Si quieres seguir teniendo una vida cómoda, desde luego ¡no viajes de mochilera!

Primero tienes que lidiar con las opiniones de la mayoría de la gente, que piensa que has perdido completamente la cabeza y que te vas a estrellar. Si yo fuese una persona miedosa, me hubiese echado atrás a la primera de cambio.

El inconveniente de no ser demasiado miedosa es que puedes convertirte en kamikaze. Aprovecho para recomendarte esta película tan estupenda.

Por lo visto, el término kamikaze data de la Segunda Guerra Mundial y se empleaba para nombrar a los aviones de la armada japonesa que se estrellaban contra ciertos objetivos. Desde entonces, utilizamos el término kamikaze para referirnos a todo tipo de ataques suicidas.

Suicida: persona que de forma deliberada se provoca la muerte.

¡Ahí lo llevas!

El problema es que este afán mío por provocarme la “muerte” no es nuevo y forma parte de una búsqueda incansable por alcanzar la vida que deseo, que no sé cuál es…sólo ando buscando, si no me muero en el intento…

(Este artículo lleva escrito un par de semanas, antes del suicidio de mi abuelo, y al leerlo me han dado ganas de borrar esta parte. Luego he pensado que no, que precisamente es este intento de evitar hablar las cosas con normalidad lo que nos hace estar más apegadas a ellas. Así que lo he dejado tal cual lo escribí).

Cuando consigues obviar las recomendaciones de la gente, desde un punto de vista conservador, como personas “normales” que quieren conservar su vida de la manera menos arriesgada posible, ¡pasas a la acción!

Igual después de escuchar mucho, te pones el chaleco salvavidas porque en realidad no quieres morir.

Al comienzo del viaje, todo era ilusión y ganas de comernos el mundo. Las cosas malas ni siquiera las barajábamos como posibilidades, pero estábamos preparados para cualquier cosa que pudiese pasar.

El simple hecho de despertarte cada mañana ya es un peligro, como decía Alejandro Sanz en alguna de sus letras, aquí y en la China.

Así que añadirle a despertarte cada mañana, la cantidad de incertidumbre que se genera cuando ni siquiera sabes dónde vas a despertar, era algo que daba vértigo.

Para empezar, ya justo antes de salir del aeropuerto de Madrid, un catarro que achaco al aire acondicionado de los sitios públicos empezaba a hacer aparición.

Los vuelos de ida fueron geniales porque no parábamos de pensar en la cantidad de aventuras fabulosas que viviríamos, la de gente interesante que conoceríamos y lo evolucionados que volveríamos después. Las expectativas puñeteras que siempre son muy altas.

 

 

LOS PRIMEROS DÍAS, DE MIERDA

¡Los primero días fueron una auténtica mierda para mi!

Tenía un catarro como pocas veces he tenido en mi vida, la primera ciudad que visitamos, Negombo (Sri Lanka), no podía parecernos más horrible. No encontramos un sólo alojamiento decente adecuado a nuestro presupuesto, llovía, los cuervos lo ocupaban todo, la comida era malísima y la gente, bueno, rara.

Sin embargo, Manu se había encargado de planear muy bien aquellos primero días, así que a pesar de las dificultades estábamos más tranquilos que nunca en nuestra vida. ¡Y eso que todo era una mierda!

Una semana después, cuando ya se me había pasado el catarro del quince que pillé, el viaje empezó a tener otro color.

Y es que no es lo mismo resfriarse en casa, en tu sofá con tu mantita viendo una peli, durmiendo en tu cama después de tomarte un caldo calentito que te ha preparado tu cariño, que:

  • ponerse mala en Sri Lanka,
  • la primera semana de tu viaje mochilero de bajo presupuesto,
  • durmiendo en habitaciones en las que no me metería nunca si estuviese en España
  • y comiendo malísimamente mal.

Pasado el problemilla, todo nos parecía mágico.

