EL ARTE CALLEJERO DE GEORGE TOWN, Y SIGO SIN MANUÉ

Sigo en Penang, aunque esta zona es conocida como George Town por la influencia colonialista. Y sigo solita también, por cierto.

DÍA 4 SIN MANUÉ

Como ya sabes, estoy durmiendo regular, y encima tengo miedo de ir al baño por si hago más amigos…

Barbara y Lucas ya se han ido, camino de Filipinas. Isaak y Silvia se marchan hoy por la noche, así que quedamos para comer.

No he hecho mucha referencia a las comidas pero, si quieres comer barato, tienes que seguir dándole al arroz con cosas. Y la comida india estoy empezando a aborrecerla, es muy pesada.

Me estoy pasando a la comida china que, por cierto, nada tiene que ver con lo que encontramos en los chinos de España. Aquí es otro tema, mucho más variada.

Hoy a Isaak le apetece indio, y como es su útimo día aquí no voy a ser yo quien le quite la idea. Me pido un coco gordo y un arrocito con cosas, y tan ricamente.

El coco es una cosa que echaré de menos en España seguro, pero el arroz ni olerlo.

Es genial meterte en los restaurantes indios a 40 grados a la sombra y sentarte en esas sillas de plástico tan prácticas. Cuando terminas de comer, mientras haces la digestión, vas despegando el culo de la superficie a la que se ha quedado pegado sin remedio.

Lo bueno es que has perdido 2 litros de culo, porque eso suda que no veas.

Después de comer les acompaño a su hostal. Aún les quedan unas horas para coger el autobus pero yo quiero ponerme a escribir un rato.

Cuando me iba a despedir, aparece de la nada otra española. Una muchacha de zaragoza, como mi María de mi corazón que conocimos en Nepal. Noe, te vas a tener que venir para acá, total, la gente es la misma.

La señora, que me ha visto sola, insiste en que quedemos para hacer turismo. Y yo lo que quiero es aprovechar estos días que no está Manué para hacer lo que me salga de higo.

Pero nada oye, que no hay manera.

Menos mal que estoy perfeccionando el “no” y cada vez me sale mejor. Autoafirmándome en lo que me apetece y en lo que no. Y si quiero estar sola, quiero estar sola. ¿Me comprendes?

Unos días, sólo unos días, luego ya me vuelvo a unir a Manué y a quien haga falta, pero unos días más por favor.

¡4 meses acompañada tooooodo el tiempo!

¿Sabes lo que es eso?

Pues para ti no sé pero para mí es un poco chocante.

Así que estos días de rodríguez los quiero aprovechar.

Salgo a caminar cuando quiero, como cuando quiero y lo que quiero, escribo todo lo que puedo, intento no hacer amigos…Vaya, lo que me apetece en este momento y punto pelota sá acabao.

Manué estaba contento porque Silvia e Isaak se quedaban más tiempo, y así no me dejaba tantos días sola. Otro que debe no conocerme mucho…

Pero al final se han ido un poco antes, y a mi no me preocupa nada. Sobre todo porque en cuanto nos movamos de aquí nos los volveremos a encontrar. No me va a dar tiempo a echaos de menos amigos 😉

En cuanto vuelva Manué, hacemos el visado para Indonesia y nos reunimos con ellos en las Islas Perhentian. Tengo unas ganas de llegar ya…

Las mismas ganas que tenía mi Silvia.

Descansad un poco vosotros también de tanta gente, que en nada nos volvemos a ver.

DÍA 5 SIN MANUÉ

Anoche, después de hablar con mis padres y cenar un poquito, me metí en la cama. Hoy he dormido requetebién.

Vuelvo a tener vecinos de habitación, una parejita asiática, pero no dan mucho ruido.

Lo que más me gusta de George Town es que vayas por donde vayas encuentras expresiones de arte callejero de todo tipo.

Me encanta ir caminando y encontrarme cosas como esta.

George Town, arte callejero

He vuelto a desayunar con mi amiga musulmana y he ido al marcado a comprar algo de fruta. Los albaricoques están a cojón de ovispo, pero a falta de jack fruit me he tenido que conformar con eso.

Hoy le estoy metiendo caña al blog a ver si en las islas puedo cogerme la semana libre 😆

Estaba a punto de meterme en la cama pero he tenido que ponerme a escribir para que no se me olvidase ningún detalle de lo acontecido.

¿Alguien me puede explicar qué ocurre con todos los compañeros de habitación que me ponen?

En la misma habitación que esta el muchacho que me quiso invitar a salir el otro día, han metido ahora a una parejita de lo que yo diría que son chinos.

Sí, de la que te he hablado antes. Los que no daban ruido.

Juraría que son chinos por la forma de discutir que tienen.