Disfrutábamos de cada detalle, de cada momento, de cada comida…Estábamos tranquilos, felices, la sonrisa no se nos quitaba de la cara.

Voy a tener que hacer un esfuerzo para recordar los momentos malos, que ha habido bastantes, pero ya a toro pasado y con la manía que tengo de quedarme sólo con las cosas buenas, te adelanto que no va a ser fácil.

 

COSAS MALAS DEL VIAJE DE MI VIDA

Como te digo, ha habido muchas cosas malas en este viaje, como en el de todo el mundo. Si me pongo realista por una vez en mi vida, quizá pueda contarte todo como lo viví en su momento.

Voy a hacerte una lista de todas las cosas malas, o menos buenas, de hacer un viaje de este tipo. Siempre, por supuesto, desde mi propia experiencia y opinión y sin desmerecer la experiencia de aquellas personas que no tienen nada malo que contar. Si es que las hay…

 

 

 

1. VIAJAR CON BAJO PRESUPUESTO

 

Para ponerte en antecedentes, tengo que decir que siempre he sido lo que llamamos “una niña bien”, es decir, que nunca me ha faltado el dinero. Mis padres han tenido dinero y cuando yo me he empezado a ganarme la vida por mi misma he tenido trabajos que me permitían seguir siendo “una niña bien”.

No te equivoques, ni yates, ni coches de lujo, ni mansiones en la playa, pero el dinero suficiente para estar tranquila y permitirme caprichos sin pensar mucho en cuánto bajaría la cuenta bancaria.

Traspasar mi negocio para irme a viajar, me permitía irme tranquila pero siendo consciente de que a la vuelta los ingresos iban a tardar en llegar, así que cuanto menos bajase la cuenta esta vez, mejor.

Es cierto, y no voy a ser cínica, que hemos ido con bajo presupuesto sólo por precaución, pensando en el futuro cercano. En ningún caso ha sido porque no nos lo pudiésemos gastar en ese momento. Pero hemos querido ser un poco más precavidos de la cuenta y marcarnos un presupuesto lógico, adecuado a nuestra situación incierta y sin perder la cabeza pensando que a la vuelta el dinero nos iba a llover de los árboles.

También es verdad que queríamos vivir una experiencia auténtica, estar en contacto con las costumbres locales, comer la comida local, alojarnos en sitios lo más baratos posible y usar el transporte público (o en su defecto, nuestras piernas) con tal de ahorrarnos unas pelillas.

Antes, podíamos gastarnos 2.000 euros en un viaje de cinco días a Lisboa y quedarnos tan panchos.

¡Queríamos cambiar el chip!

“Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo!

Y cambiar el chip implicaba que, si tratábamos de ajustarnos realmente al presupuesto, había que acostumbrarse a regatear, a buscar los mejores precios aunque en ello perdiésemos 2 horas, a recorrer hostal tras hostal hasta encontrar uno barato pero decente, a comer comida local por muy mala pinta que tuviese y a no comprar nada que no necesitásemos realmente.

A veces, estas cosas nos quemaban mucho.

No es lo mismo un viaje con un presupuesto bajo que un viaje económicamente relajado como los que hacíamos antes.

Aún así, sabemos de primera mano, que hay gente con presupuestos mucho más ajustados que saben estirar el dinero hasta límites insospechados. Pero nosotros éramos nuevos en esto y todo lleva su proceso de adaptación.

Había días, y esto es verídico, que si había que hacer un gasto extra prefería no comer para que el gasto extra no se notase tanto en el presupuesto. Es una tontería, pero te lo cuento para que veas hasta dónde llegaba a veces mi cambio de mentalidad.

Cualquier persona experta en la mentalidad de la abundancia me daría con sus libros en la cabeza.

 

 

2. VIAJAR SIN INGRESOS HABITUALES

 

Una cosas es viajar con bajo presupuesto porque el sueldo no te da para más y otra cosa es viajar con bajo presupuesto porque no tienes ingresos recurrentes. Y esto segundo era lo que nos pasaba a nosotros.

El dinero que salía no sabíamos cuándo lo íbamos a volver a recuperar, y si eres una persona que nunca ha tenido ese tipo de preocupaciones, este tema puede llegar a agobiarte mucho.

 

 

3. VIAJAR CON TU PAREJA

 

Tengo intención de escribir un artículo sólo para este punto concreto, así que no me voy a extender mucho.

Viajar con tu pareja tiene una parte negativa muy evidente: cuando quieres estar sola es complicado y cuando discutes por algo no te queda más remedio que estarle viendo el careto a la otra persona hasta que se te pase.

Le necesitas y te necesita…no puedes coger tus cosas e irte a casa de tus padres hasta que te relajes, ni quedar a tomar café con una amiga para contarle que tienes una novia que está insoportable…

Sólo te queda aguantarte.

 

 

4. VIAJAR DURANTE MUCHOS MESES

 

Recuerdo un día, estábamos entre el cuarto y quinto mes de viaje, que conocimos a una chica alemana que nos preguntaba sobre nuestro viaje, envidiando que pudiésemos viajar durante 7 meses mientras ella sólo tenía uno.

En ese momento le respondí lo que sentía: “pues no te creas, ya tenemos ganas de volver”.

¡Se le pusieron los ojos como platos!

“Es la primera vez que conozco a alguien que está viajando y me dice que se quiere volver”, me respondió la muchacha.

¡Porque la gente miente! ¡Mienten como bellacos! Hay muchísimas gente que está cansada, que ha viajado de más y que se quiere volver a su casa y no lo hace por diferentes motivos, sin atreverse a reconocerlo.

Igual que hay muchísimas gente feliz de la vida viajando todo el tiempo.

Nosotros no hemos conocido a nadie que llevase viajando tanto tiempo y que no nos haya reconocido que no le importaría volverse mañana mismo. Hay casos y casos.

Habría que preguntarle a esas personas con las que se iba encontrando esta muchacha:

  • ¿Cuánto tiempo llevaban viajando?
  • ¿Qué presupuesto tenían?
  • ¿Cómo era su vida antes de viajar?
  • Etc…

Si estás viajando para huir de una vida de mierda, ¡claro que no te quieres volver!

Pero ese no era nuestro caso.

Hacía más de cuatro meses que nos habíamos ido de casa y el viaje empezaba a hacerse pesado. Todo el tiempo regateando, todo el tiempo con la picardía de que nadie te engañe, cambiando de sitio cada dos por tres, despidiendo gente, encontrando gente nueva y teniendo que aguantar gente los días que te apetecía estar sola…

Nadie se atreve a admitir que está hasta las narices de regatear por 50 céntimos, de pelearse con el autobusero, de comer comida picante, de dormir en sitios llenos de bichos, de encontrarse con gente desagradable, de pasar calor, de llegar a países que no cumplen sus expectativas…¡La gente miente mucho y cuenta muchas milongas!

Hemos estado en sitios horribles, recomendados por las páginas de turno por los buenos comentarios, y que no había por dónde cogerlos.

¡La gente miente! Cada persona tiene que hacer su viaje y no engañar a los demás con el mundo rosa que se pinta entre los viajeros.

 

 

5. LA FAMILIA ESTÁ LEJOS

 

Y cuando digo familia englobo a todas las personas que quiero y que forman parte de mi vida de una forma especial.

Por suerte o por desgracia, la cultura española es una cultura muy apegada a la familia. Aunque yo no podría ser considerada una persona demasiado familiar, esto cambia cuando te alejas.

Ver fotos, vídeos o comentarios de mi familia, me producía una mezcla entre alegría y tristeza, difícil de explicar. Alegría por verles como si estuviese muy cerca y tristeza profunda porque si me apetecía darles un beso no podía.