Ella dice con voy de pito: “Guichi guichi guáaaaaaaaa”

Y él responde: “Chuchu-chí chin chin guá”

Y digo oye, pues serán chinos.

Ayer cuando llegan, me intercepta la muchacha por el pasillo para pedirme la contraseña del wifi. Que, por cierto, recordaba de puro milagro.

Esta mañana, que estaba yo trabajando tan ricamente en el piso de abajo, viene a darme conversación: que de dónde soy, que si no salgo a hacer turismo…Esto a las 12 del medio día.

Mira bonita, el turismo lo hago todos los días a las 8 de la mañana, a las 12 intento no salir para no derretirme, ¿qué te parece si me dejas trabajar tranquila?

No contenta con eso, esta noche, después de escucharles discutir y tener que aguantarme la risa, me toca a la puerta.

Mucho mejor impresión me llevé cuando vi al macizo del otro día, pero bueno…

Quiere saber qué puede hacer porque su marido (que luego ha resultado ser su novio) ha puesto mal el número de pasaporte en el billete de avión que tienen que coger pasado mañana.

Yo pensaba que estas cosas sólo le pasaban a Manué.

Ay amiga, cómo te entiendo.

¿Me dejas tranquila ya?

Resulta que entre los chinos también hay Manueles y yo no lo sabía…

Ahora entiendo esa discusión tan acalorada de hace un rato.

Pero ¿qué ta pasa conmigo guapita? ¿Tengo cara de genio de la lámpara?

Tienes un novio un poco cafre, de acuerdo, pero ahí no puedo hacer yo nada cariño…

Y se me olvidaba mencionar que a parte de todo esto, llevo todo el día pensando que aquí huele a durian. Como ya te conté hace tiempo, el durian es una fruta muy famosa aquí, pero que huele a vómito de cerdo.

Lo normal es que en los hostales haya carteles informativos, pegados por todos lados, prohibiendo esea fruta en el establecimiento, bajo multas bastante gordas.

Sorprendentemente, ese cartel no está en este hostal tan limpio y tan apañao. Así que estos chinitos han traído durian.

Si yo lo olía desde fuera a puerta cerrada, cuando hayan vuelto a la habitación habrán flipado y han sacado el envoltorio al pasillo, por si yo quería recrearme con el olor un poquito más.

Entre el novio que ha puesto mal el pasaporte y cómo les tiene que oler la boca a los dos después de comerse eso, esta noche no me van a dar ruido ninguno.

DÍA 6 SIN MANUÉ

Tengo miedo, lo reconozco, la china me acosa y aquí pasan cosas raras.

Te pongo en antecedentes…

En el hostal estamos, desde hace días: una parejita francesa en una habitación, al lado dos muchachas chinas, cerca de mí la parejita china que te contaba ayer, y yo.

Con lo de las nacionalidades hay que tener cuidado porque yo les pongo la nacionalidad china a todas las personas asiáticas que no sepa colocar en otro país.

Debido a esto, excepto la pareja francesa, todo lo demás son personas chinas para mi.

Aunque puede parecer que con quien tengo más afinidad es con los franceses, nada más lejos de la realidad.

Muy educadamente…ni me saludan, a excepción del chico que sólo me saluda en ausencia de la que supongo que es su novia.

Lo mismo pasa con la parejita de chinas que duermen al lado de los franceses. Sólo me saluda una, cuando no está la otra.

Creo que también son pareja…No sólo por ese detalle sino porque, habiendo dos duchas y una libre, ellas prefieren compartir.

Por otro lado, mis vecinos, la china acosadora y el novio cafre. Él me saluda a duras penas y con cara de pocos amigos y a ella, sin embargo, le falta venirse a dormir conmigo.

Me busca por el hostal y allí donde me encuentra se empeña en sacarme conversaciones de lo más interesantes, de estas que empiezan con: “qué calor hace hoy”.

Y a ver qué le dices: “pues sí, pues sí, hace mucho calor”.

Si lo raro es que nos entendamos. Pero como ella hace terribles esfuerzos porque así sea, a veces incluso cruzamos más de dos frases.

Siempre he tenido ese defecto. Hasta cuando no tengo la más mínima gana de hablar con alguien, parece que me apeteciese estar de conversación todo el día.

Mis amigas saben bien de lo que hablo porque lo han sufrido. Noches enteras aguantando a pesados de discoteca por no ser desagradable.

Pues se acabó: a los franceses les va a saludar quien yo te diga, con las que se duchan juntas mejor ni cruzarme no me vaya a tirar de los pelos una porque me salude la otra, y con la parejita esta tan simpática, hola y adiós.

Ni puedo comer tranquila, ni puedo escribir tranquila, ni puedo salir tranquila a la calle, porque esa es otra.

Chica sola paseando por la ciudad, blanco fácil para cualquiera. ¿Es que acaso llevo escrito en la frente: “me siento muy sola, rescátame por favor”?

Voy a tener que guardarme la sonrisa que pongo por educación…

Me va a costar…

Hoy me dan las 3 de la mañana y parezco un búho. Me ha dado por leer y no hay quien me saque del relato. Hasta que no lo he acabado no he parado…

Y como hablaba de cosas bonitas y de otras no tan bonitas, me está costando el momento de tener que apagar la luz…

DÍA 7 SIN MANUÉ

Ya estoy hasta las pelotillas de no ver a Manué. Podía venir aunque fuese sólo a dormir…El resto del día me hace menos falta, pero por la noche le echo mucho de menos…

Menos mal que queda poquito.

Aunque he dormido poco y mal, me he despertado inspirada y me he pasado la mañana escribiendo un artículo para otro blog. La temática no es que fuese la que yo hubiese elegido, pero al final me ha acabado saliendo el artículo más largo que he escrito nunca.

Mi gozo en un pozo. Cuando lo envío para que me den el visto bueno me lo echan atrás. Ahora quieren que escriba otra cosa…

Te perdono Mónica porque por alguna extraña razón te he cogido cariño antes de conocerte.

Así que me voy a despejarme y a encontrarme cosas como esta:

mezquita de George Town

Una de las preciosas mezquitas que tiene George Town.

Pero hay más proyectos a parte de escribir para otros blogs. Lo malo es que no te los puedo contar todavía. 😉 No me gusta adelantarme hasta que las cosas no vayan tomando forma.

Sólo te diré que tiene mucho que ver con el relato que no me dejó dormir anoche y que va muy en consonancia con mi forma de ver la vida.

Como por la mañana no me he ido a dar mi habitual paseo matutino, he salido a las 2 de la tarde, cuando ya el hambre era más que acuciante.

Me pongo a escribir y se me olvida el reloj.

Las 2 de la tarde no es la hora más adecuada para caminar por una ciudad sin un ápice de sombra, sin aceras transitables y con 40 grados y una humedad de 1000 por ciento.

Me sudaban hasta los pelillos de la nariz.

No me ha quedado más remedio que tomarme una bebida que llevo tiempo viendo por la calle y no me había atrevido a probar.

Debe ser típica porque te encuentras furgonetillas así por cualquier parte.

bebida típica en George Town

En estos vehículos hay una máquina por donde pasan una especie de cañas grandes de las que sale un líquido.

Te ponen el líquido en una bolsita con pajita y marchando.

bebida de caña en George Town

Es curioso el color verde de esta bebida, que no sabe a mucho más que a agua con azúcar.

Pero ya ha cambiado la cosa teniendo una bebida fresquita entre manos.

Antes de terminarme la bebida, me he parado a comer en un puestecillo. Nada de arroz, te lo prometo. He comido noodles, que para el caso viene a ser lo mismo.

Sin embargo, era una sopa de noodles esecial. No tenía el típico sabor que tienen las sopas de noodles por aquí. Además, las personas que me han antendido han sido muy simpáticas. Volveré con Manué.

Después de hablar largo rato con mi amigo Jorge, creo que voy a salir a comprarme algo de cenar. Nunca sé a qué hora tengo que salir para cenar.

Tan pronto te encuentras todos los establecimientos abiertos como sales a cenar a las 7 de la tarde y ya ha cerrado todo el mundo.

Aún no le he pillado el tranquillo a los horarios malayos, ni creo que lo haga.

Te dejo con otra de las maravillas que me he encontrado por la calle y ya te cuento más adelante cómo han acabado los días sin Manué.

Sólo te diré que voy a empezar a hacerme la sueca cuando alguien quiera entablar una conversación conmigo, sobre todo cuando me pille escribiendo en plena inspiración…arte en la calle- George Town

Es una pasada, ¿verdad?

UN ABRAZOOOOO

 

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Ayudo a las mujeres a superar sus complejos, a quererse como son y a mejorar la autoestima porque para mí es la base de la verdadera felicidad. Si necesitas adornarte para sentirte segura es que algo no marcha bien. Es el momento de empezar a amarte y construir la vida de tus sueños.

2 comentarios en “EL ARTE CALLEJERO DE GEORGE TOWN, Y SIGO SIN MANUÉ

  1. Que bien te entiendo con lo de estar sola…pero que luego soy yo la antisocial eh!!…por lo que leo es un rasgo en común. La soledad y el silencio está poco valorado pero algunas lo necesitamos.
    Me gustan las fotos que has puesto y muy curiosos los grafittis.
    Un beso!!

    • Jajajajajajajaj, creo que toda persona necesita momentos de soledad y me parece súper sano. Lo que pasa es que algunas, y no miro a nadie,se pasan con tanta soledad, jajajajajaj.
      Te hubieses puesto las botas tú a hacer fotos en George Town.
      UN ABRAZO

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