Llegó un momento que pedí que dejasen de mandarme vídeos de mi sobrino porque me entraban unas ganas locas de coger el primer avión que saliese.

Por no hablar de bodas o acontecimientos sociales en los que te gustaría estar…

 

 

6. LOS DÍAS MALOS SE CONVIERTEN EN PEORES

 

Tú tienes días malos, ¿a que sí? ¡Yo también!

Ya ya, a veces parece que no, pero yo también.

Los días malos en tu casa, cerca de los tuyos, con dinero suficiente en el bolsillo, personal sanitario cerca por si te da un ataque de ansiedad, gente que entiende tu idioma sin esfuerzo, etc, son menos malos. Ese tipo de días cuando estás lejos de tu zona de confort, se pueden convertir en un auténtico drama.

No te he contado en el blog el día que me dio un chungo en el avión, pasando de la India a Tailandia. Y si no te lo he contado ha sido por no preocupar a la familia, por lo tanto, el resto de cosas “malas” que se supone que me han ocurrido, no habrían sido publicadas de pensar que mi familia se podría preocupar.

Viajábamos tranquilamente en un avión muy molón cuando me empecé a encontrar mal, me iba a bajar la regla.

Cuando eso me pasa, como no me gusta medicarme a lo tonto, mi Manué me hace un poco de Reiki y listo calisto. Ese día no sólo no funcionó sino que me debió dar un bajón de tensión y empecé a notar que perdía el conocimiento.

Todo esto sentadita en mi asiento sin moverme, cuando normalmente los mareos me dan de pie. La preocupación no era el mareo en sí, era que Manu nunca me había visto en una de las mías y ¡que estábamos volando!

Cuando me dan estos síncopes normalmente me descompongo entera, así que ya me imaginaba en el mini baño del avión, cagándome por la pata abajo, tirada en el suelo con la cabeza en el pasillo, mientras alguna azafata me limpiaba el culo.

Todo quedó en un pequeño susto que se me pasó a base de paños de agua congelada y un sobrecito de azúcar.

Si esto te pasa en tu casa, en tu país, o simplemente en tierra firme, ¡no es lo mismo!

Mejor no salir de casa en la vida, ¿no?

Así que ese día, descartamos lo de buscar hostal y nos pillamos un hotelazo por Internet, que teníamos bajo presupuesto pero tampoco para hacer el tonto en situaciones como esta.

 

 

7. UN VIAJE TE CAMBIA LA VIDA, O NO, DEPENDE

 

Un viaje te cambia la vida porque pasas tantas penurias que no te queda más remedio que levantarte del suelo y aprender. Por eso los viajes te cambian la vida.

¿O caso me cambió la vida cuando me gasté 2.000 euros en los 5 días de Lisboa? ¡Pues no!

Lo que me cambió en el viaje a Lisboa fue la cuenta corriente, que pegó un bajonazo que mejor no pensarlo.

Por mucho que me moleste la creencia mundialmente extendida de que para aprender hay que sufrir, es cierta como la vida misma. Aprendemos mucho más de las cosas malas que de las cosas buenas, es así.

Mantengo que es así, pero no siempre ni en todos los casos y me gusta presumir de que yo también aprendo mucho de lo bueno.

No necesito pegarme la ostia de mi vida para sacar conclusiones positivas, pero lo normal no es esto.

Ese es el motivo principal por el que viajar te cambia la vida, porque tienes tantos momentos malos diferentes que si no aprendes algo es porque eres una ceporra monumental.

 

 

CONCLUSIONES

Sí, me encantaría que hubiese próximo viaje, a pesar de todo lo “malo” que nos hemos encontrado.

A parte del chungo que me dio en el avión, no ha habido cosas que yo pueda considerar realmente malas. Si algo de lo que te he contado me hubiese parecido muy malo, no te lo habría contado. Repito: para no preocupar a mi familia.

Te lo hubiese contado a la vuelta, jejejeje, ¡eso seguro!

Pero está claro que si quieres seguir manteniendo la vida cómoda que te caracteriza, viajar con la mochila y ciertas restricciones no es tu camino.

 

Un viaje te hace crecer, aprendes tanto…que las cosas menos buenas no tienen relevancia (a no ser que sean muy graves claro).

Pero no me quiero despedir con el tópico este de que viajar es aprender, viajar te cambia la vida, bla bla bla, porque aunque es cierto no tiene por qué ser tu caso.

Hay gente que es muy feliz y no ha salido de su barrio en toda la vida.

Que nadie te diga si tienes que viajar o si no lo tienes que hacer. Vive tu vida a tu manera, lo que te pida el cuerpo. Y si tienes miedo: ¡HAZLO CON MIEDO!, como diría Hana Kanjaa.

¡TE ESPERO EN LOS COMENTARIOS!

Un abrazo fortísimo

 

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Ayudo a las mujeres a superar sus complejos, a quererse como son y a mejorar la autoestima porque para mí es la base de la verdadera felicidad. Si necesitas adornarte para sentirte segura es que algo no marcha bien. Es el momento de empezar a amarte y construir la vida de tus sueños.

9 comentarios en “LO PEOR DE MI VIAJE Y POR QUÉ NUNCA DEBERÍAS VIAJAR SI QUIERES SEGUIR TENIENDO UNA VIDA CÓMODA

  1. Me encanta leer cualquier cosa que escribes, porque aunque no estoy pasando por los mejores momentos en mi vida leer lo que escribes me hace mucho bien eres de la personas que aunque no te haya conocido muchos años me alegra un monton por lo menos que hayas pasado por ella. Un besazo 😘😘😘😘

    • Pero mi niña! Qué palabras más bonitas!

      Yo también quiero decirte que me ha encantado haberte encontrado por el camino, eres una gran mujer.

      No sé lo que te pasa pero sea lo que sea ya sabes que puedes contar conmigo y que esto no es algo que yo diga a la ligera.

      Ánimo mi niña!!
      Un abrazo

  2. Eres una campeona, a parte de una valiente.
    Y sólo con valentía se puede vivir de verdad, como uno quiere: sin perjuicios, ni preocupaciones, ni tonterías.
    Y lo.mejor es que todos los momentos buenos y no tan buenos, forman grandes historias. Historias que uno mismo decide vivir.
    Un besote 🙂

    • No sé si soy una valiente o no, pero que intento vivir con valentía desde luego.

      Me han encantado tus palabras Rubis, eres una gran mujer.

      ¡A vivir la vida a nuestra manera! ¡Que eso no nos lo puede quitar nadie!

      Un abrazo grande grande

  3. Creo que se te olvidan cosas o que no las consideras malas, pero que te ataque un mosquito más grande que tú no tiene que ser bueno, hacer tus necesidades en un agujero pues tampoco creo que sea bueno, si aquí aún hay gente que no usa desodorante allí no me lo quiero ni imaginar y eso tampoco tiene que ser bueno…
    A veces las decisiones ajenas generan críticas motivadas por la envidia, que puede ser sana o no. Y en tu caso creo que pasó algo así. Menos mal que había una lagartija apoyándote.
    Un beso!!

    • Jajajajajajajajajajajajaja, todo es bueno o malo en función del cristal con que se mire…Si tengo que definir como malo que me pique un mosquito gigante o tener que hacer popó en un agujero es que no he sufrido de verdad en mi vida, jajajajajajaj. Lo otro es otro tema, menos mal que estaba la lagartija jajajajajajaj.

      Otra de las cosas buenas: que desde que me fui somos mucho más amigas!!!!!

      Ves como es casi todo bueno.

      Un abrazo mi niña

  4. A Tania y Manu
    Hola Tania (y Manu), para mi sois dualidad.
    No se por donde empezar, porque yo soy de los que no quiere volver.
    Creo que todo lo que has puesto, lo sabias antes de empezar.
    Serviría más bien este viaje, como una reafirmación necesaria de pasado, presente y futuro.
    Llego el momento adecuado y había que hacerlo.
    Este es un viaje corto, el largo es el otro el de sobrevivir a una vida que no quieres tener.
    Como sabes yo perdí o dejé todas mis referencias (lo hice poco a poco, sin prisa pero sin pausa, incluso perdí a mis padres). Mira que es dificil cerrar una vida de arquitecto) y ahora estoy donde quiero estar.
    La incertidumbre del viaje, es buena, no te deja acomodar y te hace estar “despierto” todos los días.
    Hay quién elige amodorrarse todos los días. Permanecer inmovil hasta todos los dias se vayan decolorando, hasta convertirse en gris y blanco.
    Yo los “pinto” todos los días, me gusta que sean de colores.
    En fin, a lo mejor el raro soy yo, pero desde luego nunca dejaré de soñar, y este es mi medio desde hace 30 años. Otros usan otros vehiculos. Siempre los respetaré, porque es una opción personal. Pero este es mi único camino.
    Tu sabes que yo tampoco tengo problemas económicos, pero no cambia mucho. Soy rico, porque necesito poco.
    Aprendí a practicar el desapego y el arraigo que erróneamente aprendemos obligatoriamente en “nuestra sociedad”.
    Me gusta ver las caras diferentes del planeta, y no hablo sólo de razas..
    ¿ si no? Para que he venido aquí?.. Malos momentos siempre hay, pero hay que aprender a saltar vallas y tamizar lo bueno de lo malo, aunque se junten al final, en eso que llaman “aprendizaje”.
    En fin yo aprendo hasta de lo malo (ej: vengo de Korea del Norte), allí aprendo todo lo que no quiero ser.
    “Ahora ya se lo que es vivir con miedo, eso significa ser esclavo” (Blade Runner).
    En fin en cada “continente” trato de buscar y encontrar su contenido, sino como pasas un año sólo en Africa, Ruta de la Seda o Himalaya. Es un nutriente necesario, una gran motivación.
    Aprendo a ver todas las cosas, incluso las no visibles, dejan de ser invisibles; porque se agudizan los sentidos.
    No se como acabar, pero te diría que el mejor viaje siempre es el próximo y que mientras sienta curiosidad, seguiré viajando.
    Yo nunca retorno a casa, porque todo el planeta es mi casa.
    Yo creo que fuimos nacidos hijos de los días, porque cada día tiene una historia y nosotros somos las historias que vivimos…. así se convierten los días en únicos.
    Un beso muy fuerte pareja y os visitaré allá donde varéis…
    Marcopolo Fcb
    Bahrein 2017

  5. Algun parrafo lo escribi rapido
    (Disculpas)
    Hay quién elige amodorrarse todos los días., permanecer inmovil y que todos los dias se vayan decolorando, hasta convertirse en gris y blanco.

    Aprendí a practicar el desapego y el desarraigo que erróneamente nos enseñan por obligación en “nuestra sociedad”.

    • Te has explicado perfectamente Marco Polo!

      Tienes una visión preciosa de ver el mundo y de hacer tu camino. Desde luego, de momento, ese no es el mío, pero es que cada uno tiene su camino y vive su vida como quiere. Y yo, te aseguro, que siempre la he vivido como me ha dado la gana.

      Te hemos conocido como viajero incansable, con esa ilusión que sólo puede tener alguien que tiene el pleno convencimiento de estar donde tiene que estar.

      Nos alegramos mucho de haberte conocido y esperamos que sea verdad que vendrás a vernos, lo estamos deseando.

      UN ABRAZO GRANDE y mil gracias por contarnos tus experiencias!

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